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14 March 2003

Resolución dos: Perspectivas para Europa (borrador de julio de 1998)

EUROPA EN UN PUNTO DE INFLEXIÓN

1. La nueva crisis global del capitalismo tendrá un enorme impacto sobre los futuros acontecimientos que se den en Europa ya que se produce en un contexto diferente a la última recesión de 1989-91. En esa época, los problemas del capitalismo estaban ensombrecidos por el colapso del estalinismo y sus efectos negativos sobre la conciencia de las masas.

2. El proceso de globalización ha conllevado que las repercusiones de una crisis en un continente, o en un país avanzado, puedan extenderse por todo el mundo más rápidamente que antes. Los cambios dramáticos que se den en una parte del mundo pueden tener un efecto dominó. La ilusión de que Europa podría, de alguna manera, evitar verse afectada por la profunda depresión económica de Asia, por un empeoramiento de la economía norteamericana y por la agitación financiera internacional va a desvanecerse por completo.

3. La economía mundial depende peligrosamente de los Estados Unidos en un momento en que la recuperación económica norteamericana y en la Unión Europea está perdiendo ímpetu. Esto, a su vez, apunta hacia una depresión mundial o a una profunda recesión sincronizada.

4. La economía norteamericana ya se está ralentizando y dirigiéndose hacia una recesión en el transcurso de 1998. Un empeoramiento en Estados Unidos va a marcar el fin de la débil recuperación en los países de la Unión Europea.

5. El impacto de una recesión en Estados Unidos sobre Europa sería especialmente significativo si el valor del dólar norteamericano empieza a caer. Las exportaciones europeas se han visto hasta ahora estimuladas por la depreciación de las monedas europeas occidentales contra el dólar norteamericano y la libra inglesa, pero estas tendencias se revertirán, con toda probabilidad, durante 1998. El deutschmark ya ha recobrado fuerza contra el dólar norteamericano y la libra inglesa va a caer conforme el país entre en recesión este año.

La recuperación ha alcanzado su punto más alto

6. Un empeoramiento de la economía en Europa ya ha empezado en Gran Bretaña, donde la caída en la producción manufacturera y la restricción de los beneficios empresariales se ha visto acompañada por una caída en el sector servicios. Los últimos informes tanto de Francia como de Alemania indican que las recuperaciones de estos países parecen ser cada vez más frágiles.

7. La situación de la economía mundial es la más volátil de la historia desde los años 30. Existe una fuerte posibilidad de que la economía mundial experimente un desastroso aterrizaje forzoso similar al de 1929. Los factores que apuntan el dirección a un crack son: la sobre-valoración de las acciones coincidiendo con la ralentización de la economía y con la disminución de las ventas de las empresas y la caída en el nivel de beneficios. Esta situación contradictoria no puede durar mucho. El crecimiento del índice de beneficios es una pre-condición para la continuación del auge bursátil. Contra más dure esta contradicción, mayor será la caída. Siempre que en el pasado la bolsa alcanzó máximos como los de hoy en día, ha caído bruscamente. Un crack podría desatarse por factores como la crisis bancaria de Japón, el no pago de los préstamos por un país endeudado o por una nueva oleada de devaluaciones competitivas. Incluso un accidente secundario, sin importancia, dada la actual inestabilidad, podría desencadenar un crack que se extendería por todo el mundo.

8. Europa, con toda probabilidad, experimentará una depresión mas que una recesión económica en 1999, cuando se deje sentir todo el impacto de la crisis global. Sin embargo, no es posible dar una fecha exacta ni podemos, en este momento, preveer cuán profunda ni cuánto durará esta depresión. Nuestras prognosis tienen que ser condicionales a este respecto.

Una crisis clásica del capitalismo significa ...

9. La convulsión que estalló primero en Asia constituye una crisis clásica del capitalismo expresada en la sobre-capacidad y en la sobre-producción.

10. El exceso actual de productos sin vender, o lo que es lo mismo, el exceso de capacidad que no puede ser utilizada, a lo que los economistas burgueses solían denominar como "economía saturada", dará paso a una enorme destrucción de fuerzas productivas y de recortes en puestos de trabajo a escala mundial cuando el capitalismo intente "equilibrar" la "oferta y la demanda" del mercado. El nivel de productos sin vender en Japón, por ejemplo, es mayor que nunca en la historia moderna. Esto está obligando a las empresas japonesas a cortar la producción y a bajar drásticamente los precios.

... una mayor competencia del extranjero.

11. Los monopolios europeos afrontan una competencia cada vez más dura del extranjero. El capitalismo japonés y otras economías en crisis de Asia van a luchar por intentar capturar una porción mayor del mercado europeo. El mercado norteamericano, especialmente en un momento en que se encamina hacia una recesión, no puede absorber todos los productos baratos exportados desde Japón y de otras economías asiáticas en crisis. Además, una ampliación del abismo comercial norteamericano con Japón en particular puede originar sentimientos proteccionistas y que se incrementen las demandas a favor de la regulación del comercio, como pasó en los años 80.

12. Esto no le dejará al capitalismo japonés ninguna otra opción que la de dirigirse a los mercados europeos y los precios de los productos japoneses están cayendo, debido a la deflación y a un yen debilitado. El rápido incremento en las exportaciones japonesas de automóviles a Europa (por encima del 32 por ciento en los primeros 11 meses de 1977) constituye sólo un ejemplo.

13. Como se comentó en el Financial Timesbritánico del 15 de noviembre de 1977: "Para los productores japoneses de coches, la expansión en Europa es importante en este punto de su estrategia comercial global, debido fundamentalmente a un mercado doméstico agotado. La proporción de ventas japonesas en estados Unidos ha alcanzado el nivel políticamente delicado de un 24 por ciento. El aumento de las exportaciones para expandir las ventas (en EEUU) se ha hecho cada vez más arriesgado. La situación plantea la importancia de Europa como mercado de exportación que absorba el exceso de producción en Japón ..." La sobre-capacidad mundial en la industria del automóvil va camino de convertirse en el equivalente de toda la industria automovilística norteamericana. Según la Federación Obrera del Metal Europea: "Cientos de miles de trabajadores en los sectores de auto-componentes y del automóvil europeos van a perder sus empleos en los próximos años debido a la sobre-capacidad, al estancamiento de la demanda y a las importaciones baratas."

14. A esto hay que añadir que el capitalismo norteamericano, tras perder ventas en Asia y ante la perspectiva de una caída de los beneficios, intentaría incrementar su porcentaje del mercado europeo. Un dólar más débil beneficiaría las exportaciones norteamericanas a costa de sus competidores europeos.

15. El resultado de una competencia más dura del extranjero y del crecimiento más lento del mercado de exportaciones tendrá consecuencias sobre la producción europea en el próximo periodo. En palabras del Wall Street Journalnorteamericano del 24-25 de julio de 1998: "Las pérdidas en Wall Street y una caída en la demanda del consumidor hacen temer que los buenos tiempos en los Estados Unidos se acercan a su fin. La alarma está empezando a provocar que sectores (industrias en Europa) contengan la inversión ... y lleva a muchos analistas a creer que el resto de 1998 en adelante sea bastante duro."

16. El consumo dentro de Estados Unidos, deprimido por años de recortes, aumentos de los impuestos (sobre los trabajadores) y el desempleo persistente de masas no puede rebasar las exportaciones como máquina para el crecimiento sostenido. Este será especialmente el caso si la mayoría de los países de la Unión Europea intentan implementar el estricto marco financiero establecido para la Unión Monetaria Europea.

" La UME sería especialmente vulnerable durante un empeoramiento económico"

17. Las medidas de austeridad estipuladas por los criterios de convergencia de Maastricht para prepararse para la UME prolongó la última recesión en Europa. Ahora, la mayoría de los gobiernos de la Unión Europea se enfrentan a un dilema. Se juegan mucho, tanto a nivel financiero como político, en lograr que la UME funcione. Pero si continúan con la misma política estricta de antes correrán el riesgo de hacer que fracase la recuperación en Europa.

18. La convergencia económica dentro de la UE es fundamentalmente superficial. Es, ante todo, la recuperación y relativa estabilidad de las principales monedas mundiales desde 1994 lo que ha hecho posible que las clases dominantes y los gobiernos en Europa den el primer paso hacia la UME en mayo de 1998. Esto se dio en una época en que la UE estaba experimentando el índice de crecimiento más rápido de esta década en muchos países, ayudada por un crecimiento bastante rápido en el suministro de moneda exterior.

19. La UME cuenta actualmente con el apoyo pleno de las clases dominantes, de la élite política y de los altos dirigentes sindicales. Pero "El pueblo europeo está contra ella. Se da una marcada falta de entusiasmo popular por el euro en Europa", escribía The Economist del 11 de abril de 1998. Incluso el voto de Irlanda sobre el Tratado de Amsterdam demostraba que existe poco apoyo popular a favor de la UME, a pesar de que la república irlandesa recibiera el equivalente a casi el cinco por ciento de su PIB procedente de distintos fondos de la UE en 1997. Ningún gobierno puede a la larga ignorar meramente esta falta de apoyo.

20. La última recesión de principios de los años 90 llevó al colapso del Mecanismo de Cambio de la UE (MRE) y a una oleada de devaluaciones competitivas por toda Europa.

21. Una nueva recesión o, más probablemente, una depresión, imposibilitaría de nuevo mantener un tipo de cambio y tipo de interés fijo a nivel de toda Europa establecido por un nuevo Banco Central Europeo (BCE). Esto implicará que la UME, si sigue adelante, se romperá antes del 2002. La velocidad de la crisis global pone incluso un interrogante sobre la posibilidad de un lanzamiento de la UME en enero de 1999. No obstante, como se escribía en la Guía hacia la Unión Económica y Monetaria del Financial Timesde julio de 1998: "Las limitaciones de la UME podrían llevar a tensiones económicas y financieras extremas en tiempo de crisis. La UME sería especialmente vulnerable durante un empeoramiento de la economía."

22. Hay una enorme diferencia entre la floreciente economía irlandesa actual y, por ejemplo, el lento índice de crecimiento que el capitalismo francés y alemán ha disfrutado en los años recientes. A eso hay que añadir que Italia, uno de los países que quiere ser parte de la UME, se encuentra ya al borde de una recesión y ninguna cadena es más fuerte que su eslabón más débil. Un pre-requisito para una política monetaria única, o un pacto de estabilidad, es que se den condiciones similares en los distintos países. Sin esto, una política económica única, especialmente en el contexto de una crisis global inminente, no es factible. El proyecto de la UME tenderá, por lo tanto, a resquebrajarse cuando la economía mundial se mueva hacia una depresión y los países de la UME se separen cada vez más.

23. La prueba real para el euro todavía está por llegar. Una cosa es bendecir el proyecto de la UME mientras la economía se recupera y otra cosa es implementar los cambios necesarios ante las tormentas económicas (incluyendo la primera recesión post- UME), la inestabilidad política y la agitación social.

24. La tendencia hacia un mercado mundial dividido por los tres bloques, Japón, EEUU y el de la UME/UE, va a obligar sin duda a los países de la euro-zona a intentar repetidamente seguir adelante con la UME. Pero ni siquiera la actual camarilla de los miembros de la UME se encuentra plenamente integrada, por no decir la de Europa como continente.

25. El periódico británico Observerdel 3 de mayo de 1998 describía lo que llegó a denominar como "un escenario de pesadilla": "Con la creciente agitación económica y el escaso apoyo popular para la moneda única, los gobiernos -especialmente los recién elegidos, que no están mancillados por el euro- podrían querer salirse. La historia demuestra que cada unión monetaria significativa que no ha sido respaldada por una unión política plena se ha desmoronado ... Los financieros de la ciudad ya están deliberando sobre cómo aprovecharse de esta situación. Al igual que con el colapso del RME en 1992, pueden conseguirse enormes beneficios si juegas bien. Muchos pronostican ataques especulativos sobre la moneda única en su primer año de existencia ... pero si un país insiste en salirse, no va a ser un proceso ordenado. No existe ningún mecanismo en el Tratado de Maastricht para la retirada ... Las disputas sobre el Banco Central Europeo parecerán como un juego de niños comparadas con las disputas que se den cuando los países miembros luchen por el bienestar económico. Todos reivindicarán distintos asuntos y querrán enmendar, o simplemente romper, el tratado."

Por una Europa socialista - una Europa de los trabajadores

26. El capitalismo sigue basándose en el estado nacional, que no constituye una categoría económica sino una formación social que incluye elementos históricos como la propiedad territorial, un idioma y cultura comunes etc. Cada diferente burguesía nacional sigue dependiendo en varias formas de protección provistas por su gobierno y aparato del estado, a pesar de la globalización y de que la UE se haya desarrollado más allá de un mero bloque comercial. Las barreras sobre el desarrollo de las fuerzas productivas que plantea el estado nacional no pueden superarse simplemente mediante cambios puramente económicos. Se trata de una cuestión social, lo que significa que sólo la clase obrera puede acabar con las fronteras y unificar Europa mediante el socialismo y la democracia obrera.

27. Sin embargo, el estado nacional y el poder y capacidad de los gobiernos nacionales de actuar de manera independiente contra la voluntad del mercado (en especial de los mercados financieros globalizados) se ha reducido por el proceso de globalización. Ese proceso se ha acelerado por decisiones políticas tales como el desmantelamiento de los controles de capital, la des-regulación, la privatización y la ofensiva para crear las condiciones más favorables posibles para el capital. El Acta Única Europea ("el mercado único"), varias legislaciones y regulaciones uniformes de la UE, la armonización de impuestos, etc. han actuado como medidas para estimular una mayor integración dentro de la UE. Esto, junto al consenso político establecido por toda Europa durante los años ‘90, ha creado grandes expectativas en la ilusión de que la UE se encuentra en vías de convertirse en un "super-estado". Y esto no es ni mucho menos así. La nueva crisis mundial ya ha paralizado hasta cierto punto el proceso de globalización. Esto podría salpicar a Europa y paralizar el proceso de una mayor integración de la UE/UME, en especial cuando los gobiernos nacionales afronten problemas económicos que se correspondan con una agitación social y política generalizada.

28. Pero no existe solución sobre una base nacional. Sólo podrán darse cambios fundamentales y duraderos como parte de una revolución socialista internacional. La necesidad de un programa internacional y de una Internacional es más crucial que nunca. La lucha contra los patronos y los gobiernos de la burguesía tendrá que darse a nivel de toda Europa. Esto reforzará la necesidad de una perspectiva internacional en defensa de la clase obrera. Un efecto de la globalización es que existe una conciencia creciente entre los trabajadores de que la lucha necesita organizarse en un plano global o de toda Europa, de que los trabajadores tendrán que buscar la solidaridad de sus hermanos y hermanas en otros países.

29. La globalización se ha hecho realidad gracias al desarrollo del mercado mundial, del comercio mundial, de los monstruosos mercados financieros y de la velocidad, tamaño e interconexiones de los movimientos de mercancías e información por todo el mundo. Contraponer a este hecho el argumento falso de que "la economía mundial estaba más integrada a comienzos de este siglo" podría crear ilusiones en "una vía reformista nacional para salir de esta crisis". Incluso el economista de la burguesía John Gray, de Gran Bretaña, está mucho más acertado cuando escribe: "La economía mundial de hoy es inherentemente menos estable y más anárquica que el orden económico internacional liberal que colapsó en 1914. Como los hiper-globalizadores, cuyas fantasías utópicas critican con eficacia, los escépticos de la globalización comercian en ilusiones. No pueden aceptar que la globalización ha hecho que la economía mundial de hoy sea radicalmente diferente de cualquier economía internacional que haya existido en el pasado; eso anunciaría el fin de sus esperanzas de una democracia social modernizada. Llevan razón en su creencia de que un mundo globalizado más radical es menos gobernable -una economía mundial así hace que su visión de un ‘keynesianismo continental’ sea impracticable. En verdad, un mundo mucho menos gobernable es el resultado inevitable de las fuerzas que han estado en juego en las dos pasadas décadas". (John Gray, "Falso Amanecer - los engaños del capitalismo global".) Desde un punto de vista burgués, "el mundo de hoy es más ingobernable" y por eso la crisis global del capitalismo es también una crisis del imperialismo, de todas las instituciones burguesas internacionales del mercado - y bloques inter-gubernamentales como el de la UE.

Europa no va bien

30. Los países de la UE, Norteamérica/NAFTA y Japón son las potencias o bloques dominantes del mundo capitalista. Europa es el mayor de los tres bloques, pero también el que, hasta ahora, ha experimentado la expansión más débil desde mediados de los 70. Según un artículo publicado en el Wall Street Journal, el índice de crecimiento anual dentro de la UE fue de un promedio del 4.8% desde 1961-70, del 3.0% desde 1971-80, del 2.4% desde 1981-90 y del 1.7% desde 1991-97.

31. Además, el desempleo ha sido persistentemente más elevado en Europa que en el resto del mundo capitalista avanzado, a pesar de que la UE tenga una tasa de desempleo más baja que la de Japón y EEUU.

32. "El desempleo de masas se ha convertido en una cicatriz que cruza toda la Comunidad (UE) y que amenaza la cohesión política y social de un mercado único en el que el 10% de la fuerza laboral se encuentra excluida de sus supuestas compensaciones ... Los países de la CE (ahora UE) tienen buenas razones para sentirse preocupados cuando quieren vislumbrar una futura recuperación, ya que el desempleo parece seguir su línea ascendente en su paso de un ciclo económico a otro. Y este mal se está profundizando. Europa posee una alta tasa de desempleo y también un triste registro de creación de empleo si se compara con otros países desarrollados. Hace veinte años el porcentaje de población norteamericana en edad de trabajar era muy parecido al de la CE. Desde entonces, EEUU ha logrado incrementar el número de desempleados en 30 millones, tres veces la cifra de la Comunidad", escribía el Financial Timesdel 21 de junio de 1993. Desde entonces la situación ha ido de mal en peor.

Desempleo persistente de masas

33. En la UE se perdieron seis millones de puestos de trabajo entre 1991 y 1994, dos veces más que cualquier otra contracción en el empleo desde antes de la II Guerra Mundial. Incluso en un informe oficial sobre el desempleo emitido por la comisión de la UE en 1995 se tiene que confesar que: "Basándonos en la evidencia de los últimos 15 años, un índice elevado en el crecimiento del PIB no es condición suficiente para mantener un alto índice de empleo". Esto es otra manera de decir que el mercado laboral europeo, que en el pasado aseguraba el pleno empleo, se ha convertido en su contrario y el desempleo se mantendrá elevado cualquiera que sea la política capitalista adoptada. También explica por qué el desempleo estructural se eleva al 10 por ciento en la UE y, en palabras de León Trotsky: "El desempleo estructural constituye la expresión más mortífera del declive del capitalismo".

34. La media de desempleo dentro de la UE alcanzó el 11.2 por ciento en 1997 y, según la OCDE, sólo descenderá un 10.5 por ciento en 1998, a pesar de una recuperación en la inversión, del crecimiento en las exportaciones y de la creciente demanda doméstica. El desempleo en los 11 países que participan en el proyecto de la UME se incrementará aún más, a un 12 por ciento en 1998. Además, la mitad de los desempleados de la UE han estado excluídos de un puesto de trabajo durante más de un año. El paro juvenil (por debajo de los 25 años) supera el 20 por ciento.

Eventualidad e inseguridad Laboral

35. Marx, en El Capital, sacaba la conclusión de que: "Contra mayor es la riqueza social ... mayor es el ejército industrial ... mayor es la masa de población excedente consolidada ... mayor es la pobreza oficial. En esto consiste la ley general absoluta de la acumulación capitalista." La crisis del capitalismo europeo ha provocado que un amplio sector de los desempleados ya no puedan ser descritos como parte del ejército de reserva industrial sino como excluidos sociales, sin ninguna oportunidad de entrar a formar parte del mercado laboral. Muchos han dejado de ser contabilizados como desempleados. Un millón quedaron por completo excluidos del mercado laboral de la UE en la recesión de 1990-94. El ejército de reserva industrial hoy en día está principalmente constituido por aquellos que tienen trabajos temporales y eventuales.

36. La respuesta de la patronal y de los gobiernos al elevado desempleo estructural persistente en Europa ha sido la de moverse "hacia un mercado laboral más flexible". Un mercado laboral flexible ha conllevado: des-regulación (es decir, eliminar las garantías de los trabajadores), empleo con bajo nivel salarial, legislación anti-sindical, "flexibilidad" (es decir, anualización de las horas de trabajo, contratos de "cero horas"), y la sustitución de los puestos de trabajo fijos por temporales. Esas medidas se han introducido como parte de una ofensiva general contra los derechos de los trabajadores para disminuir los salarios, debilitar los sindicatos y crear divisiones dentro de la clase obrera.

37. La amenaza del desempleo de masas y de la inseguridad laboral junto a la falta de una contra-ofensiva nacional organizada (o global, si fuese necesaria) por parte del movimiento sindical no ha facilitado que los trabajadores puedan resistir la ofensiva de los patronos. Pero la batalla está lejos de haberse acabado. Una resistencia firme de un grupo de trabajadores contra la des-regulación y/o privatización, como fue el caso de los conductores de autobuses en la ciudad de Esbjerg, en Dinamarca, en 1995, puede hacer estallar una movilización desde abajo a pesar de la vacilación en la cúspide de los sindicatos.

38. No obstante, los mercados laborales europeos han cambiado en los últimos años y "las compañías europeas están empujando a Europa hacia la des-regularización al igual que los titanes corporativos americanos llevaron hacia la des-regularización de América hace una década. Y en ningún lugar es más evidente esta tendencia que en el mercado laboral europeo, que ahora es testigo del mayor incremento de su historia en los contratos temporales ... el auge de la temporalidad ha generado un mercado laboral dual, una división entre los trabajadores a tiempo completo y los trabajadores temporales o a tiempo parcial", escribía el Wall Street Journaldel 4 de junio de 1998.

39. La des-regulación del mercado laboral es ahora una prioridad clave de las patronales y los gobiernos. La política de "flexibilidad y des-regulación fue endorsada por la UE en su "Cumbre del Empleo" en Luxemburgo en 1997. Jospin fue a los Estados Unidos en junio de 1998 para "valorar las fuentes del dinamismo americano".

40. En los años 80, la patronal europea intentó copiar el modelo japonés (el sistema "justo a tiempo", producción con reducción de personal, varias formas de empleo etc.) Pero ese modelo se desmoronó cuando la burbuja estalló en Japón a finales de 1989. Una ralentización de la economía norteamericana acompañada de un incremento del paro también asestará un golpe al nuevo modelo.

41. La implementación de un "mercado laboral flexible", a pesar del papel traicionero jugado por los dirigentes sindicales, obligará a trabajadores y desempleados a intensificar la lucha para mantener el bienestar y los derechos de los trabajadores.. Esto se debe a que cada vez son más los trabajadores que se dan cuenta de que lo que se pierda no se va a volver a recuperar y que lo que está en juego es la propia esencia de un sistema de bienestar social: educación y sanidad públicas, seguro de desempleo, seguridad laboral etc.

42. Las tradiciones de lucha organizada, de acción colectiva, son más fuertes en Europa que, por ejemplo, en los Estados Unidos. Esto no constituye una garantía de victoria, pero son una muestra del potencial que existe para que se den enormes movilizaciones en Europa similares a la lucha de los estibadores en 1998 en Australia.

43. Las cláusulas de flexibilidad existentes, negociadas o impuestas sobre la fuerza laboral por ley, van a actuar como vehículos para explotar a los trabajadores cuando la producción y el crecimiento de la productividad comiencen a descender. Muchos trabajadores, incluidos los trabajadores cualificados en empleos a tiempo completo, aprenderán que todas las concesiones hechas hoy para "salvaguardar los empleos" fueron hechas en vano.

44. La burguesía no intensificará sus ataques partiendo de una posición de fuerza, sino movida por la desesperación y contra el trasfondo de una crisis política y económica inminente. Todos estos factores, junto al hecho de que se dé el inicio de un ambiente más abierto contra el capitalismo y la dictadura del mercado, apuntan en la dirección de una lucha que va a hacerse más política. Esto, a su vez, planteará la cuestión de formar movimientos de oposición de izquierdas para organizar la contra-ofensiva contra la burocracia en los sindicatos y la creación de nuevos partidos obreros.

Millones de empleos pueden perderse en la próxima recesión

45. Según los cálculos hechos por los autores de la obra La Trampa Global, Hans Peter Martin & Harald Schuman: "Unos 15 millones más de trabajadores de la administración y de obreros manuales de la Unión Europea van a temer por sus empleos a tiempo completo en los próximos años, casi tantos como el desempleo oficial registrado en el verano de 1996."

46. Tras varios años de crecimiento sin empleo existe ahora, al menos, un síntoma de caída en el número de desempleados dentro de la UE. Pero esto ha ocurrido hacia el fin de la recuperación y, como The Economistapuntaba en un artículo del 13 de junio de 1998, "El problema de Europa ha sido que con cada ciclo económico el desempleo ha alcanzado cotas sin precedentes en la historia. Es poco probable que este esquema se haya roto."

47. La caída del desempleo se ha visto acompañada por un ascenso en el número de empleados a tiempo parcial, significativamente en Gran Bretaña y en Holanda. En líneas generales, uno de cada seis trabajadores europeos es ahora un trabajador a tiempo parcial. Esta cifra se eleva a uno de cada cuatro en Gran Bretaña y a casi dos de cada cinco de los trabajadores daneses. La tendencia hacia "empleos más flexibles" ha ido más lejos en Gran Bretaña que en cualquier otro país europeo. Según un informe publicado por la Asesoría en Estrategias de Negocios, casi la mitad de la fuerza laboral estará pronto cubierta por "acuerdos" flexibles, tal y como contratos temporales, auto-empleo y empleos a tiempo parcial. No es una coincidencia que Gran Bretaña sea también el país europeo con mayor índice de horas de trabajo, la peor legislación anti-sindical del mundo capitalista avanzado y el país de la UE que posee el mayor porcentaje de gente contabilizada como pobre.

Un recrudecimiento de la lucha

48. Puede parecer paradójico que el capitalismo goce de su índice de crecimiento más rápido antes de un empeoramiento de la economía. Los motivos, en pocas palabras, son que las industrias han alcanzado una utilización de su capacidad plena y que los stocks son bajos, los obreros empleados reciben incrementos en los salarios reales, hay más gente empleada y los más acomodados comienzan a gastar sus ahorros.

49. Esto puede tener también un efecto positivo en la confianza de la clase obrera y estimular las luchas ofensivas de los trabajadores a favor de mejoras en los niveles de vida. Esto se puso de manifiesto en Dinamarca, cuando los trabajadores se pusieron en huelga en abril-mayo de 1988, que en realidad se trató de una huelga general parcial a favor de una sexta semana pagada de vacaciones. De igual manera, en España se da un movimiento a favor de las 35 horas semanales y, también en Francia, donde el retorno de los pingües beneficios empresariales y el enriquecimiento de los millonarios bajo Jospin (el primer ministro actual) ha obligado a los dirigentes sindicales a hacer un llamamiento a favor de un incremento sustancial de los salarios y del salario mínimo.

50. Es la lucha y las condiciones actuales lo que prepara a la clase obrera para lo que ha de suceder mañana. Cómo van a reaccionar los trabajadores al principio cuando afronten una nueva recesión o depresión económica depende de muchos factores. Entre ellos hay que incluir: cuál es el ambiente existente entre los trabajadores, qué grado de confianza posee la clase obrera y cuál es el nivel de conciencia cuando se desarrolle la nueva crisis.

La crisis ha desencadenado convulsiones revolucionarias

51. Los procesos que se dan en países que ya están golpeados por la recesión y la depresión económica están poniendo de manifiesto lo que puede suceder también en Europa. El rasgo más llamativo lo constituye la rapidez con la que se ha movido el cambio en la conciencia en esos países.

52. La ralentización económica en Indonesia ha sido seguida por un colapso social y por el inicio de la revolución. Los trabajadores de Corea del Sur han lanzado una ofensiva contra la pérdida de empleos y la inseguridad social. En Rusia, donde la industria del carbón se enfrenta a una agonía de muerte bajo el capitalismo, los mineros han organizado varias acciones huelguísticas contra el fracaso de la privatización.

53. En todas esas luchas, las masas han empezado a plantear algunas demandas anti-capitalistas, incluidas la nacionalización, o re-nacionalización, y la expropiación de las empresas y de la riqueza de los capitalistas.

54. La crisis del capitalismo en los antiguos estados estalinistas, donde Rusia se encuentra al borde del colapso económico y de convulsiones sociales generalizadas a pesar de la última ayuda del FMI en julio de 1998, tiende a debilitar todavía más la posición de los países de la UE.

55. A eso hay que añadir que la reacción contra el mercado y el capitalismo-mafia en el este de Europa y en la antigua URSS también tendrá un efecto en la actitud de los trabajadores y de la juventud en el sur y occidente de Europa. Esta vez los efectos sobre la conciencia tendrán un carácter fundamentalmente diferente que a principios de los años 90. El cambio se dirigirá directamente contra el capitalismo y contra la dictadura del mercado.

56. La crisis inminente es la más seria que la burguesía europea haya confrontado desde los años 30. A la vez, la clase trabajadora en Europa permanece, en su conjunto, intacta y sigue siendo la fuerza social más poderosa de la sociedad. Hasta hora su fuerza y capacidad de lucha sólo ha sido parcialmente demostrada.

Un nuevo terreno político

57. El colapso de los países estalinistas ni ha fortalecido fundamentalmente al capitalismo, en el sentido de ofrecer la oportunidad de un largo periodo de crecimiento, ni ha debilitado de manera fundamental a la clase obrera en los países capitalistas avanzados. Ahora, los efectos políticos e ideológicos del colapso constituyen un obstáculo cada vez menor para reconstruir el movimiento obrero en líneas socialistas, y para construir las fuerzas del marxismo genuino, es decir, del trotskismo.

58. La crisis actual del capitalismo se ha visto acompañada por una profundización de la crisis del reformismo y de los restos de los partidos estalinistas. La crisis del reformismo en los años 90 se ha expresado en el aburguesamiento de los antiguos partidos obreros tradicionales. Cada vez más sectores de trabajadores y especialmente de jóvenes han dejado de considerar a la socialdemocracia como "su" partido. Aunque siguen siendo capaces de conseguir victorias electorales cuando los trabajadores votan contra los partidos abiertamente de derechas, los trabajadores cada vez ponen menos expectativas en que la socialdemocracia ofrezca reformas sociales y mejores condiciones de vida. El carácter monolítico de los viejos partidos estalinistas, los partidos comunistas del sur de Europa, se ha erosionado a la vez que estos partidos giran rápidamente hacia el reformismo. Esto constituye una receta para nuevas divisiones y escisiones en esos partidos. El movimiento obrero y los marxistas nos encontramos en un nuevo y desconocido terreno político. La situación actual que afronta la clase obrera y nuestra organización no posee precedentes reales en la historia.

Construyendo las fuerzas del marxismo

59. La prolongada agonía de muerte del reformismo y del estalinismo ha creado un enorme vacío en la izquierda. Esto dará lugar, pasado un tiempo, al desarrollo de nuevos partidos socialistas abiertos que reflejarán y expresarán de manera organizada el cambio actual en la conciencia de las masas. Sin embargo, es imposible predecir cuándo y bajo qué condiciones aparecerán dichas formaciones. La tarea de los marxistas hoy no es esperar esos procesos. La mejor manera de preparar un cambio tan decisivo en el proceso de radicalización, que sólo se producirá tras un cambio en la conciencia, grandes convulsiones sociales y la experiencia de la propia lucha viva, es construir grandes fuerzas revolucionarias hoy que puedan impactar a los obreros y a la juventud que van a formar parte de las nuevas formaciones de masas.

60. Sin embargo, estas nuevas formaciones no tendrán el mismo carácter estable que el de los antiguos partidos obreros tradicionales que, después de todo, operaban basándose en el auge económico de las posguerra. Las nuevas formaciones serán más inestables y fluidas. La presión del capitalismo y que sólo puedan realizarse reformas mediante una lucha revolucionaria va a implicar que estas formaciones tendrán que afrontar pronto el momento de la verdad. Esto puede verse, por ejemplo, en el PRC italiano, el partido de masas más de izquierdas de Europa, que se encamina hacia una escisión por la cuestión de cuál debería ser la actitud del partido hacia el gobierno italiano.

61. Para el marxismo revolucionario, los años venideros serán más favorables que los años previos. La juventud será casi con certeza el primer grupo de la sociedad que reaccionará ante un cambio en la situación y muchos jóvenes van a estar dispuestos a afiliarse a un partido revolucionario. La clave para construir el CIT y sus secciones europeas es, por tanto, la orientación a los trabajadores jóvenes, estudiantes de instituto y estudiantes en general.

Europa tras el colapso del estalinismo

62. El colapso del estalinismo re-configuró el mapa político y social de Europa. La vieja división entre el Este estalinista y el Occidente capitalista es cosa del pasado. El capitalismo ha sido restaurado en los antiguos países estalinistas de Europa y de la antigua URSS. Las burguesías emergentes de esos países, aunque débiles y corruptas, están ansiosas de establecer estrechos vínculos económicos, políticos e incluso militares con los países de la UE y con la OTAN. La Europa actual constituye, ante todo, un continente dividido por la explotación capitalista (la lucha entre el capital y la mano de obra), la desigualdad, la discriminación sexual y racial, la opresión nacional y por un abismo creciente entre los países o regiones más ricos y los más pobres.

63. La existencia del bloque estalinista actuaba como un poderoso pegamento que unía a todos los países capitalistas y encerraba a EEUU en el continente europeo. Pero en el actual nuevo desorden mundial ya no existe ese pegamento y las viejas rivalidades y tensiones han vuelto a emerger. A la vez, el imperialismo norteamericano lucha por expandir su influencia mundial y por mantener su presencia militar en Europa.

La guerra de los Balcanes de los años 90: una advertencia

64. La restauración del capitalismo en la península de los Balcanes y el este de Europa creó inestabilidad e incertidumbre. La desintegración de Yugoslavia trajo consigo guerras y guerras civiles a las puertas de Europa por vez primera desde 1945. La tragedia de Bosnia originó la mayor catástrofe de refugiados desde finales de la Segunda Guerra Mundial.

65. La intervención de la UE en la antigua Yugoslavia fue un desastre. Contribuyó a que se iniciara la guerra en Bosnia y expuso que la UE era completamente incapaz de formular una política de seguridad o extranjera común. Esto volvió a repetirse con el fracaso de la UE de dar una respuesta común a la revuelta confusa y espontánea contra el capitalismo gangsteril en Albania en 1997. Lo único en lo que la UE pudo alcanzar un acuerdo fue el apoyo a la intervención militar de Italia para poner freno a los refugiados que huían de una Albania sumida en la pobreza. La intervención constituyó una aventura militar con el objetivo de fortalecer las bases de una fortaleza europea.

66. La crisis de los Balcanes y el desarrollo de una guerra civil en Kosovo en 1998 ha demostrado que la cuestión nacional en los Balcanes no puede resolverse en base al capitalismo y que se da una tendencia hacia el barbarismo en los eslabones más débiles de la cadena capitalista europea.

67. Las horribles guerras en la antigua Yugoslavia han enviado una seria advertencia de lo que puede pasar a los trabajadores y a los jóvenes de toda Europa si los trabajadores no logran combatir el racismo y la reacción. Si la clase obrera sufre una derrota tras otra, todas las fuerzas oscuras de la sociedad emergerán arrastrando la civilización a situaciones cercanas al barbarismo.

Navegando sin brújula

68. La propuesta de extensión de la actual UE, el llamado proceso de ampliación, si es que éste se llega a producir, convertirá a los recién llegados en miembros de segunda categoría, bajo chantaje de las potencias dominantes dentro de la UE. Una ampliación incrementaría la población de la UE en un 30 por ciento, pero su PIB sólo en un 4 por ciento. En palabras de The Economistdel 31 de mayo de 1997: "Esto sería una enorme sangría para el presupuesto de la UE, con el potencial de poner en bancarrota la política agraria común y de que se dispare la ayuda regional y estructural". Esto explica por qué los actuales miembros de la UE son de hecho muy reacios a extender la UE hacia el este. Las bases de una fortaleza europea demuestran que el sueño de una Europa unificada capitalista, de una entidad europea única, nunca va a hacerse realidad. La crisis especial del capitalismo europeo está originando tendencias centrífugas dentro de la actual UE a la vez que entre algunos de sus miembros.

69. En junio de 1998, la Cumbre de la UE de Cardiff demostró que los gobiernos dentro de la UE navegan sin brújula y refrenan sus ilusiones previas de una UME como trampolín para la unión política.

70. Tanto Francia como Alemania (y no sólo debido a que Kohl necesitara ayuda en las elecciones), apoyadas por otros países, declararon que la era del gran gobierno europeo se ha terminado y que el poder de la Comisión de la UE ha de reducirse. Esto confirmaba lo que ha sido obvio durante algún tiempo: existe una creciente división política dentro de la UE y la burguesía europea tiene aún que decidir qué papel debería jugar la UE en el mundo pos-estalinista. Se da una creciente e insostenible contradicción entre la propuesta de una política económica única y la tendencia de los gobiernos nacionales a disminuir la influencia y autoridad de la burocracia de la UE

Del "triunfalismo burgués" a la crisis de confianza

71. La caída de los regímenes estalinistas en 1989-91 constituyó una victoria internacional para el capitalismo fundamentalmente en un sentido político e ideológico, y marcó el final de las de las antiguas relaciones mundiales de posguerra. Una oleada de triunfalismo burgués barrió Europa a comienzos de los 90.

72. El colapso del estalinismo fue acogido como el supremo éxito del llamado mercado libre y capitalismo liberal. La conciencia de todas las clases y sectores de la sociedad se vio afectada por los acontecimientos históricos que tuvieron lugar en la antigua URSS y en la Europa estalinista.

73. La clase dominante europea se apresuró a concluir que la vieja política capitalista de reducción de conflictos de clase y recesión, de intervención estatal, obras públicas, "política de bienestar" y "sociedad social" estaban completamente anticuadas. El neo-liberalismo fue declarado como doctrina oficial global y se ordenó una terapia de choque para Rusia y las zonas ex-estalinistas de Europa.

74. No obstante, incluso sectores de la burguesía europea han empezado a cuestionar ahora el supuesto éxito del neo-liberalismo y podrían verse obligadas, al igual que la burguesía japonesa, a implementar algunas medidas keynesianistas como respuesta a una recesión amenazante y a las convulsiones sociales por todo el continente. Aunque estas medidas, o una "dosis de inflación" serán de corta duración y poco efectivas.

75. Actualmente, la burguesía mundial afronta una profunda crisis de confianza. Lo que se suponía iba a ser un nuevo orden mundial se ha convertido en un nuevo desorden mundial que genera crisis a velocidad creciente.

Un giro a la derecha

76. La falsa idea de la superioridad del "mercado libre" también penetró en el movimiento obrero y en la izquierda. En general, la conciencia retrocedió. Las camarillas dirigentes dentro de los partidos obreros tradicionales (socialdemócratas al igual que comunistas) y el movimiento sindical se hicieron eco de la propaganda de la burguesía. El giro a la derecha de la dirección fue resumido en las palabras de Dennis MacShane, antiguo dirigente de la Federación de los trabajadores del Metal Internacional y actual parlamentario laborista británico: "La decisión de la izquierda ya no es qué tipo de socialismo quiere, sino qué tipo de capitalismo puede apoyar."(citado en One World Ready or Not, de William Greider).

77. Europa fue el continente que dio origen al capitalismo moderno y a las organizaciones independientes de la clase obrera. El auge de posguerra y la fuerza del movimiento obrero organizado constituyeron las principales razones tras la creación del estado del bienestar. Pero otro motivo fue la existencia del bloque estalinista, basado en la economía planificada, aunque de forma burocratizada, en la "otra mitad de Europa" (que durante un tiempo en los años 50 y 60 iba camino de estrechar el abismo económico con occidente). Las reformas sociales en Europa Occidental iban camino de superar el legado de la depresión de los años 30 y de evitar que los trabajadores se impresionaran demasiado por los avances realizados por entonces en la Europa del Este y en la URSS basados en la propiedad del estado y en la economía planificada.

78. El poder del movimiento obrero organizado y la radicalización que barrió a toda Europa en los años 70 hizo posible mantener y, en algunos casos reforzar, el bienestar y los derechos de los trabajadores, a pesar del fin del auge de la posguerra en 1974-75.

79. Esta radicalización de los trabajadores y jóvenes en años 70 se vio reflejada en la formación de corrientes de izquierdas dentro del movimiento sindical, de los partidos obreros tradicionales y de las organizaciones juveniles. Esta expresión particular del proceso de radicalización probablemente alcanzó su punto álgido a comienzos de los años 80, cuando la izquierda se convirtió en una fuerza dominante dentro del Partido Laborista Británico, y tras las históricas victorias electorales logradas por los partidos socialistas de Grecia y Francia en 1981.

De las reformas a las contrarreformas

80. Sin embargo, el giro de ochenta grados de las reformas, nacionalización etc a las contrarreformas realizado por el gobierno socialista-comunista en Francia en el mismo año 1981 de su victoria electoral simbolizó que el reformismo tradicional había alcanzado un punto muerto. A la vez, el thatcherismo en Gran Bretaña y el reaganismo en Estados Unidos significó que la burguesía preparaba una guerra de clases contra la clase obrera y sus organizaciones.

81. A nivel general, los dirigentes reformistas y estalinistas del movimiento obrero no lograron organizar una defensa contra la contraofensiva lanzada por la burguesía en los años 80. En vez de eso, giraron a la derecha y empezaron a defender o implementar contrarreformas. Tomaron a los trabajadores por sorpresa ya que no estaban preparados para este proceso. Incluso allí donde sí estallaron luchas, los dirigentes nacionales solían firmar compromisos desfavorables o aislaban a los sectores combativos. Muchos activistas se desmoralizaron y se desorientaron y, por consiguiente, abandonaron la actividad.

82. La relación de fuerzas estaba cambiando dentro del movimiento obrero europeo para ventaja de la derecha. Esto, junto a la incapacidad para defender los empleos y los niveles de vida incluso cuando la economía estaba recuperándose o en auge, alienó a la gente obrera y a la juventud de a pie. Empezó a establecerse una tendencia hacia un declive en la afiliación sindical o nivel de organización, en especial entre la juventud obrera.

83. Las simientes de los últimos pasos del aburguesamiento de la socialdemocracia europea y de los partidos de izquierda se sembraron en los años 80. Un nuevo resurgir de la lucha de clases como respuesta a la ralentización de la economía en 1989-90 podría haber cortado de raíz o paralizado ese proceso, pero sucedió todo lo contrario. La caída del Muro de Berlín reforzó la tendencia derechista dentro del movimiento obrero y marginó a la vieja izquierda.

84. El colapso del estalinismo frenó de manera temporal el desarrollo de la conciencia socialista y causó una confusión generalizada. En el sentido político e ideológico la clase obrera estaba desarmada. Además, con el colapso del estalinismo, muchos dirigentes reformistas y también los llamados comunistas, en especial dentro del PCI en Italia (por entonces el mayor partido comunista en occidente) no vieron ningún motivo para seguir fingiendo que seguían estando comprometidos con la idea de la transformación socialista de la sociedad. El proceso de aburguesamiento se aceleró y se hizo casi irreversible cuando llegó a ser obvio que la nueva generación de trabajadores no consideraba estos partidos como sus partidos o como vehículo para cambios sociales serios.

85. La desmembración del bloque estalinista y la restauración del capitalismo en Europa del Este y Rusia constituyó un acontecimiento histórico crucial. Sus efectos negativos en el nivel de conciencia siguen siendo un factor de complicación en el proceso hacia un resurgir general de la conciencia socialista y de la creencia en la viabilidad de una alternativa anti-capitalista. Pero la conciencia y las condiciones que existen hoy son diferentes de la situación que existía a comienzos de los años 90.

El aburguesamiento de los viejos partidos tradicionales

86. Las raíces de los partidos socialistas/socialdemócratas dentro de la clase trabajadora, en el movimiento sindical y el firme apoyo electoral que disfrutan se basaron fundamentalmente en dos factores: (1) El auge de posguerra excepcional que posibilitó la concesión de reformas y el pleno empleo y (2) Una reacción contra los crímenes del estalinismo. Estos pilares gemelos se han derrumbado y el carácter de la socialdemocracia ha cambiado de manera esencial.

87. Estos partidos se encuentran ahora en el centro-izquierda (es cuestionable si algunos puedan incluso describirse como de "centro-izquierda") en la política burguesa. Este es el motivo por el que no han vuelto a repetirse los mismos procesos de los años 70, cuando la lucha de clases y la radicalización llevó a un giro a la izquierda dentro del movimiento obrero, en los 90. Por el contrario, cada confrontación de clases importante en Europa desde 1993 ha mostrado la tendencia a exponer el enorme abismo existente entre los dirigentes y los trabajadores de a pie.

Un enorme vacío a la izquierda

88. Se ha creado un enorme vacío a la izquierda en la política europea y esto ha hecho posible que los partidos comunistas en países como Francia, Portugal y Grecia mantengan al menos un nivel importante de apoyo electoral entre los trabajadores organizados.

89. El vacío a la izquierda y el apoyo potencial a favor de una alternativa obrera socialista se ha visto parcialmente demostrado en los importantes avances electorales logrados por la izquierda revolucionaria en Francia; por el incremento del voto (de dos a cinco parlamentarios) para el Partido Socialista en Holanda (no en la izquierda revolucionaria) en las elecciones generales de mayo de 1998; y, sobre todo, en Irlanda donde, en 1997, Joe Higgins (representante del Partido Socialista, sección irlandesa del CIT) ganó un escaño en el parlamento con un claro programa socialista.

90. Pero en esta situación política volátil existe el peligro de que la reacción contra la UE/UME y la globalización pudiera, bajo ciertas condiciones, cobrar la forma de un aumento de populismo derechista, de nacionalismo y racismo.

91. Los años venideros contendrán elementos de una crisis pre-revolucionaria junto a la amenaza del terror de la extrema derecha y neo-fascista. Pero los aspectos más llamativos serán las fases intermedias y transicionales entre una situación no revolucionaria, que podría incluso contener elementos de reacción suave, y una situación que se mueve hacia una crisis pre-revolucionaria.

92. Una situación pre-revolucionaria surge cuando, como Trotsky explica en su obra Sobre Francia: "La nación deja de avanzar, cuando la tecnología moderna ha avanzado hasta un punto en que puede asegurar un alto nivel de vida a la nación y a toda la humanidad; pero el sistema de propiedad capitalista, que ha sobrevivido a sí mismo, condena a las masas a un sufrimiento y pobreza crecientes".

"Cuando la burguesía se encuentra en un callejón sin salida, estalla la crisis política y la pequeña burguesía se encuentra en un estado de inestabilidad e incertidumbre". La situación actual contiene muchas de estas características.

Sin embargo, el nivel de conciencia actual y la debilidad política de la clase obrera se traducirá en un desarrollo postergado hacia una situación que pueda describirse plenamente como pre-revolucionaria.

Desconfianza en el sistema

93. El nivel de desconfianza y desprecio por el sistema capitalista y la pérdida de apoyo para las instituciones de la burguesía han alcanzado un nivel sin precedentes. Sólo el 17 por ciento de las personas encuestadas en un sondeo de opinión en Bélgica dijo que "viven en una democracia que funciona". Los escándalos de corrupción, el abuso constante de poder y de cargos, un déficit democrático cada vez mayor y la idea de que existe una ley para el rico y otra para el resto ha dejado al descubierto la podredumbre en el corazón del sistema.

94. La erosión del apoyo a las instituciones del capitalismo y a la autoridad estatal es también indicativo de un cambio en la conciencia. Acontecimientos como el terrible escándalo de pedofilia en Bélgica puede desatar un movimiento de masas que exija cambios políticos y sociales transcendentales.

95. El descontento acumulado va camino de transformarse en un ambiente anti-capitalista más amplio, aunque no de manera lineal sino en el contexto de una polarización política y social profunda.

96. El que las luchas se hayan radicalizado más, a menudo llevando a choques con la policía, ha armado de valor a la nueva y vieja generación de trabajadores. Incluso sectores de la clase media y agricultores han experimentado ataques de las fuerzas represivas del estado.

97. Una mayor experiencia sacada de la propia lucha concreta coincidiendo con los giros extraordinarios y repentinos en la situación doméstica e internacional tenderán a disminuir el legado del pasado. Europa se encuentra en vísperas de dicho cambio abrupto conforme el continente se acerca el nuevo milenio, cuando empiece a dejarse sentir la crisis global del capitalismo.

El movimiento obrero europeo en los años 90

98. Nuestro Congreso Mundial de diciembre de 1993 se dio en el trasfondo de un resurgir de la lucha de clases en el sur y occidente de Europa. Las huelgas y manifestaciones de masas que comenzaron en Francia se extendieron por toda Europa. En la revista norteamericana Business Weekse comentaba en esa época: "La militancia sindical está en alza en Italia y Bélgica, dos países siempre bajo la fuerte influencia de los acontecimientos en Francia. Los trabajadores se sienten inspirados por el éxito se sus compañeros franceses. Parece darse un efecto dominó, aunque cada protesta nacional está causada por acontecimientos domésticos." Este movimiento alcanzó su punto álgido cuando Bélgica presenció (durante la celebración del propio Congreso) el mayor movimiento huelguístico desde la huelga general de 1936.

99. Estas huelgas y protestas expusieron el descontento y la ira por las privaciones sociales y económicas existentes y demostraron que las masas estaban dispuestas a luchar. Se trató del punto de partida de una nueva fase en el proceso extremadamente complejo de radicalización que se dio en los años 90. Este proceso tiene sus propias subidas y bajadas coyunturales, y estas fluctuaciones se han agudizado tras el colapso del estalinismo.

100. La fuerza de la clase obrera y el límite de reacción derechista en este periodo pudo verse en Italia a finales de 1994, cuando una huelga general apoyada por 10 millones de personas y la mayor manifestación en Roma (organizada por los sindicatos) desde 1945 obligó al gobierno de derechas a dimitir después de sólo varios meses en el poder.

Francia de 1995

101. En 1995, los trabajadores y los estudiantes franceses tomaron las calles en un movimiento que el periódico francés Le Mondedescribió como: "Una reacción de masas de los franceses contra la globalización financiera -un ataque colectivo de ansiedad por las amenazas a la buena vida que ha prevalecido desde la Segunda Guerra Mundial." Esta huelga contra la propuesta de congelación salarial en el sector público, recortes sociales y des-regulación (plan Juppé) y otras propuestas puso las bases para la derrota de los partidos de derecha en las elecciones generales convocadas en 1997.

102. Pero lo que quedó patente en las huelgas fue que los trabajadores y la juventud no confiaban en el principal partido de la oposición, el llamado Partido Socialista. Los trabajadores rechazaron el plan Juppé y las medidas de austeridad propuestas, pero dudaron que un gobierno dirigido por el Partido Socialista, la única alternativa gubernamental, hubiera significado un cambio auténtico en el gobierno del país. Esto, junto al papel jugado por los dirigentes sindicales explica por qué la lucha no se desarrolló en una lucha para derrocar al gobierno, a pesar de su impopularidad y del enorme apoyo popular para los huelguistas.

103. Los trabajadores franceses constituyen, sin duda, en este momento, el destacamento más avanzado del proletariado europeo. El movimiento de 1995 y las huelgas y bloqueos de los camioneros fueron seguidos en el periodo previo al mundial de fútbol por una oleada de huelgas de pilotos, manipuladores de equipajes del aeropuerto, trabajadores del metro de París y ferroviarios. Manifestaciones de protestas de 24 horas de trabajadores de seis diferentes industrias "paralizaron el tráfico de la capital con el humo y el resonar de bocinas". Incluso la partidista prensa burguesa se vio obligada a admitir que existe apoyo generalizado a favor de las huelgas y del derecho a la huelga. Incluso un ‘ejecutivo de marketing’ de clase media comentó en el aeropuerto de París a un periodista del Guardianbritánico: "Francia es casi el único país que queda en Europa donde todavía creemos que tomar las calles o hacer paros laborales puede cambiar las cosas ... Los gobiernos vienen y van, los partidos políticos suben y caen y , a pesar de eso, sigue habiendo huelgas aquí más o menos continuas. Les deseo suerte si es que no son tratados con justicia."

104. A la vez, la derecha echaba humo con la oleada de huelgas y Raymond Barre (ex-Primer Ministro) denominó la huelga de pilotos de Air France de "profundamente escandalosa". A él se unió el senador ‘socialista’ Michel Charasse, que dijo que cualquiera que se pusiera en huelga durante la copa del mundo de fútbol era "un egoísta que se ama a sí mismo más que a su país". La situación en la industria se corresponde con la frustración de las víctimas del capitalismo francés, en especial los desempleados y, sobre todo, la juventud desempleada ... Viven en el ‘dónut de la privación’ en los alrededores de las ciudades Francesas más pobladas. En EEUU y Gran Bretaña tienden a pudrirse desde el centro pero, en Francia, los pobres, los desempleados, la segunda -y tercera- generación de inmigrantes, en palabras de un periodista del Independent, "han sido arrastrados a los suburbios", donde el desempleo juvenil es de más del 40% y a veces supera con creces el 50%.

105. El índice de desempleo nacional es del 12.5% y bajo el gobierno de Jospin apenas se ha hecho mella en esa cifra. A pesar del barniz radical del gobierno, éste ha dado pasos para implementar la política general de la burguesía europea de introducir la flexibilidad y la des-regulación. La política de Jospin ha sido una combinación de ofrecer la apariencia de que se hacen concesiones, como la propuesta en buena parte vacía a favor de la semana laboral de las 35 horas (acompañada de flexibilidad y empeoramiento de las condiciones de trabajo), mientras se intentan socavar sistemáticamente los derechos y condiciones de los trabajadores franceses. Esto es un presagio de la intención del gobierno de empezar a desmantelar el control estatal de la industria y las ‘restricciones’, es decir, la defensa de los derechos de los trabajadores. En la huelga de Air France, el gobierno se mantuvo firme contra los trabajadores hasta que firmaron un acuerdo que estaba, en palabras del Financial Times, "en marcado contraste con la experiencia del pasado cuando el gobierno había cedido con demasiada frecuencia". A la vez, se han dado pequeños pasos, pero no obstante importantes, en dirección a la des-regulación, como privatizaciones y el "énfasis en el empresariado emprendedor". De hecho, el gobierno de Jospin es el que más le conviene a la burguesía en este periodo.

106. La falta de una alternativa política clara no ha impedido que los trabajadores y los jóvenes tomen el camino de la lucha, pero sin duda ha actuado como un obstáculo para desarrollar el movimiento más allá del punto de adoptar una posición decidida contra los recortes, el empeoramiento de las condiciones de vida, la corrupción y el sistema (incluidos los políticos) en general. Ha sido el cabreo desde abajo lo que ha obligado a los dirigentes sindicales a hacer un llamamiento, a veces a su pesar, a la acción.

107. Los actuales dirigentes sindicales no dirigen sino que engañan y hacen que el movimiento fracase. Esto explica por qué los patronos y los gobiernos han podido continuar e incluso han intensificado sus ataques contra los trabajadores en los años 90. Aquí está la explicación de que la clase obrera y sus organizaciones no hayan sido capaces de defender el nivel previo de estado de bienestar, empleo y su anterior posición en los centros de trabajo, y por qué se han dado retrocesos.

108. Sólo una lucha decidida y consistente puede obligar a los patronos a hacer, al menos, concesiones temporales. Pero incluso victorias pequeñas en esta situación de tendencia general hacia el declive en las condiciones de vida y trabajo pueden tener un efecto electrizante en el ambiente y desencadenar un movimiento amplio, no sólo en la escena política sino también en un plano internacional. La tendencia a que las luchas se globalicen se ha visto expresada en las euro-huelgas contra los recortes en la industria del automóvil, el apoyo de las bases a los estibadores de Liverpool, las movilizaciones contra Maastricht en Amsterdam y Luxemburgo en 1997 y el impacto a nivel europeo de la exitosa acción huelguística de los camioneros franceses en 1996. Esa huelga ha tenido un impacto duradero y ha inspirado, por ejemplo, a los trabajadores del transporte noruegos para organizar una huelga histórica, con el apoyo de los dos sindicatos nacionales, en junio de 1998. Como un dirigente sindical noruego dijo: "Francia está demostrando que merece la pena luchar".

Alemania y Francia son países claves

109. Ni Francia ni Alemania han experimentado aún una masacre del estado del bienestar y recortes en el gasto público tan drásticos como, por ejemplo, Gran Bretaña o Suecia, ésta última antiguo modelo capitalista del bienestar. Francia y Alemania son países claves en la revolución europea.

110. La clase dominante alemana y francesa, y especialmente ésta última, siempre perseguida por el espectro de "un nuevo 1968", ha intentado actuar de manera menos provocativa que algunos de sus colegas extranjeros. Sin embargo, una nueva desaceleración de la economía tenderá a obligar a la burguesía de esos países a adoptar medidas más brutales. Al principio, sus contraataques se dirigirán probablemente contra secciones concretas de la clase obrera.

111. El que esos ataques vayan a ser llevados a cabo por gobiernos dirigidos por socialistas en Francia y, probablemente, por el gobierno socialdemócrata en Alemania tendrá efectos profundos en la conciencia. Esto, por supuesto, será un asunto muy arriesgado para la burguesía alemana y francesa ya que el látigo de la contrarrevolución puede provocar una revuelta de masas. Los trabajadores de Francia y Alemania no han sufrido las mismas derrotas recientemente que, por ejemplo, los trabajadores británicos, y van a organizar, por lo tanto, una contraofensiva marcada por la confianza. Los trabajadores franceses han ganado mucha experiencia de su lucha industrial y política en los últimos diez años y han mantenido viva la tradición de echarse a la calle en un periodo en que el dogma oficial de los dirigentes sindicales europeos era que "las acciones de masas son cosa del pasado". El poder de la clase obrera alemana acaba de demostrarse ahora. La derrota probable de Kohl y del CDU marcará un punto límite en la situación, incluso si las elecciones dan paso a una gran coalición entre el SPD y el CDU. Pero no puede descartarse que la impotencia del SPD y el "blairismo" de Schröder pudiera resultar en una reelección de Kohl. Sin embargo, un posible nuevo gobierno del SPD bajo Schröder disfrutará de un escaso margen antes de tener que afrontar una ralentización de la economía y una UME en una situación caótica. Las enormes luchas de clase en Alemania tendrán repercusiones por toda Europa.

112. En especial la parte oriental de Alemania, la antigua RDA, afronta el riesgo futuro de rápidas privaciones sociales y aguda polarización política. El crecimiento económico del este de Alemania ya está por detrás del índice de crecimiento nacional y el desempleo ha alcanzado el 18 por ciento en el este. El problema de absorber a la antigua RDA se ha hecho cada vez más obvio en los dos últimos años, a pesar de la recuperación y de las transferencias netas de más de 570 billones de dólares procedentes de Alemania occidental desde 1991.

Una nueva fase: el empeoramiento de las condiciones sociales

113. Tanto las luchas como la conciencia política en Europa pasan por una nueva fase, de expresar lo que los trabajadores "no quieren" hacia una lucha que demuestra lo que "queremos": reducción de la semana laboral, salario mínimo, incremento en los beneficios sociales, etc. Un cambio en la conciencia está en camino. La Europa actual no es la misma que la de 1993, en la época de nuestro Congreso Mundial. Europa se encamina hacia una situación que va a incluir elementos de una crisis pre-revolucionaria, restringida sólo a elementos debido a la debilidad del factor subjetivo.

114. La temporalidad laboral y la creación de un mercado laboral dual van a dar lugar a una contra-reacción de los trabajadores y los desempleados. El desempleo y el empobrecimiento de masas de un gran sector de la población está desgarrando la sociedad y es fuente permanente de inestabilidad social.

115. Las condiciones sociales existentes en los barrios obreros, áreas de inmigrantes y ciudades des-industrializadas son tan deprimidas y el ambiente es tan desesperanzado que simplemente va a explotar en disturbios si un movimiento organizado, como la acción de los desempleados franceses (apoyados por los que tienen trabajo) a finales de 1997, no ofrece una salida.

116. Los profesores en paro de Grecia ocuparon, en junio de 1998, 30 escuelas que se estaban utilizando como centros de realización de exámenes. A su acción se unieron otros, incluidos profesores en activo, lo que indica la radicalización de las luchas que están por venir. Las manifestaciones fueron atacadas por la policía anti-disturbios, en muchas ciudades con una brutalidad jamás experimentada. Quedan por venir enormes luchas defensivas que pueden, en ocasiones, tomar la forma de guerras civiles locales donde pueblos o ciudades enteras salgan en apoyo de los trabajadores en lucha para salvar sus empleos y comunidades. El ejemplo de la lucha de los mineros españoles podría repetirse en otros países. A comienzos de 1998 los mineros en huelga "esparcieron útiles de la mina incandescentes y volcaron vagones por la nueva autopista Asturias- Madrid intentando convertir la región en zona prohibida" informaba el Independentdel 17 de enero de 1998. En varias ocasiones los mineros fueron atacados por la policía anti-disturbios. Uno murió atropellado y otros resultaron heridos en las barricadas. Sin embargo, los mineros recibieron el enorme apoyo de la población de la región y muchos jóvenes se unieron a las barricadas.

117. La lucha contra el desempleo y la inseguridad laboral volverá a plantear la cuestión del control obrero, de la nacionalización de empresas que proponen recortes o cierres. También planteará demandas a favor de abrir los libros de cuentas, de un programa de obras públicas y de la necesidad de una planificación que cree millones de empleos nuevos. En vez de las falsas propuestas de los patronos y de los gobiernos por una mal llamada reducción de la semana laboral, que a menudo no es otra cosa que la horas de trabajo "por años" acompañadas de un descenso salarial, la demanda será la de un recorte inmediato de la semana laboral sin pérdida salarial y bajo condiciones establecidas por los trabajadores. Estas son las demandas en que nosotros, como marxistas, necesitamos poner énfasis y plantear en nuestros programas de acción.

118. La agonía de muerte del capitalismo ha hecho que sea virtualmente imposible que los dirigentes sindicales actúen como mediadores en la lucha entre la mano de obra y el capital. Esto ha reforzado la tendencia hacia lo que Trotsky describió como "los sindicatos acercándose y fundiéndose con el estado capitalista". Sin embargo, incluso si esta tendencia ha sido particularmente marcada en países como Suecia y Austria, no se ha completado. Los sindicatos, a pesar de su dirección burguesa, siguen manteniendo un carácter dual. Eso significa que tenemos que evitar tanto el peligro de estar demasiado restringidos por los límites establecidos por las estructuras de los sindicatos (debemos prepararnos para sobrepasar esas estructuras si eso es necesario para desarrollar la lucha) y el peligro de simplemente descartar a los sindicatos como "organizaciones burocratizadas incorregibles." La crisis inminente del capitalismo europeo tendrá efectos profundos en los sindicatos, especialmente cuando la lucha de clases haga sus incursiones en los sindicatos y los afiliados comiencen a luchar contra el giro a la derecha de sus dirigentes. Se va a plantear la tarea de formar y organizar grupos de oposición incluso en países donde no existen tradiciones de movimientos de la base.

Confusión política

119. La crisis del capitalismo también se ve reflejada en una crisis de la democracia burguesa. No existe ningún gobierno estable o "fuerte" en Europa. Casi cada partido del sistema ha experimentado un brusco declive y envejecimiento de la militancia en los últimos 10-15 años. La política oficial se ha convertido en una cuestión de ambición y enriquecimiento.

120. La "americanización" del sistema político en Europa no se ve sólo reflejado en que exista poca diferencia entre los partidos del sistema, sino también en una baja participación electoral y en que la política oficial se distancie de la gente de a pie.

121. No existe ningún partido que disfrute del mismo apoyo firme que tenían en el pasado. Los votantes de hoy votan más contra algo que a favor. Esto ha hecho que los resultados electorales sean un mero reflejo del ambiente existente el día de las elecciones y es el motivo por el que el péndulo puede girar tan abruptamente en un corto periodo de tiempo.

La alienación de los trabajadores y la juventud

122. El Partido Conservador Británico, que llegó a ser el partido de más éxito de la burguesía en el mundo con una militancia de masas, ha visto un colapso de su militancia que ha pasado de un millón a unos 300.000 con una edad media de 64 años. "Para cuando los conservadores luchen de nuevo por llegar al gobierno, el partido, en una tendencia lineal, habrá cesado de existir. No tendrá afiliados. La mayoría habrá arrojado la toalla. Una cuarta parte habrá fallecido", según un informe presentado en la Conferencia del Partido Conservador en 1997.

123. El Partido Socialdemócrata Alemán (SPD), que llegó a ser el partido obrero más fuerte y mejor organizado de Europa Occidental se está convirtiendo cada vez más en una sociedad de pensionistas. Más de una cuarta parte de su militancia supera los 60 años y su afiliación ha estado en declive constante durante 20 años. La posición del CDU (el principal partido de la derecha en Alemania) es incluso peor: casi el 40 por ciento de su militancia supera los 60 años de edad.

124. El CDU perderá probablemente las próximas elecciones generales en Alemania y el gobierno de Kohl será reemplazado por un gobierno dirigido por el Partido Socialdemócrata. Si esto sucede, representará otra derrota para los conservadores europeos. Primero, Mayor en Gran Bretaña, luego Juppé en Francia y ahora Kohl en Alemania. Además, los conservadores holandeses, que estuvieron en el poder desde 1918 hasta hace cuatro años, también fueron derrotados en las últimas elecciones generales (1998) en los Países Bajos.

125. El aburguesamiento de la socialdemocracia no significa que estos partidos vayan simplemente a desaparecer de la escena. Los trabajadores seguirán votando por ellos como medio de parar a la derecha, si no existe ninguna otra alternativa de masas disponible en las elecciones.

126. La reacción contra el neo-liberalismo ha socavado el apoyo para los partidos de la derecha tradicionales e incentivado el apoyo electoral de la socialdemocracia. Sin embargo, esto constituye un fenómeno temporal. Los gobiernos de la socialdemocracia recién elegidos pueden pronto, cuando afronten una nueva recesión y se agraven las contradicciones de clase, hacerse incluso más impopulares que sus predecesores.

127. Sin embargo, la crisis de los partidos tradicionales de la burguesía también ha obligado a la clase dominante a depender cada vez más de los socialdemócratas o, como es el caso en Italia, del PDS. El PDS , cuyos dirigentes ya no quieren llamarse partido sino "demócratas de la izquierda" ha hecho posible que la burguesía italiana lleve a cabo un masivo programa de restricción presupuestaria para acceder a la UME. Fueron los socialdemócratas los que implementaron el thatcherismo a nivel europeo, algo que la derecha tradicional no fue capaz de hacer.

128. Es la combinación del aburguesamiento de los partidos obreros tradicionales y la confusión en que se encuentran los partidos de la derecha tradicional lo que está configurando el nuevo paisaje político de Europa.

129. La socialdemocracia ha capturado el terreno que anteriormente habían ocupado los liberales o los partidos de centro burgueses.

130. La derecha tradicional ha perdido espacio político desde la derecha, ocupado por los populistas de derechas que ganan votos utilizando una propaganda anti-inmigrante y mediante ataques demagógicos contra la globalización. También están constreñidos en "el centro" por los socialdemócratas, que cada vez se parecen más al Partido Demócrata norteamericano bajo Clinton.

131. Es un síntoma de nuestra época que, por un lado, Clinton y Blair intenten fundar una nueva organización internacional con el objetivo de dar "dirección formal a la tendencia general en que los paridos liberales, laboristas y socialistas abandonan la propiedad del gobierno y los programas de gastos e impuestos", según la prensa. Por otro lado, los partidos conservadores de Europa se alinean con la Forza Italia de Berlusconi. El anterior primer ministro francés, Balladur, ha salido en defensa de la demanda del Frente Nacional a favor de la "preferencia nacional", otra expresión para despedir inmigrantes y restringir sus prestaciones y derechos sociales. Esta política ya se está implementando en ciudades controladas por el Frente Nacional.

132. Por toda Europa, los partidos burgueses abiertamente de derechas son políticamente superfluos en lo que respecta a la burguesía. En Gran Bretaña, hasta ahora, los Tories siguen en crisis tras la derrota en las elecciones generales y tienen que cargar con un dirigente inepto que es considerado abrumadoramente como un recurso provisional hasta que emerja una figura más seria que saque a los tories de su marginalidad. En Francia, los partidos de la derecha continúan derrotados y divididos, con un sector de gaullistas coqueteando con el semi-fascista Frente Nacional.

133. Dos factores han actuado en el debilitamiento de los partidos de derecha burgueses tradicionales. Por un lado, el aburguesamiento de los antiguos partidos socialdemócratas y de algunos de los partidos ex-estalinistas como el PDS en Italia significa que existen ahora pilares fiables para el mantenimiento del dominio burgués. Tienen la ventaja añadida, al menos en el periodo inicial de estar en el gobierno, de que pueden darle un barniz radical a la implementación del programa de la burguesía. Si los partidos de derecha burgueses tradicionales intentaran implementar la misma política, provocarían inmediatamente una oposición de masas , como sucedió en Francia en 1994-5. Por otro lado, los partidos burgueses tradicionales se han visto flanqueados a la derecha por la extrema derecha, por las organizaciones semi-fascistas y neo-fascistas que han re-emergido en el periodo pasado.

134. El empeoramiento de la situación social ha llevado, sin duda, al fortalecimiento del racismo y, por lo tanto, de los partidos de la ‘derecha dura’. En cinco países de Europa, Austria, Italia, Francia, Bélgica y Dinamarca, los partidos con tendencias pronunciadas fascistas o neo-fascistas han obtenido más del 5% de los votos en las elecciones. En tres países, Austria, Italia y Francia, han logrado tanto o más que, por ejemplo, los Liberales Demócratas en Gran Bretaña en este periodo. Además, en Alemania, la Unión del Pueblo Alemán (DVU) logró casi el 13% de los votos en el estado oriental de Sajonia-Anhalt con un programa ‘anti-extranjero’. Recibieron la ayuda del programa ‘anti-extranjero’ similar del CSU, socio del CDU en Baviera. Un matrimonio turco que había vivido en Alemania durante treinta años sufrió amenazas de deportación dos veces debido al supuesto historial criminal de su hijo de 13 años.

135. El empeoramiento de las condiciones sociales y la falta de una alternativa socialista y revolucionaria en la actualidad es lo que principalmente ha provocado el éxito del DVU y de otras organizaciones fascistas. Sólo el 2% de la población de Sajonia-Anhalt son inmigrantes, mientras que existe un 25% de paro en la región. Recientemente, las organizaciones neo-fascistas le han dado a su propaganda un enfoque de ‘amigo del trabajador’. El Primero de Mayo se manifestaron vinculando su propaganda anti-inmigración con la defensa de la ‘mano de obra alemana’: "Hay seis millones de alemanes desempleados y siete millones de extranjeros en el país. No es difícil ver la conexión."

136. A falta de cualquier otra explicación y alternativa, esta propaganda ha encontrado un eco entre sectores de la juventud. Una cuarta parte de los votantes menores de 25 años en Sajonia-Anhalt votaron a favor del DVU. Estos procesos refuerzan, sin duda, la necesidad de que continuemos con nuestro trabajo anti-racista y anti-nazi, especialmente mediante JRE. Debemos considerar si podemos tomar iniciativas a nivel de toda Europa para contrarrestar a fascistas y neo-fascistas. Nuestras secciones en Bélgica y Francia, al igual que en Suecia, han llevado a cabo recientemente un excelente trabajo anti-fascista muy efectivo.

137. A la vez, debemos mantener un equilibrio en las perspectivas para los fascistas y la extrema derecha. No podemos subestimar la importancia de los recientes éxitos para los neo-fascistas. Pero, a la vez, la tendencia principal en el próximo periodo, especialmente bajo el golpe de la recesión y depresión económica, será hacia la izquierda. Una de las consecuencias de un colapso económico no es sólo la polarización social sino el desarrollo de los ‘extremos’ políticos. La re-emergencia de la derecha dura debe colocarse contra el trasfondo de los enormes éxitos electorales recientes de los trotskistas en Francia, que obtuvieron el 5% de los votos en las recientes elecciones regionales, pero el 8% entre los menores de 25 años y, en algunas regiones, superó con creces el 10%.

138. La re-emergencia del proletariado será la principal característica de la situación venidera. Esto se manifiesta no sólo en los acontecimientos de Francia, sino incluso en la tradicionalmente tranquila Suiza, donde los sindicatos han rechazado recientemente un acuerdo laboral que les hacía retroceder a los años 30, debido a una creciente combatividad entre los trabajadores causada por la enorme pérdida de puestos de trabajo en la industria suiza. La trayectoria de Suiza de ser uno de los países desarrollados con menor porcentaje de huelgas podría romperse por las acciones de los sindicatos en el próximo periodo.

139. Más significativo si cabe es la ira casi insurreccional de los trabajadores griegos por el brutal programa de austeridad implementado por el gobierno ‘socialista’ del PASOK. El gobierno de Simitis ha anunciado un amplio programa de privatizaciones que empezó en el sector de la banca. Los trabajadores del Banco Ionian de propiedad estatal se pusieron rápidamente en huelga durante seis semanas en protesta contra la decisión de vender el 51.4% de las participaciones del banco. El directos del banco salió huyendo aterrorizado de una reunión de accionistas, agarrando su ropa interior y zapatos después de que los indignados miembros del sindicato le ‘destrozaran el traje’. Los trabajadores de la compañía aérea Olimpic Airways y los estibadores de dos importantes puertos de Grecia tuvieron que luchar contra las medidas del gobierno, que es claramente considerado burgués por los trabajadores griegos.

140. Esto es un presagio para el futuro. Existe un vacío que la derecha puede llenar, al menos durante un tiempo. Pero la tendencia principal por toda Europa es hacia la izquierda lo que, en primer lugar, limitará el desarrollo de la extrema derecha. A la vez, una de las consecuencias de un cambio rápido en las condiciones de vida, predicadas sobre las calamidades económicas que planean, es una polarización entre revolución y contrarrevolución. El coqueteo de los partidos burgueses tradicionales de derecha con algunas de las ideas que han contribuido al ascenso de la derecha dura es un indicativo del camino que los partidos burgueses en su conjunto van a tomar en el futuro.

141. Con su territorio tradicional ahora ocupado por los ex-socialdemócratas y ex-estalinistas, la derecha tradicional ha flirteado con la idea de girar más a la derecha. Así, en Francia, Eduard Balladur, primer ministro gaullista desde 1993-95, cree que la nacionalidad y la inmigración constituyen los únicos temas que claramente separan a la oposición del gobierno de ‘izquierdas’ de Jospin. Desde la emergencia del Frente Nacional hace 15 años, un sector de los gaullistas ha jugueteado con estas ideas e incluso con llegar a una alianza con ellos. Hace diez años, el gaullista de derechas Charles Pasqua proclamó que gaullistas y extremistas "tenían los mismos valores". Ahora Balladur, apoyado por el secretario general de los gaullistas, ha hecho un llamamiento a favor de una comisión que considere la supresión de "beneficios familiares y médicos principalmente para los inmigrantes norteafricanos y negros africanos que no tengan la ciudadanía francesa". A él se opone el presidente gaullista, Jaques Chirac, y el presidente nacional del partido, Séguin, y otros gaullistas. El anterior ministro de defensa, Charles Millon, ha formado un movimiento popular llamado La Droit que busca vínculos más estrechos con el Frente Nacional (FN).

142. El proceso de fragmentación y polarización política tiende a llevar a la derecha más a la derecha o a dejar cabida para el desarrollo de nuevos partidos de extrema derecha. En Francia, la derecha tradicional, el gaullista RPR y la UDF (Unión por la Democracia), entraron en una crisis profunda tras perder su amplia mayoría (cuatro quintas partes de los escaños) en las elecciones parlamentarias de 1997, con una rivalidad sin límites en la dirección además de verse convulsionados por escándalos de corrupción etc. Es una cuestión abierta si la derecha podrá salir de este caos. Esto plantea la posibilidad de un reagrupamiento de la derecha, incluyendo al Frente Nacional sin Le Pen, como un posible resultado de esta crisis.

143. La extrema derecha en Europa ha podido conseguir victorias electorales a expensas fundamentalmente de la derecha tradicional en los años 90. El proceso de radicalización es también un proceso de polarización política y social. Sin embargo, en general, la sociedad tenderá a moverse a la izquierda en el futuro. Pero la ausencia de una alternativa socialista de masas y mayores privaciones sociales podrían allanar el camino para un auge temporal del apoyo a la extrema derecha, que a su vez alentará a los grupos fascistas a acentuar sus ataques contra socialistas, inmigrantes, homosexuales y minusválidos. Esto se da especialmente en un periodo en que existe un bajo nivel de luchas y después de un revés o derrota.

144. La formación de gobiernos nacionales o de gobiernos de coalición más amplios, algo que podría plantearse en varios países europeos en el futuro cercano, podría también dar lugar a un incremento del apoyo a la extrema derecha.

145. En el futuro podrán darse años donde existan elementos de reacción moderada. Esto podría tomar la forma de gobiernos de derechas que podrían estar en línea con el breve gobierno de Berlusconi en Italia en 1994 o un futuro gobierno de derechas en Francia basado en el reagrupamiento de la derecha. Pero ésa no es la perspectiva más probable a corto plazo.

146. La crisis venidera en Europa se reflejará primeramente en un cambio en la conciencia de las masas. Ese cambio ya ha comenzado, y en el momento hacer este escrito, de manera más notable en Francia. Francia es el país de Europa más avanzado en la lucha de clases. Un amplio sector de la población francesa ha salido a la lucha. El movimiento de los parados, a finales de 1997 y comienzos de 1998, obtuvo el apoyo de dos tercios de la población y sacudió al sistema, a pesar de que este movimiento particular era pequeño en número.

147. Nos alejamos de una situación en la que los trabajadores y la juventud reaccionan contra los efectos del mercado hacia una fase en el complejo proceso de radicalización donde la reacción va a dirigirse de forma más directa contra el mercado, contra el sistema capitalista. La conciencia, que se arrastra por detrás de los acontecimientos, empezará a ponerse al nivel de la realidad. Esto abrirá un nuevo capítulo en la historia de la lucha por el socialismo en Europa.

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