Esta es una réplica al epilogo de Rob Sewell a la "Historia del Trotskismo Británico", réplica escrita por Peter Taafe, Secretario General del Socialist Party, con el completo respaldo del Comité Ejecutivo del Socialist Party
Ted Grant es un veterano trotskista que fue parte de la dirección de Militant (antecesor del Socialist Party) y del Comité por una Internacional de Trabajadores (CIT), hasta que la abandonó junto con Rob Sewell y Alan Woods en 1991. Esto ocurrió después que ellos y otro pequeño grupo fueron derrotados decisivamente en las discusiones políticas dentro de las filas de Militant y del CIT en un periodo de más de un año. Ellos recibieron el 7% de la votación en la conferencia especial convocada por Militant para discutir las diferencias políticas centrales entre las dos tendencias, la mayoría en Gran Bretaña y el CIT, y la minoría Grant-Woods-Sewell. Desde entonces ellos han desaparecido completamente como una tendencia significativa dentro del movimiento obrero en Gran Bretaña e Internacionalmente.
Ahora, sin embargo, han "re-emergido" y han publicado un libro de Ted Grant, que sostiene ser una "Historia del Trotskismo Británico", pero a diferencia de lo que han hecho otros, como el ex trotskista Harry Ratner (en un artículo en el sitio Web "What Next?"), estas son las memorias, y sesgadas, de Grant que pretende aumentar su papel a expensas de otros. Aparte de comentar uno o dos puntos sobre los que Grant ha cambiado su posición acerca de su propia historia desde que salió del CIT, dejamos esto para otros como Tony Aitman en su trabajo informativo y esclarecedor, que incorporamos como apéndice.
La mayoría de nuestros comentarios tratan del epilogo de Rob Sewell, que pretende abarcar la historia del movimiento trotskista desde 1950 a la actualidad. No lo hace de ninguna manera. Está virtualmente desprovisto de argumentos políticos (No merece ser considerado "trotskista" en espíritu, tiene más en común con la escuela estalinista de falsificación de las ideas y acciones de otras personas, especialmente de las nuestras)
¿Porqué replicar con tanta extensión a un grupo tan pequeño? Sin duda esta será un a reacción de muchos, dado el carácter del epilogo de Sewell. Después de todo somos objeto de una campaña casi continua de distorsión de nuestras ideas por todas las organizaciones sectarias concebibles. Esto ha tenido el mismo efecto sobre nosotros que una gota de agua sobre una estufa caliente. Ni siquiera nos hemos dignado responder lo que a veces parece ser una avalancha de ataques personales contra la dirección del Socialist Party y el CIT. Más aún, desde que abandonó nuestras filas, Grant ha dado a conocer periódicamente una "Carta Abierta" a nuestros militantes prediciendo nuestro hundimiento inminente, que ni siquiera nos hemos molestado en responder.
Por alguna razón el grupo de Grant continúa considerándose importante. Ellos son el perfecto ejemplo de la ley que parece operar con pequeños grupos "revolucionarios", la conciencia de su importancia es inversamente proporcional a lo que realmente representan.
Antes que tratar sobre ellos preferiríamos tratar más extensamente de lo que lo hemos hecho acerca de los tumultuosos acontecimientos mundiales y el papel del Marxismo para dar forma al futuro socialista. Pero como planteó una vez el periódico del capital financiero burgués, The Economist; "Quien controla el pasado influencia en gran medida el presente".
Es necesario defender de manera consistente, como hemos hecho nosotros, desde un punto de vista marxista los movimientos históricamente progresivos y de la clase obrera en la historia, con el propósito de trasmitir las lecciones de esos acontecimientos a la nueva generación. Esto incluso es más importante cuando lo que está involucrado es la verdadera historia del movimiento marxista y trotskista. En los años 80 Militant era la mayor y más influyente organización marxista en Gran Bretaña, y una de las organizaciones trotskistas más grandes en Europa desde la Oposición de Izquierda Internacional en los años 30.
En nuestro Libro "El Auge de Militant" (The Rise of Militant) intentamos explicar como se consiguió esto y el papel que los individuos jugaron en ello. Dimos el mérito a los que hicieron una contribución a la construcción de nuestra organización incluidos aquellos como Ted Grant y Alan Woods que se han separado de nosotros. Ningún cuestionamiento serio ha sido hecho a esta historia. El relato de Sewell, claramente con la aprobación de Grant y Woods, ahora busca tardíamente minar nuestra interpretación de esta historia. Pretende exagerar no solo el papel de Grant sino también el propio, así como el de su hermano, en la construcción de Militant en detrimento de otros.
Hemos decidido responder a esto. Nuestra replica busca explicar las raíces políticas de nuestras divergencias con ese grupo, pero también nos vemos obligados a responder a sus "críticas" organizacionales. Esto necesariamente implica entrar en cierto detalle. Incluso esto puede servir para ilustrar como los socialistas y marxistas honestos deberían aproximarse a la historia, y la diferencia entre una organización marxista genuina, capaz de atraer a lo mejor de la clase trabajadora y aquellos condenados a permanecer para siempre en los márgenes del movimiento obrero.
Incluso Harry Ratner, un ex trotskista británico, en su artículo en el sitio Web "What Next?" está sorprendido por el método usado por Sewell en su epilogo verdaderamente horrible. Ratner escribe: "Para 1991, Militant estaba en seria declinación, y para enero de 1992 se había fraccionado y Grant y Sewell habían sido expulsados. Una mayoría abandonó el Labour Party y organizó el Socialist Party y el Scottish Socialist Party. ¿Qué anduvo mal? La explicación de Sewell es superficial y lejos de satisfactoria. Casi siete párrafos completos están dedicados a describir a Meter Taaffe como el principal villano que organizó una fracción contra Grant. De acuerdo con Sewell, Taaffe y su equipo "deliberadamente sabotearon", estaban "prosiguiendo ya su propia agenda". "Un hombre muy ambicioso con un miedo mortal de los rivales reales o potenciales, Taaffe decidió que sus talentos no eran apreciados suficientemente Se rodeo de un grupo de hombres serviles Recurrió a maniobras detrás de la escena para aislar a Ted, propagó rumores acerca de su carácter pretendidamente insoportable, y cosas peores" etcétera. "Sewell parece asignar al contexto político real un papel menor". (Las críticas de Ratner son significativas en vista del hecho que el mismo Sewell lo cita para justificar algunas de sus críticas a otros)
Sin embargo, Ratner constata la falta de cualquier intento de explicar el contexto político de porque la división de 1991 tuvo lugar. Aunque también él está errado al argumentar que Militant estaba en seria declinación en esa etapa. Sin embargo por lo menos trata de explicar la base política y objetiva de la división algo que Sewell no hace. Existían dificultades objetivas que hacían más difícil para nosotros hacer los progresos que habíamos hecho en las décadas previas. Los efectos posteriores a la huelga minera, con el giro hacia la derecha en la cúpula del Partido Laborista y los sindicatos, la continuación del boom de los 80, y el colapso del estalinismo, que permitió a los capitalistas proseguir la campaña ideológica contra el "socialismo", complicaron nuestra posición. Pero, esas dificultades se complicaban enormemente por el fracaso de la dirección de Militant, sobretodo de Grant, para reaccionar con suficiente prontitud al cambio de la situación objetiva. Militant tenía una historia considerable tras suyo y una reputación ganada en las exitosas huelgas de Liverpool y contra el "Poll Tax" (Impuesto por cabeza introducido por Tatcher, ndt)
El Partido Laborista se había convertido en una barrera y una arena fútil de actividad para cualquier organización socialista seria que buscara intervenir activamente en las luchas de los trabajadores. Las fortalezas de Militant dentro del Partido Laborista habían sido purgadas o cerradas por el ala derecha. Las juventudes laboristas (Labour Party Young Socialist), la sección más vibrante y activa del Labour Party en los años 80, debido a la influencia de Militant en su seno, habían sido clausuradas. En Liverpool, el Partido Laborista era una sombra de la fuerza poderosa para la acción de la clase trabajadora que había sido en los 80.
La gente estaba siendo expulsada por defender el "no pago" al impuesto per capita (poll tax). Algunos mucho antes de 1991, estaban tendiendo a romper con la prisión ideológica y organizativa que el Partido Laborista significaba para nosotros en esa etapa. En 1987 incluso habíamos visto la posibilidad de lanzar una organización independiente en Liverpool, luego de la expulsión de los Militant de Liverpool inmediatamente antes. A esto se opuso vehementemente Ted Grant sobre todo, e incluso algunos de los mismos camaradas dirigentes en Liverpool. Para 1991 la situación se había hecho insostenible, particularmente en áreas claves del país en donde habíamos encabezado luchas de masas exitosas, como en Escocia contra el poll tax (el impuesto per capita)
Para un marxista divisiones serias dentro de una organización no caen del cielo. Los factores personales pueden jugar un papel, pero cuando estas divisiones envuelven fuerzas sustanciales aquellos son de un carácter secundario. Sewell, Grant y Woods elevan los factores personales y otros incidentales a causas principales de la división de 1991. Nosotros, por otro lado, desde el comienzo buscamos explicar las raíces políticas de las tendencias divergentes dentro de Militant.
Un foso político cada vez mayor se desarrollo entre un agrupamiento conservativo osificado alrededor de Grant y los que estaban preparados para enfrentar la nueva situación que tomó forma en 1991. Nos hemos ocupado de esas diferencias en nuestro libro "El Auge de Militant" (The Rise of Militant), en asuntos relacionados con Sud África, Namibia, la Guerra del Golfo, el Partido Laborista y las perspectivas para las organizaciones de masas, y el estalinismo. El lector puede familiarizarse con las profundas críticas hacia Grant que hicimos en este libro, lo que contrasta con la visión de Sewell. Aquí entregaremos un breve resumen.
Se produjeron diferencias políticas importantes sobre la crisis financiera mundial de 1987. Tan pronto ocurrió el desmoronamiento de las acciones, Grant estaba prediciendo una depresión económica mundial, "dentro de seis meses", similar a la de 1929-32. Sus opiniones, desafortunadamente, se reflejaron en las páginas de Militant. En sus comentarios iniciales sobre estos desarrollos sostenía: "Una gran depresión de la producción y el comercio es segura, quizá antes del verano de 1988". Su colaborador Michael Roberts sostuvo que el crash de octubre "es un barómetro que predice la inminente tormenta que excederá cualquier cosa experimentada por el capitalismo en el periodo de posguerra, posiblemente comparable a la gran depresión de los años 30".
Lynn Walsh y yo nos opusimos vigorosamente a esta aproximación en los Comités Ejecutivo y Nacional británico, y Tony Saunois, Bobi Labi y yo en el Comité Ejecutivo Internacional del CIT. Como siempre Woods apoyó servilmente a Grant. No fue posible dialogar con Grant sobre el asunto. En lugar de ello hubo amargas denuncias contra Bob Labi, por ejemplo, por osar cuestionar este análisis, ganándose Bob la reprimenda de Grant de que "él no comprende el ABC del marxismo". Nosotros argumentábamos que las enormes reservas de Japón y Alemania occidental podrían permitir a la burguesía recibir un paracaídas para la caída de la economía, y por tanto del capitalismo mundial, al costo de acumular dificultades para más adelante. La posición de Grant desorientaría completamente a nuestros miembros en Gran Bretaña e internacionalmente. Si su predicción astronómica por no decir astrológica, no ocurría provocaría un estado de ánimo de decepción, cuando no de defección, entre nuestros miembros.
Era necesario entender este asunto de una manera equilibrada, algo ajeno a Grant, Woods y Sewell. El capitalismo mundial todavía poseía enormes capas de grasa, que podía devorar, para evitar la crisis inmediata. Nosotros argumentamos que se podían tomar medidas de corto plazo, lo que tendría el efecto de acumular los problemas y agravar la crisis en una etapa posterior. Contrariamente a los análisis de Grant esto fue exactamente lo que sucedió, una reanimación del capitalismo tuvo lugar inmediatamente después de la crisis de octubre de 1987. De hecho, la enorme inyección de crédito alimentó un crecimiento del capitalismo mundial a una tasa mayor que en el periodo anterior al crash. Esto terminó con la recesión a comienzos de los años 90.
Pero la cuestión de los tiempos en política y, debería añadirse en el arte de la economía, política, es importante. Grant se había hecho el hábito de criticar a Gerry Healy, lo que repite en su libro, por predecir continuamente un nuevo 1929 durante décadas, pero él cometió el mismo error "catastrofista" en 1987. Sin duda, si una nueva crisis del tipo de la 1929 ocurriera, ¡él declararía que siempre tuvo la razón! Incluso un reloj detenido está correcto dos veces al día. Esta aproximación ofrece a los ideólogos capitalistas un campo abierto para describir al marxismo como incapaz de analizar los procesos sociales de manera equilibrada.
Estas metidas de pata teóricas de Grant tienen que ser vistas contra el trasfondo de que él "era el único" que fue capaz de interpretar las ideas económicas de Marx y aplicarlas a la era moderna. Es asunto de público conocimiento que en esta ocasión reprobó el examen. Por supuesto, denunció a los que tuvieron razón en esta cuestión por tener una posición "ecléctica" porque no apoyaban su posición unidimensional. Nosotros, por otro lado, contrastamos esta aproximación con la de Trotsky quien en "El Tercer Periodo de Errores del Comintern", escrito en diciembre de 1929, avanzó el pronostico que había en ese momento cuatro posibilidades en la esfera económica, un desaceleramiento de la tasa de crecimiento; una recesión con una pequeña caída en la producción; una severa depresión; ¡o una combinación de esas tres! Trotsky no se pronunció por ninguna de esas variantes. A los ojos de Grant y Woods; él era un "empirista" y un "ecléctico". El Marxismo es una ciencia, pero la ciencia está basada en el análisis del proceso real, no en predicciones a priori hechas con la confianza de un astrólogo. Sin embargo, de esta forma fue la aproximación de Grant y Woods. No satisfechos con un análisis amplio de las tendencias principales, intentaron imponer un calendario ridículo de seis meses para la depresión que venía. Esto incluso se plasmó en los escritos de Grant tanto en Gran Bretaña, como internacionalmente. Cuando la recesión tan predicha no se materializó, esto sin duda desorientó a toda una capa de camaradas en Gran Bretaña e internacionalmente.
Grant cometió un error similar sobre Namibia sosteniendo que las fuerzas Sudafricanas presentes en el país no se retirarían, y sobre Sudáfrica misma donde de forma similar, Grant argumentó que era imposible que tuviera lugar un acuerdo entre el Partido Nacional de De Klerk y el Congreso Nacional Africano de Mandela, que llevaría al desmantelamiento del régimen del Apartheid y la introducción de una forma de democracia burguesa.
Hubo una metida de pata todavía peor centrada en las perspectivas del Estalinismo en la URSS y la posibilidad de restauración del capitalismo. Militant y el CIT habían subestimado las posibilidades de restauración capitalista en la URSS y en Europa del Este. Esto se puede explicar parcialmente por nuestra falta de una base en los estados estalinistas, y por lo tanto, la ausencia de una medida con la cual calibrar a cabalidad la degeneración de los regímenes estalinistas. Sin embargo, fueron aquellos que después serían la mayoría en Militant los primeros que plantearon la posibilidad de la restauración capitalista. Esto fue negado con fervor por Grant y Woods, que operaban con una concepción añeja, y todavía lo hacen, de la situación real que existía.
Después de la visita de Tatcher a Polonia en 1988 y del tumultuoso apoyo que recibió en Gdansk, comenzamos a plantear la posibilidad de una restauración burguesa. De hecho, las posiciones pro capitalistas estaban fuertemente representadas en el movimiento de 1980-81 alrededor de Solidaridad, y yendo más atrás incluso en los acontecimientos checoslovacos de 1968. En esa etapa, sin embargo, la posibilidad "reforma", del "socialismo con rostro humano" de Dubcek, todavía era bastante fuerte. El boom de los años 80 y el colapso posterior de los estados estalinistas contribuyeron particularmente en Polonia después de la supresión del movimiento de 1980-81, a un estado de ánimo pronunciadamente pro capitalista, reflejado en el apoyo que recibieron Tatcher y George Bush padre en sus visitas a Polonia. El boom de los años 80 contribuyó a reforzar este estado ánimo en todos los estados estalinistas.
Entonces planteamos tentativamente, demasiado tentativamente como quedó claro luego, en el Congreso Mundial de 1988 la posibilidad de restauración capitalista en Polonia y el resto del mundo estalinista. Esto fue antes del colapso del Muro de Berlín, pero entonces era bastante evidente que había una creciente oposición a los regímenes estalinistas. Esta posibilidad fue negada vehementemente por Grant. En una intervención sobre el estalinismo en 1988 yo causé una cierta conmoción planteando la cuestión de la restauración burguesa. Esto causó un cierto grado de controversia en el Congreso, pero Grant, llamado teórico líder, se negó a hablar. Privadamente confidenció que esto se debía a que estaba en desacuerdo con mi intervención, pero no estaba preparado para pasar al estrado a responder.
Más tarde este no fue el caso, cuando se desarrolló una divergencia en aumento entre las dos tendencias respecto de la cuestión del estalinismo. Enviamos delegaciones a Europa del Este, particularmente a Polonia, que a su vuelta reportaron sobre el masivo sentimiento a favor de una vuelta al capitalismo. Grant se negó a reconocer esto y condenó a aquellos que dieron el informe como "desconectados de la realidad". La misma cosa ocurrió cuando algunos camaradas pasaron un periodo en Rusia e informaron del creciente estado de ánimo pro capitalista.
Las diferencias sobre esta cuestión saltaron a la palestra durante el golpe de agosto de 1991 en la URSS. El 19 y 20 de agosto, la vieja guardia "conservadora" de la burocracia organizó un golpe contra Gorbachev. ¡Grant y compañía se inclinaron al apoyo crítico a los organizadores del golpe! Posteriormente lo negaron debido al bochorno de aparecer junto al ala estalinista de la burocracia. Pero en un documento que redactaron como parte de la discusión interna en Militant ellos plantearon: "Si como era enteramente posible, el régimen hubiera sido compelido a llevar adelante una política basada en la recentralización y la economía planificada, acompañada por el terror, esto también hubiera dado un cierto impulso a las fuerzas productivas durante un período de tiempo ("The Thruth about the Coup")
Woods y Grant se aferraron a su posición añeja hasta fines de los años 90. En el libro de Ted Grant, "Rusia de la revolución a la contrarrevolución", en su introducción Alan Woods escribe: "vale la recordar que 25 años atrás Ted Grant había analizado correctamente las razones de la crisis del estalinismo y predicho su colapso. Más aún. Él fue el único en hacerlo". Esta es una rápida re-escritura de la historia, ya que todos los partidarios de Militant, incluyendo la dirección, donde nosotros mismos nos incluimos, tenía esta posición basada en nuestras lecturas de los trabajados de Trotsky. Más aún, Ted Grant no fue el único en analizar las razones de porqué esperábamos el colapso del estalinismo. Pero entonces Woods escribe:"La única corrección que tuvo que ser introducida fue respecto a la perspectiva de una vuelta al capitalismo en Rusia. Por mucho tiempo el autor consideró que tal desarrollo estaba descartado. Esto ha demostrado ser incorrecto".
Nosotros al igual que Ted Grant también esperábamos que Rusia no retornaría al capitalismo, por razones que hemos explicado más detalladamente en otro lugar (ver "The Rise of Militant, El Auge de Militant, pag 321-414) Pero cuando enfrentamos la realidad de lo que estaba sucediendo en Polonia y en todas partes del mundo estalinista cambiamos nuestra perspectiva, anticipando la vuelta al capitalismo primero en Polonia, y siguiendo al colapso del Muro de Berlín, en Europa del este y la misma Rusia.
Desafortunadamente, Ted Grant, se resistió testarudamente ha sacar esta conclusión, negándose a aceptar los hechos y creyendo que los intentos de volver al capitalismo eran de carácter puramente temporal. Él persistió con este método hasta 1997 y más allá, como admite Woods: "La opinión del autor (Grant) es que el movimiento hacia el capitalismo no ha sido llevado hasta su conclusión definitiva, y todavía puede ser revertido".
Ahora, en su actual Perspectivas para la Revolución Mundial, ellos confiesan: "Tenemos que admitir que las cosas nos han resultado como esperábamos hace unos pocos años atrás. No esperábamos que la crisis del capitalismo mundial sería pospuesta tanto tiempo como lo ha sido. Esto ha dado al capitalismo Ruso suficiente tiempo para consolidarse. El movimiento hacia el capitalismo ha durado diez años. El nuevo sistema productivo y sus relaciones de propiedad han tenido tiempo de penetrar la conciencia de las masas. Este proceso se ha prolongado mucho más de lo que esperábamos. La principal responsabilidad recae en los estalinistas que han capitulado en todo
Diez años es suficiente tiempo para juzgar. Tenemos que decir que ahora el Rubicón ha sido cruzado. El movimiento hacia el capitalismo ha sido contradictorio, con muchas corrientes cruzadas, pero tras cada crisis el proceso ha continuado con renovada fuerza."
Comparen el método de Grant hoy día, como queda reflejado en estas líneas en relación con los estados estalinistas, y la posición que adoptó en relación a China y Europa del Este en los años 40. Junto con el restote la dirección del Partido Comunista Revolucionario, reconoció lo que estaba sucediendo, un proceso virtualmente imparable, dada la relación mundial de fuerzas, hacia el establecimiento de estados estalinistas. Tardíamente, el Secretariado Internacional de la Cuarta Internacional (antecesor del Secretariado Unificado) reconoció esto ¡en 1953! Grant no tuvo vacilación en mostrar esto para dejar en claro el falso método de la dirección del SI-CI. Ahora es él quien comete la misma clase de error solo que en un sentido opuesto, esta vez fallando en entender el proceso de restauración capitalista en Europa del Este y en la ex Unión Soviética. Dado el trasfondo nacional e internacional contra los cuales estos procesos estaban desarrollándose, no había posibilidad de una "marcha atrás" en el corto plazo del proceso de restauración capitalista, una contrarrevolución social, que estaba teniendo lugar en Rusia en los años 90.
Hoy día, en Europa del Este (y mañana también en Rusia) el comienzo de una oposición a esto está en marcha. Pero no anula el hecho que a comienzos de los años 90, enfrentados con la realidad de la restauración capitalista, Woods y Grant escondieron sus cabezas bajo la arena, de la misma manera que la dirección del Secretariado Internacional de la Cuarta Internacional hizo a fines de los años 40. Esto es ilustrado por lo que Grant escribió en la última parte de su libro: "De hecho incluso ahora, la naturaleza de clase del estado Ruso no ha sido determinada decisivamente Es una cuestión de cual forma de propiedad prevalecerá finalmente, nacionalización o propiedad privada. Esta lucha todavía está en curso, pero el resultado todavía no se ha decidido" (pag. 38) Esto muestra cuan alejados de la realidad estaban, y están, Grant y Woods en relación con un análisis serio de los procesos de los antiguos estados estalinistas. En el tiempo que lo anterior fue escrito, 1997, una contrarrevolución estaba en plena marcha, un camino de "vía rápida al capitalismo".
Su perspectiva en 1991 era el restablecimiento del régimen estalinista, basado en la economía planificada, si los organizadores del golpe hubieran tenido éxito. Además, ellos habían argumentado que era el resultado más probable del golpe. En diciembre anterior, Woods había argumentado en una discusión sobre el estalinismo: "Seamos claros incluso si hay una lucha entre alas rivales de la burocracia, un ala abiertamente pro-capitalista y otra ala que por sus propios intereses tratara de defender la base de la economía nacionalizada, sería un error fundamental pensar que nosotros deberíamos ser neutrales en esa situación, incluso si ustedes tuvieran la eventualidad de sectores de trabajadores apoyando a la otra ala". Continúo diciendo: "Trotsky dijo que en principio ustedes no podían descartar la posibilidad de un frente unido, un frente temporal, parcial, entre los trotskistas y la burocracia estalinista, si llegara a una guerra civil el intento de restaurar el capitalismo en la URSS" (Woods dirigiéndose a un Mitin internacional de Militant, citado en "The Collapse of Stalinism" parte 2) Y como hemos visto se agarraron posteriormente a esta falsa perspectiva durante años.
Nosotros por otro lado, sostuvimos que había una diferencia fundamental entre la situación de la Unión Soviética en 1991, y el período cuando Trotsky había vislumbrado una posición de "apoyo crítico" a una fracción de la burocracia. La burocracia había degenerado completamente, con la gran mayoría abandonando el apoyo a la planificación central y el antiguo sistema. Habían adoptado el capitalismo como la vía hacia delante. No había ningún sector significativo de la burocracia, en el periodo que llegaba a 1991, que se mantuviera adherida a la economía planificada. Grant estaba tan convencido que el golpe tendría éxito que cuando la TV comenzó a entregar informes sobre el colapso del golpe el miércoles 21 de agosto, él los denunció como "mentiras" y "propaganda burguesa".
El y Woods fallaron en entender que incluso si el golpe hubiera tenido éxito esto no hubiera llevado a la restauración de los regimenes estalinistas. Los regimenes de la "vieja guardia" hubieran sido reestablecidos pero no la economía planificada. Jaruselski había intentado esto en Polonia en 1981, pero posteriormente admitió: "Nuestro mayor error fue mantener el monopolio del partido en el poder, defender la industria nacionalizada y la lucha de clases". De acuerdo con esto, él se movió hacia una posición abiertamente pro-capitalista, pavimentando el camino para la llegada al poder de Solidaridad y de Walesa. Y todavía, Woods y Grant en su documento "The Truth about the Coup" (La Verdad acerca del Golpe), argumentan: "¿Que hubiera pasado si Yanayev y Cia. (los principales organizadores del golpe) hubieran tomado el poder? ¿La conclusión de antemano es que ellos habrían aplicado sus deseos de moverse hacia una economía de mercado aunque a un paso más gradual? Para la mayoría del Secretariado Internacional esta es una cuestión simple de responder: en la situación actual "objetivamente sí" pero esto no termina la interrogante".
Ellos entonces avanzaron la idea que los organizadores del golpe se habrían visto obligados a re-establecer los elementos de la economía planificada, ignorando completamente la experiencia de Jaruselski y la evolución de los estalinistas chinos después de la Plaza de Tienanmen. Por supuesto, ellos intentan cubrir sus huellas acusándonos de ir a la cola Yeltsin en el golpe de agosto. Esto a pesar del hecho que nosotros nos distanciamos públicamente de los Yeltsinistas pro-capitalistas, algunos de los cuales acudieron en defensa de su héroe en la Casa Blanca de Moscú.
La masa de la población en la Unión Soviética se oponía al golpe. Algunos tenían ilusiones en Yeltsin, la mayoría se oponía por temor a que los derechos democráticos elementales que habían conquistado desde 1989 serían borrados si el golpe triunfaba. Es por eso que una serie de huelgas tuvieron lugar en Moscú, Ucrania y en todos lados (ver páginas 449-451 en "The Rise of Militant" para explicaciones adicionales)
Las posiciones adoptadas por Grant y Woods respecto de los acontecimientos de agosto en Rusia los alejaron más todavía de la gran mayoría de nuestros miembros. La autoridad de Grant ya había severamente disminuida, no por el malvado Taaffle y su "camarilla", sino por su propio desempeño lamentable durante la guerra del Golfo. Serias divergencias al interior de la dirección de Militant habían estado hirviendo lentamente detrás de la escena, las que estallaron abiertamente, planteando la necesidad de convocar una Conferencia Especial para discutir la Guerra del Golfo en enero de 1991 (realizada en el London School of Economics)
Nuevamente Grant quiso predecir tiempos exactos, arguyendo que si iba a estallar una guerra terrestre, esta duraría un mínimo de seis meses y probablemente dos años. Esta declaración, carente de calificación, fue repetida en la organización española del CIT, debido a la influencia de Woods. Sin embargo, en Gran Bretaña Militant nunca hizo una declaración similar. No hubo ningún miembro del Comité Ejecutivo, incluido Sewell, que adoptara esta posición aparte de Grant mismo.
Nada demostró su falta aproximación más claramente que su posición sobre la conscripción.. En un mitin en la London School of Economics, antes de la Conferencia Especial sobre la Guerra en el Golfo, él hizo la siguiente declaración. "Si se introduce la conscripción obligatoria, seamos claros, los jóvenes deben ir al ejercito. Por supuesto (dirigiéndose a los jóvenes en la audiencia), algunos de ustedes serán muertos. Pero por cada muerto, diez tomarán su lugar.
Esta declaración fue rechazada con atónita incredulidad y enojo. Fue hecha a pesar que una clara mayoría de la dirección estaba en desacuerdo con las propuestas de Grant y había intentado disuadirle de expresar esas ideas públicamente. El más fuerte para expresar esto fue nada menos que el mismo Sewell, quien no vaciló en hacer comentarios despreciativos acerca de la incapacidad de Grant, generalmente a sus espaldas. Sin embargo, de nada sirvieron sus mejores esfuerzos.
Después del mitin, Grant fue rodeado por jóvenes que se oponían a sus puntos de vista. A pesar de esto, en la Conferencia el día siguiente expresó los mismos puntos de vista en el curso de la introducción a la discusión sobre la Guerra del Golfo. Esto produjo una revuelta en la sala. Yo intervine en la discusión tratando de salvarlo, como había hecho en ocasiones previas, de la ira de los miembros de Militant. Se dijo que ante la eventualidad de la conscripción obligatoria, que nosotros considerábamos tan poco probable que efectivamente fue desechado, llamaríamos a una Conferencia Especial para determinar nuestra actitud.
Se hizo ver que era erróneo repetir simplemente la posición de Trotsky en la época de la Segunda Guerra Mundial, como hicieron Grant y Woods. En esa época la perspectiva de la masa de la clase obrera estaba determinada por la amenaza de invasión de una potencia fascista extranjera, con todo lo que esto implicaba: "La destrucción de los derechos democráticos y las organizaciones de trabajadores. En 1990-91 los marxistas estaban ante una guerra colonial de intervención imperialista en el Golfo. Si la posición de Grant sobre la conscripción y entrar al ejercito hubiera sido adoptada habría sido virtualmente para nosotros participar en las crecientes movilizaciones contra la guerra. Inicialmente tales movimientos con seguridad tienen tonos pacifistas. Los marxistas no son pacifistas, pero al mismo tiempo los marxistas distinguen entre el falso hipócrita "pacifismo" de los capitalistas y sus sombras reformistas en el movimiento obrero, que invariablemente actúan como tapaderas de la guerra y el estado de ánimo genuinamente contra la guerra de la juventud.
Nosotros argumentábamos que, en la eventualidad poco probable, que el reclutamiento forzoso fuera introducido, esto no significaría que los jóvenes irían pasivamente a un ejército de conscripción. Habríamos podido ver la misma clase de revuelta que tuvo lugar en la época de la guerra de Vietnam, con oposición de masas y rechazo generalizado a participar en la guerra. La corta duración de la Guerra del Golfo, contraria a todas las expectativas de Grant y Woods, nos salvó a nosotros y a ellos de un bochorno adicional. Este asunto fue una escaramuza entre las tendencias divergentes entre las filas de Militant, que estallaría en divisiones abiertas solo unos meses más tarde. Sin embargo, no impidió una intervención seria en el movimiento contra la guerra, tanto en Gran Bretaña como internacionalmente.
El mes de abril de 1991 fue decisivo en la evolución de Militant. La dirección nacional decidió apoyar unánimemente el lanzamiento de una organización independiente en Escocia para aprovechar las condiciones favorables que se habían desarrollado para nosotros allá. Grant posteriormente sostuvo que fue ese el asunto que "destruyó 40 años de trabajo", lo que ahora es repetido por Sewell, y fue el pretexto para romper con Militant. Aún así, está registrado que tanto Grant como Sewell votaron a favor de esta decisión. Nosotros damos los detalles en el capítulo 44 de "The Rise of Militant" De hecho, ambos hablaron entusiástica mente a favor de la propuesta y votaron por ella en el Comité Nacional. No se quejaron entonces que esta fuera una decisión "precipitada". Si este hubiera sido el caso ¿Cómo fue que dos experimentados y supuestamente "astutos" operadores como Grant y Sewell se precipitaron en tomar una decisión tan importante que representó un giro histórico?
La verdad es que ellos aceptaron la decisión debido a la presión que había sido ejercida sobre la dirección de Militant por el completo colapso y vaciamiento del Partido Laborista. Durante meses y años antes de esta decisión, las filas de nuestro partido estaban debatiendo tomar esta iniciativa. De hecho, Tony Mulhearn mantuvo que en 1983, en la época de la expulsión del Comité Editorial, Grant en una discusión con él, había planteado la posibilidad para nosotros de levantar una organización independiente con el nombre de "Socialist Labour Party". En esa época él nunca compartió este punto de vista con la dirección de Militant.
Rechazado respecto a la cuestión de la "camarilla", él y Woods y posteriormente Sewell pasaron a asuntos políticos, lo que implicó la defensa de posiciones pasadas que ya no eran relevantes en la situación diferente de finales de los años 80, no digamos ya de los 90. Incluso antes del levantamiento de una organización independiente en Escocia, habíamos apoyado candidatos laboristas no-oficiales en Liverpool contra el grupo derechista que había secuestrado el Partido Laborista allá. La verdad es que, antes que en 1991, hubiera sido más correcto haber lanzado en 1987 una organización abierta, independiente, primero en Liverpool antes que en Escocia. De hecho, yo planteé esa posibilidad pero recibió una decidida oposición de Grant e incluso de algunos camaradas dirigentes de Liverpool. Si hubiéramos lanzado una organización independiente en 1987, habríamos estado mejor posicionados para intervenir contra la expulsión de la dirección de Militant en Liverpool y también en las inmensas movilizaciones de masas que dirigimos contra el poll tax (impuesto per cápita)
Sin embargo, tardíamente reconocimos el cambio en la situación, el vaciamiento del Partido Laborista, que Grant, Woods y Sewell se negaban a aceptar. Ellos resumieron sus argumentos en un largo documento sometido a discusión en las filas de Militant. Argumentaban: "Nuestro trabajo en las organizaciones de masas de la clase obrera británica tenía un carácter de largo plazo" y tenía que ser continuado. Ellos no comprendieron las transformaciones que habían tenido lugar en las perspectivas de sectores significativos de los trabajadores hacia lo que en pasado siempre consideramos las "organizaciones tradicionales" de la clase trabajadora.
Estos "dialécticos" se negaban a reconocer cambios incluso cuando los golpeaban en sus narices. Grant argumentó que la posición interna del Partido Laborista no había cambiado fundamentalmente: "En 1950 el régimen interno estaba marcado por la caza de brujas contra la izquierda Bevanista, prohibiciones y proscripciones, la clausura repetida de la organización juvenil Laborista". Sin embargo, nosotros subrayamos que el Partido Laborista estaba mucho más a la derecha que en 1950. Aunque en períodos anteriores había habido ataques contra la izquierda, la derecha nunca había conseguido destruir completamente a la izquierda en las organizaciones de base. De hecho en los años 50, la izquierda Bebenista dominó la mayoría de los puestos de las organizaciones de Base del Partido Laborista en el Comité Ejecutivo Nacional.
Con Kinnock, después con Smith y ahora con Blair, la democracia interna del Partido Laborista, especialmente a nivel local, ha sido claramente destruida. Este proceso se profundizó aún más en los años 90.
Sólo dogmáticos incorregibles podrían sostener en ese período que "nada ha cambiado". No solamente el Partido Laborista había cambiado internamente sino que su lugar en la conciencia de la clase trabajadora había sufrido cambios dramáticos, desde comienzos de los años 90. Incluso en la elección general de 1997, muchos trabajadores "se taparon la nariz" y votaron por el laborismo, no debido a ningún entusiasmo sino como un medio de deshacerse de los conservadores. Ahora hay una percepción extendida que ese partido ya no los representa.
Este estado de ánimo es incluso más pronunciado en los sindicatos. Los sindicalistas activos hace tiempo que se han desligado de la participación en el Partido Laborista a nivel local. Los activistas del Partido Laborista son concejales y otros miembros de la maquina laborista, condimentados quizá, con unos pocos grupos "revolucionarios" y ex revolucionarios que se han adaptado a los ex socialdemócratas.
Nuestro giro hacia un trabajo más independiente en los años 90 inicialmente no significó un cambio en nuestro análisis del Partido Laborista como partido obrero burgués. Sin embargo, el desmantelamiento completo de la democracia interna, las posiciones pro burguesas de Blair que está más cómodo en compañía de Berlusconi y Aznar, y George Bush hijo que con los líderes ex socialdemócratas de Francia o Alemania. Todos contribuyeron al cambio de nuestro análisis. Llegamos a la conclusión que el Partido Laborista era un Partido burgués y no era un terreno viable de trabajo para socialistas genuinos, no digamos ya marxistas o revolucionarios. Esto nos permitió intervenir con éxito en las luchas de la clase trabajadora en Gran Bretaña y Europa que estaban teniendo lugar fuera y en oposición al New Labour. Tomamos iniciativas como "Jóvenes contra la Guerra y el Racismo en Europa", que tuvieron un profundo efecto a principios de los años 90 y organizamos la manifestación más grande que nunca hubiera habido en Europa contra el fascismo. También intervenimos exitosamente en el movimiento anti capitalista y continuamos expandiendo nuestra influencia en el movimiento de trabajadores.
También hemos avanzado la idea de un nuevo partido de masas de trabajadores y predijimos el desarrollo de un estado de ánimo entre los trabajadores, especialmente sindicalistas, para separarse de los capitalistas del New Labour Party. Son testigo de ello la serie de resoluciones propuestas en las Conferencias Sindicales Británicas para debilitar o romper el vínculo entre los sindicalistas y el Partido Laborista.
Es cierto que algunos líderes sindicales en el pasado han propuesto "reclamar el Partido Laborista". Nosotros no tenemos fetiches por formas organizativas de la clase trabajadora. La historia conoce toda clase de cambios, como señaló Lenin. Ha habido ocasiones en que partidos burgueses, o parte de ellos, han evolucionado hacia la izquierda, terminando como nuevas formaciones de la clase trabajadora. Este fue el caso de Grecia con Andreas Papandreu que sacó algunos trabajadores de la Unión de Centro Liberal burguesa dirigida por su padre George, así como ganó nuevos sectores frescos para fundar el PASOK, que se transformó en un potente partido socialista en Grecia. El PASOK también se movió dramáticamente hacia la derecha y difícilmente es diferenciado de cualquier otro partido burgués. Nosotros predijimos esto en una discusión con Grant y Woods en Grecia en 1992. Ahora, diez años más tarde, un sector de sus partidarios griegos que se opusieron a nosotros, han llegado tardíamente a la misma conclusión.
Nunca puede descartarse teóricamente, ni nunca lo hemos dicho en ocasión alguna, que un ex partido obrero que haya degenerado en una formación burguesa pudiera, bajo el impacto de poderosos eventos económicos y políticos moverse una vez más hacia la izquierda y se transforme en un vehículo para los trabajadores. No está excluido que una cosa así pase al Partido Laborista en Gran Bretaña, con el Blairismo rechazado, un gran desplazamiento hacia la izquierda y una nueva arena de lucha abriéndose para la izquierda, para los socialistas y marxistas. Esto, sin embargo, definitivamente no es posible a través de los débiles intentos de algunos líderes sindicales de "reclamar el Partido Laborista". A lo más desean un poco más de influencia, una taza de té con Blair en Downing Street 10, antes que un contra movimiento serio en las bases y las secciones contra Blair, un programa para echar tantos agentes capitalistas y una vuelta del laborismo a sus aspiraciones socialistas.
Los Grantistas exageran completamente los desarrollos en el partido laborista. Esto fue indicado por su papel en la conferencia del partido laborista en septiembre-octubre del 2002 en Blackpool. Predeciblemente, la "tendencia Grant", en su sitio web saludó esta conferencia como una manifestación que "las viejas tradiciones del partido laborista no están en absoluto muertas" de acuerdo con esto, ellos dieron una falsa pintura de Blair en la conferencia como que había estado cerca de ser derrotado respecto a la Iniciativa de Financiamiento Privado (IFP privatización de servicios públicos, y respecto a "sus planes de lanzar la guerra contra Irak". En realidad todo lo que concedió Blair sobre la IFP fue que debería haber una revisión a lo que accedieron los dirigentes sindicales. Respecto a Irak fue aceptada una resolución que la "guerra" podía ser lanzada través de las Naciones Unidas si se obtenían "pruebas" de la "culpabilidad" de Irak. Después de la conferencia el ala derecha alardeó que ellos habían ganado por 4-1 durante ella. Lo más que se pudo decir de esta conferencia es que incluso en el altamente sanitizado New Labor Party, con la mayoría de los delegados de las organizaciones de base apoyando a la derecha, las presiones de afuera se reflejaron de manera distorsionada. La conferencia fue un pálido eco del estado de ánimo contra la guerra de los trabajadores y jóvenes más reflexivos.
Respecto a las expectativas futuras de la "tendencia Grant" ellos escriben: "sobre esta base el congreso del año próximo de la TUC (Central Sindical de Gran Bretaña) y la conferencia del Partido Laborista van a ver más oposición todavía". Incluso llegan a embellecer lo que representó el Partido Laborista en el pasado escribiendo: "(Blair) está pavimentando el camino para la lucha entre las clases que verá a un Partido Laborista reclamado, transformado y restaurado como una organización de lucha política de la clase trabajadora.
Esta es una interpretación groseramente oportunista de lo que el Partido Laborista representó históricamente. ¿Cuándo ha sido alguna vez el Partido Laborista una clara "organización política de lucha de la clase trabajadora"?. Nosotros siempre señalamos su carácter dual, burgués en la cúpula, pero con una base de clase trabajadora y sujeto a las presiones y el poder de la clase trabajadora por fuera. Esto, algunas veces, obligó a los dirigentes laboristas e incluso a gobiernos laboristas a tomar medidas radicales pero nunca fue "una organización política de lucha de la clase trabajadora" en un claro sentido marxista.
Esto es solo una indicación de la adaptación oportunista de esta organización. Naufragaron por el cambio de carácter del Partido Laborista a fines de los años 80 y los 90.Los efectos de la derrota de la huelga minera se añadieron en los años 90 al colapso del estalinismo, y con él, de las economías de Europa del Este y de la Unión Soviética. Esto dio a la burguesía la posibilidad de conducir internacionalmente una campaña ideológica colosal contra el socialismo y a favor del "mercado". El Comité por una Internacional de Trabajadores (CIT) fue la única organización trotskista que analizó este proceso de una manera balanceada, señalando los efectos inevitables de esto en fortalecer a la burguesía y debilitar a la clase trabajadora, pero no en el mismo sentido como ocurrió en el periodo entre guerras con el triunfo del fascismo en Italia, Alemania y España. El poder potencial de la clase trabajadora permaneció básicamente intacto y esto quedará demostrado incluso más claramente bajo el golpe de martillo de la recesión económica y en una guerra contra Irak.
Contrasten esto con la posición patética de los Grantistas que pasa por ser un análisis serio. Bastante increíblemente en el artículo sobre la Conferencia del Partido Laborista, ellos pueden escribir: "Los pasados veinte años, más o menos, fueron años de tregua en el movimiento". En estas últimas dos décadas, solo en Gran Bretaña hemos sido testigos de la huelga de los mineros, los acontecimientos de Liverpool, la lucha del poll tax, y la derrota de Tatcher, así como el alza de una poderosa organización trotskista alrededor de Militant. Estos acontecimientos tumultuosos, es claro que sobrepasaron a esta tendencia conservadora y fundamentalmente limitada a la oficina.
Los dirigentes sindicales han sido presionados a la semi-oposición a Blair debido al creciente odio al New Labour y lo que representa entre los trabajadores. Hay una exigencia en aumento que ningún dinero sindical adicional debiera ir a este partido contrario a la clase trabajadora. En China las infortunadas familias de gente ejecutada por el estado son obligadas a pagar las balas de los ejecutores. Esta "tendencia" aboga por un cumplimiento similar de parte de los sindicalistas: continuar pagando una leva a un partido que busca "tirarlos para abajo" a través de la privatización, ataques a la educación, bienestar social etc. Esta recomendación es rechazada por los trabajadores y sindicalistas a medida que se alejan de manera creciente del New Labour y exigen que los preciosos recursos de los sindicalistas no debieran malgastarse más en este partido capitalista.
Los líderes sindicales quieren desviar este movimiento hacia "un último" esfuerzo para "reclamar" el Partido Laborista. Pero el candidato de "izquierda" preferido por los líderes sindicales a Blair es Gordon Brown, cuyas políticas económicas, burguesas del todo, han servido como la columna vertebral del Blairismo desde que está en el gobierno. El hecho que Brown haya aumentado parcialmente el gasto público hasta un nivel que todavía no llega al del gobierno conservador de Major, ha aumentado sus credenciales de "izquierda", entre los lideres sindicales del ala derecha e incluso entre algunos de los nuevos líderes de izquierda. Esto probará ser una quimera. Los Blairistas están tan preocupados por la presión desde abajo para separar a los sindicatos del Partido Laborista que incluso están considerando la posibilidad de derogar una parte de la legislación anti-sindical conservadora, la obligatoriedad de votación sobre los fondos políticos. Esto se debe al temor que haya un rechazo masivo de la vinculación entre el Laborismo y los sindicatos en esas votaciones (ver Socialism Today, septiembre 2002).
Si hubiera cualquier perspectiva seria de mover el laborismo hacia la izquierda, para que se convirtiera así una vez más en un instrumento de lucha de los trabajadores, entonces ningún marxista serio podría quedarse al margen de esto. A diferencia de Woods y Grant no somos dogmáticos. Tenemos que seguir el curso de los acontecimientos, los desplazamientos y giros inevitables en una situación para determinar la política marxista, incluyendo la estrategia y la táctica hacia las organizaciones de masas de la clase trabajadora. Sin embargo, no es una política marxista seria continuar con una táctica que es estéril y sin resultado, lo que significa que todo lo que hacen es entonar el mismo mantra de que "nada ha cambiado". Esto solamente aislará a los marxistas de cualquier movimiento real que tenga lugar. Incluso, en 1991, si se pudiera aceptar que en algún momento en el futuro el Partido Laborista pudiera cambiar, esa no era justificación para adoptar la posición estéril que los marxistas solo deberían sentarse sobre sus manos, "a esperar", sin tratar activamente de preparar fuerzas para las batallas actuales y futuras.
Los tiempos no carecen de importancia en política como en la guerra. El aprovechar las oportunidades en situaciones cuando el tiempo está maduro es un arte que solo se adquiere y perfecciona en una discusión constante dentro de una organización marxista sana y en un dialogo con la clase trabajadora. En 1991 tomamos la decisión de embarcarnos en una táctica diferente. Resta ha sido exitosa para consolidar puntos de apoyo que el Marxismo construyó en el pasado en Gran Bretaña e internacionalmente.
Sobre este asunto, en el pasado, ni siquiera Grant fue tan dogmático. Como señala en su libro en 1941 la Workers Internacional League (WIL) (Liga Internacional de los Trabajadores) de la que él formaba parte, había concluido: "Que no estaba sucediendo mucho en el Partido Laborista; que la actividad, en tanto tenía lugar, de parte de la clase trabajadora, era actividad industrial nos convencimos que no era mucho lo que se podía ganar manteniendo la posición del entrismo en esa etapa." En 1941, esta era una cuestión de táctica, no de principios. ¿Porqué, por tanto, se había convertido en un asunto de principios en 1991 y supuestamente amenazaba "40 años de trabajo"?
Más tarde, en los años 50, Grant escribiría acerca de los "problemas de táctica y no como fetiches de una vez por todas" (Problemas del Entrismo. En 1957 también sostuvo: "La situación exige sobre todo tácticas flexibles. Entrar no tiene que ser fetiche, ni más que el concepto de trabajo abierto. Nuestra táctica en un momento dado está dictada por las oportunidades abiertas ante nosotros y las posibilidades de resultados". El tácticamente flexible Grant de los años 40 y 50 se había transformado en un dogmático osificado en los años 90, junto con Woods.
Woods sobre el "trabajo independiente" en España. Este último, sin embargo, antes de 1991, se estaba moviendo en la misma dirección que la mayoría de los dirigentes de Militant, particularmente en relación con los problemas de construir una base en España. Alan Woods había jugado un importante papel en la construcción de la organización del CIT en España, la que había dirigido algunas luchas importantes. Sin embargo, esta estaba confrontando los mismos problemas que en Gran Bretaña al permanecer vinculada al Partido Socialista PSOE. Esto había llevado a la discusión sobre la futura orientación de la organización. En marzo de 1989, él informó en un informe escrito sobre las discusiones de tácticas dentro del grupo dirigente de la organización española. Planteó que había un ánimo extendido entre los trabajadores y especialmente la UGT (central sindical socialista) contra el voto a favor del PSOE (Partido Socialista Obrero Español, la ex socialdemocracia)
Llegó a decir que "el PSOE mismo es una concha vacía (y) el apoyo alPSOE es visto virtualmente como el apoyo a la policía, torturadores y la dominación española (de los vascos) en amplios sectores, especialmente de los jóvenes". Señaló a un camarada dirigente español, "Rati", que defendía que la organización española levantara sus propios candidatos contra el PSOE, y comentó sobre las dificultades deconvencer a los miembros de la organización española de abogar por "el voto PSOE sobre la base que seríamos aislados, ni siquiera las bases de la organización participarían" (De hecho tuvimos esta experiencia en 1987 en Alava, cuando el Centro Español consiguió convencer a los camaradas Vascos para apoyar al PSOE contra su voluntad) Hubo aceptación formal; "las bases votaron con sus pies".
¿Cual fue entonces la respuesta de Grant al dilema que enfrentaba la organización española? Escribió: "Sin embargo, dada la descomposición de las organizaciones tradicionales existentes, si ha habido alguna vez posibilidad para el trabajo independiente (o semi independiente)es esta. Mientras es necesario subrayar y repetir la necesidad de orientarse hacia las organización de masas, desde mi punto de vista existe el peligro de dejar pasar oportunidades que existen de ganar trabajadores y jóvenes directamente a nuestra organización bajo labandera del marxismo".
Así que Woods estaba a favor de considerar el trabajo independiente fuera de las "descompuestas" organizaciones tradicionales, a pesar de ello cualquier intento de moverse en esa dirección en Gran Bretaña o en Escocia fue condenado como pura herejía. Las condiciones no habían cambiado pero Woods lo había hecho porque resultaba necesario para él y Grant, abandonar el asunto de la "clica", que había quedado totalmente desacreditado en las discusiones, para buscar alguna justificación política para la continúa oposición a la mayoría. Para estos "principistas", posibles lideres, si eso significaba repudiar posiciones previas, que así sea.
Grant y Sewell votaron a favor del establecimiento de una organización independiente, tanto en el Comité Ejecutivo como en el Comité Nacional. Sewell rechazó nuestra propuesta tentativa de una organización solamente en Escocia, con llamados vocingleros a favor del lanzamiento de "un partido revolucionario", a escala de toda Gran Bretaña. Cuando se pasó al campo de Grant y su hermano, ese bagaje fue botado sin mayor ceremonia. Ahora cualquier partida de un Partido Laborista cada vez más vacío hacia el trabajo independiente o semi independiente era atacado brutalmente. La propuesta de presentarse, no como candidato Militant como sostiene erróneamente Sewell, sino como candidato del "verdadero laborismo" en la elección parcial de Walton, fue denunciada como suicidio, como señala Harry Ratner. Nuestro candidato, Leslie Mahmoud, recibió 2,613 sufragios, un logro altamente encomiable dadas las circunstancias. Esto fue a pesar de la campaña brutal de asesinato de imagen conducida contra ella y contra Militant en general en ese periodo.
Esto fue denunciado por Sewell, Woods y Grant. Su posición fue otro ejemplo de su doble estándar. El voto del RCP en las elecciones parciales de Neath fue de 1,781, que Grant comenta como un gran triunfo. Sin embargo, los 2,613 votos de nuestro candidato en Walton fue caracterizado como un "desastre". Pero otros, habitualmente más propensos a criticar a Militant elogiaron la campaña. Paul Foot, columnista en The Guardian y luego del Daily Mirror, escribió en el periódico del SWP, Socialist Worker:
"Leo todas las palabras sobre que Leslie Mahmoud fue humillada en las elecciones parciales". Dio ejemplos de cinco candidatos del SWP que se presentaron para las elecciones en los años 70 y añadió: Pero puedo decir que la votación total para todos los candidatos fue menor que los 2,600 que consiguió Leslie en Walton Pienso que es una buena votación dadas las circunstancias. Es una base razonable para continuar la lucha por los puestos de trabajo en Liverpool".
¡Que contraste con el tono despreciativo de Woods, Sewell y Grant después de la elección parcial! No consiguió ninguna llegada a la vasta mayoría de los partidarios de Militant. Increíblemente esa pequeñísima organización año tras año ha sostenido que nada ha cambiado en el carácter del Partido Laborista, que las masas volverán al Partido Laborista, la derecha será derrotada y la nueva ala izquierda de masas se levantará en el Partido Laborista.
Woods mismo escribió en 1988 a propósito de España: "Nadie puede decir cuanto tiempo pasará antes del desarrollo de una ala izquierda de masas en el PSOE. Podrá tomar un par de años o puede ser el próximo mes". Su calendario está descompuesto en por lo menos 14 años en que no se ha levantado ninguna ala izquierda en el PSOE y es dudoso que surge en el futuro inmediato dada el aburguesamiento de ese partido, como de las otras ex "organizaciones tradicionales" de la ex socialdemocracia en toda Europa Occidental. Como crustáceos se aferran tontamente al Partido Laborista, aunque muy pocos entre ellos son activos en él por la muy buena razón que no hay actividad dentro del Partido Laborista, mientras que otros nunca han estado cerca del Partido Laborista desde que se separaron de nosotros. Pero en lugar de reconocer sus errores y embarazarse en trabajo fructífero fuera del Partido Laborista, se han retirado al estudio.
A comienzos de los 90 era necesario discutir acerca del carácter de clase del Partido Laborista. Sin embargo desde entonces su degeneración se ha desarrollado a tal paso y escala que solamente agrupamientos osificados que se aferran a formulas pasadas de moda podrían justificar de la caracterización del Partido Laborista, como hicimos alguna vez nosotros, como "partido obrero burgués".
Las bases socialistas hace tiempo que se han marchado del Partido Laborista. La militancia es cada vez más de clase media y la democracia interna y las estructuras del Partido Laborista han sido todas destruidas por el proyecto de Blair y Mandelson. El Comité Ejecutivo Nacional recientemente ha tomado la decisión que ningún asunto político será discutido por este cuerpo sino por "foros" especiales. El conocido periodista de izquierda John Pilger estimó que ya no habían más de cinco diputados, de entre 412 parlamentarios del Partido Laborista, que podían ser llamados de "izquierda".
La dirección de Blair ahora no es considerada siquiera "radical", no digamos ya socialista. Un diputado italiano ha descrito a Blair no como el líder de la "centro izquierda", sino como un líder clave de la "centro derecha" en Europa actualmente. Él hace bloque con Aznar en España y Berlusconi en Italia para impulsar el modelo "anglo-americano" de neoliberalismo.
El hecho que algunos trabajadores, en número cada vez menor, todavía voten laborista en las elecciones generales no tiene una significación decisiva para medir el carácter de clase de este partido. En los EE.UU. muchos trabajadores votarían por los Demócratas, vistos tradicionalmente como más "amistosos con los trabajadores" y como partido burgués radical (aunque esto ha sido severamente minado bajo Clinton), que el partido Republicano abiertamente burgués. Sin la existencia de una alternativa de masas el grueso de los trabajadores que votan puede seguir haciéndolo por los ex partidos socialdemócratas como un medio de bloquear el camino a los partidos burgueses derechistas o, en algunos casos, para bloquear a la extrema derecha.
Pero eso no significa que las masas continúen, como en el pasado, viendo a esos partidos como hicieron en el pasado, como "su partido". No es probable que los sindicatos, cuya influencia se ha reducido dramáticamente, y lo será aún más en el futuro, se muevan dentro y transformen estos partidos. El mecanismo para hacerlo ha sido borrado en los últimos diez años. Algunos sindicatos, como la Unión de Transporte, Marítima y Ferrocarril (RMT) y el sindicato de bomberos (FBU) están en el presente en una situación a medio camino. Han retirado algunos fondos de diputados del ala derecha y los han pasado a diputados del ala izquierda, y han levantado la vaga noción de recuperar el Partido Laborista. Sin embargo, Bob Crow, dirigente del RMT, ha reconocido: "¿Recuperar el Partido Laborista? Nosotros (el RMT) no podemos recuperar siquiera nuestro departamento (John Prescott, representante New Labour del primer ministro, actualmentevive en un departamento propiedad del RMT)
Pero este estado de ánimo esta ampliamente confinado a las cúpulas de los sindicatos. En la base hay una creciente y determinada opinión de que los sindicatos dejen de pagar dinero y se separen del Partido Laborista, que los ataca mientras está en el gobierno y que se no se ve diferente, y en algunos casos peor, que el anterior gobierno laborista.
La responsabilidad de los marxistas y los socialistas no es repetir formulas de épocas anteriores pasadas de moda, sino entender la situación cuando ha sufrido cambios, especialmente la conciencia de la masa de la clase trabajadora, y la dirección en la cual se puede esperar que se mueva. Nuestro llamado por nuevos partidos de masas de trabajadores será hecho suyo por el grueso de la clase trabajadora en el futuro. Entre ahora y ese momento, son posibles toda clase de situaciones transitorias, como alianzas entre grupos de trabajadores, socialistas y marxistas que están preparados para ofrecer un desafió electoral como un medio para agrupar trabajadores contra el programa neoliberal de Blair y también contra su participación en los amenazantes planes imperialistas de nuevos ataques a Irak.
La única solución ofrecida por Grant y Woods es sentarse quietamente y esperar un ilusorio movimiento en el futuro dentro del Partido Laborista. Su actividad es fundamentalmente de carácter literario, y de un tipo vacuo, vacío.
Es doloroso leer las mismas viejas frases, las ideas recalentadas, y el lenguaje añejo que no ha cambiado por décadas.
Una metida de pata parecida fue cometida por este grupo sobre las perspectivas para Italia a comienzos de los años 90. En el debate sobre la táctica hacia las "organizaciones tradicionales" en Italia en el momento de la escisión en 1991-92, que revela más claramente la miopía política de Woods, su oportunismo al cambiar de tácticas y la manera deshonesta en que esto fue hecho. Había una clara diferencia entre Grant, Woods y sus partidarios italianos, y la mayoría del Secretariado Internacional del CIT. El Secretariado Internacional argumentaba que la escisión de Refundación Comunista (RC) del excomunista Partido Democrático de Izquierda (PDS) representaba una clara oportunidad para nuestros camaradas italianos para participar en sus filas. Inicialmente esto fue rechazado por Woods y sus partidarios italianos. Ellos argumentaban que la fundación de RC era un error y que se deshacerla. Lo cual queda claro en los escritos intercambiados sobre esta cuestión.
La mayoría del Secretariado Internacional, en un documento escrito por Peter Hadden después de una visita a Italia, con fuerzas muy pequeñas de cerca de cien miembros, la mayoría jóvenes, planteó claramente la necesidad de concentrar la mayoría de las fuerzas dentro de RC. Esto fue rechazado totalmente por el Comité Ejecutivo Italiano, respaldado por Woods y Grant. En un documento suyo, que era una replica aun posicionamiento del Secretariado Internacional, escribieron: "Si RC hubiera atraído miles de jóvenes trabajadores y aprendices, lo que por si mismo hubiera creado las condiciones para debatir dentro de él, en otras palabras si las posiciones de la mayoría del Secretariado Internacional sobre RC no fueran solo deseos, entonces hubiera sido posible considerar una orientación temporal con todas nuestras pequeñas fuerzas para reclutar el máximo de camaradas. Pero, camaradas ¿De cual Refundación Comunista están hablando ustedes? ¿De que país están hablando? ¿De que condiciones históricas están hablando?
Cuatro años más tarde los líderes de esta organización habían visto la futilidad de permanecer dentro del Partido Democrático de Izquierda (PDS) y estaba dentro de Refundación Comunista. Cuando fueron confrontados recientemente por algunos ex miembros diciéndoles que habían estado errados y que la mayoría del Secretariado Internacional había estado en lo correcto, la excusa poco convincente fue que "éramos jóvenes y teníamos polvo en nuestros ojos". Pero la mayoría del Secretariado Internacional no tenía "polvo en sus ojos" sino que planteó claramente en un documento en enero de 1992: "Las tácticas y orientación de la sección italiana", los métodos incorrectos empleados en Italia en la época de la escisión de RC del PDS y la aproximación posterior a esta importante formación de masas. El documento señalaba: "La RC atrajo 150.000 miembros y, con sus banderas y símbolos comunistas, apareció posicionado a la izquierda del PDS. Esta situación exige una flexibilidad táctica como en el pasado. Finalmente se llamó a una discusión y revisión de las tácticas existentes que implicara a toda la militancia. Tal discusión no se realizó.
En su documento de perspectivas, los líderes de la organización Italiana escribieron: "Si la división a la cual se refieren los periódicos tiene lugar, él [Cosssuta, uno de los líderes originales de la Refundación Comunista] no gozará de gran apoyo. Por supuesto, puede encontrar unos pocos miles de miembros. ¿Pero luego qué? Al final del día la mayoría de los actuales partidarios de Cossuta terminaran ya sea abandonando la actividad política o en un pequeño grupo como DP (Democracia Proletaria)".
El Secretariado Internacional comentó, "Las perspectivas sostenidas por los camaradas eran las de una división menor que no duraría mucho, la mayoría de los partidarios de Cossuta terminarían fuera de la política o en un grupo sectario como DP Los acontecimientos claramente han superado y contradicho este análisis. No ha habido un periodo de oportunidades en el PDS. En lugar de ello , los camaradas virtualmente en todas las áreas han informado que tanto el PDS como la juventud de izquierda, están fundamentalmente vacías y no ofrecen una arena para un trabajo fructífero en el corto plazo. Por otra parte, la escisión ha sido mucho mayor de lo que esperábamos La membresía de RC no solo llegó a 150.000 sino que ha permanecido en esta cifra. El Comité Ejecutivo sostiene que solamente 15.000 son activos. Incluso este es un número significativo especialmente dada la falta de actividad en el PDS en este periodo. En algunas áreas, por ejemplo, Roma, Turín, la RC ha tomado impulso considerable., en otras por ejemplo Sicilia, los camaradas han informado que es la principal fuerza Las perspectivas de 1990, estaban claramente erradas respecto a RC".
No nos quedamos a nivel de criticar posiciones pasadas sino que defendimos un giro decisivo: "Cuando tuvo lugar la escisión la mejor opción hubiera sido llevar el grueso de nuestras fuerzas incluido el periódico, dentro de la RC Adoptar este paso no hubiera significado algo nuevo para nuestra tendencia internacionalmente."
Entonces examinamos lo que el grupo italiano realmente hizo: "Elegimos permanecer en el PDS, ni siquiera considerando seriamente la posibilidad partir con la escisión. Con nuestra perspectiva de una formación de corta vida, nuestro punto de partida fue oponernos a la escisión. El "especial" (del periódico italiano) que editamos sobre el PDS-RC se refiere a la división como un "error dañino". Este y otro material explica que "la división favorece a los burócratas, los carreristas y los patrones." Tratando de esto comentamos: "De manera para nada sorprendente, encontramos problemas con la posición errónea sobre el PDS En Roma (en una manifestación) trabajadores que se dieron cuenta que nosotros pretendíamos permanecer en el PDS nos acusaron de ser oportunistas y exigieron saber a quién apoyaríamos".
De hecho, la organización italiana adoptó una posición completamente sectaria hacia RC. La mayoría del Secretariado Internacional defendía que la organización Italiana debería buscar inmediatamente ser parte de RC. ¿Cuál fue la respuesta del Comité Ejecutivo Italiano? Vamos a citar aquí solamente las más importantes de las muchas posiciones incorrectas sobre RC. Afirmaron sobre Refundación Comunista: "La escisión atrajo una parte del viejo PCI (con una media de edad de alrededor de 50 años) y varias sectas, la mayor de las cuales DP (Democracia Proletaria) Han pasado nueve meses y en los últimos días RC ha tenido su Congreso. Podemos decir que RC no ha sido, y hoy día lo es todavía menos, un polo de atracción para la juventud, especialmente los jóvenes trabajadores que han entrado en las fábricas en los últimos cinco años."
Criticando las deficiencias del programa política de la dirección de RC: "Con posiciones como esta, y con el enfrentamiento que se desarrolló en el Congreso, la RC no puede transformarse enana fuerza creíble para la masas de los trabajadores". Llega a decir que es "imposible definir al nuevo partido como reformista de izquierda, no digamos centrista. Es un pequeño partido reformista, abiertamente opuesto a la economía planificada, quieren preservar, como hizo el PCI en el pasado, los nombres y símbolos comunistas. Refundación Comunista puede reclutar viejos miembros del PCI y estudiantes que ya están en la izquierda, pero es incapaz de abrirse camino en los nuevos sectores de trabajadores jóvenes."
También escribieron: "Es importante recordar que el líder del "Acera Sindicato", el ala izquierda de la CGIL (Confederación General Italiana del Trabajo), es Bertinotti, ¡Un líder del PDS!." Bertinotti por supuesto abandonó el PDS, para convertirse ahora en el líder más conocido de RC. ¡Que previsión, que sorpresa!
Un par de párrafos más adelante los camaradas declaran: Mientras más se vuelva en nuestro favor la situación objetiva, más entrará en crisis RC." La RC fue desestimada como "muy pequeña" y, como conclusión, el CE Italiano declaró: "Un giro temporal hacia RC estaría justificado solamente si fuera capaz de darnos buenos resultados a corto plazo. Una orientación a largo plazo en RC estaría justificada solamente si sacáramos la conclusión que RC se transformaría en un polo de atracción para las masas una vez que se pongan en movimiento. Pero debemos excluir ambas posibilidades. Hemos dedicado una parte de nuestro trabajo a la RC porque nos parece que podría darnos mejores resultados allí donde la RC tiene una cierta base. La experiencia ha demostrado que podríamos atraer algunos individuos pero no ha habido posibilidades de gran crecimiento.
Criticando a la mayoría del Secretariado Internacional, también sostuvieron: "Toda la discusión, no solo este documento (refiriéndose a la propuesta de la mayoría de que el grueso de nuestras fuerzas estuvieran en RC), tiene una cierta aura fuera de la realidad, casi como si estuviera ocurriendo fuera del mundo político real."
Esta organización aplicó más tarde los argumentos políticos "no realistas" de la mayoría del Secretariado Internacional, sin reconocerlo o dar crédito a aquellos que los propusieron en primer lugar. Al principio sin embargo, el Comité Ejecutivo Italiano cavó un hoyo y complico sus propios errores. Pero dada la presión de la situación y obviamente los efectos de sus argumentos en sus filas, se vieron obligados a dar un giro.
Ted Grant, en el pasado, estaba encariñado con decir que si uno comete un error debería reconocerlo y corregirlo abiertamente. Nuestra experiencia generalmente es que él nunca seguirá su propia recomendación, sino que subrayaba que él había tenido razón todo el tiempo", incluso cuando había quedado patentemente demostrado que no era así. ¿No es esta otra muestra del método completamente falso de la "Tendencia Grant"?
Al juzgar todas las formaciones políticas, incluso las minúsculas como esta, es necesario hacer caso de la recomendación de Trotsky: "No se trata tanto de lo que es hecho, sino de quien lo hace, porqué lo hace, y cuando lo hace". Habiendo tropezado tardíamente dentro de la Refundación Comunista, sin una explicación clara de sus errores pasados, está garantizado que cometerán nuevos errores en el futuro, y actuarán de forma sin principios.
No se trata solamente que en el pasado el dúo Grant-Woods haya cometido errores fundamentales. Su posición equivocada sobre las "organizaciones tradicionales" ha tomado proporciones groseras en el periodo reciente como en Sri Lanka por ejemplo.
Después de una visita a Sri Lanka, Woods escribió una carta a Vasudeva Nanayaka, una importante figura de la izquierda del movimiento de trabajadores de Sri Lanka que participó en el CIT en el pasado. La carta defendía que todos los marxistas debían trabajar en el Lanka Sama Samara Party (LSSP), que fue el principal partido de trabajadores en Sri Lanka, pero ha quedado reducida a una carcasa debido a la degeneración oportunista y nacionalista de los líderes de esta organización durante un periodo de tiempo. Él escribió: "Tenemos todo por ganar aferrándonos firmemente al LSSP En realidad es increíble como las masas se aferran a estas organizaciones a estas organizaciones a pesar de todo. ¡Solo miren al Partido Laborista en Gran Bretaña!"
El camarada Siritunga, el líder del United Socialist Party (Partido Socialista Unido), la sección en Sri Lanka del CIT, comentó sobre esta carta: "Recibí esta carta escrita por Alan Woods en abril de 2000 de un miembro de la fracción mayoritaria del LSSP hace tiempo. No creo que sea muy importante porque está claro que ellos simplemente están viviendo como mínimo unas décadas atrás. La carta guarda poca o ninguna relación con la situación actual en Sri Lanka. Después de las elecciones generales (de Octubre de 2000), el grupo de Vasu, junto con la "fracción mayoritaria del LSSP" (¡todos fuera del LSSP ahora!) se reunió para discutir sobre sus perspectivas políticas y tácticas futuras En esa discusión, uno de los seguidores de Woods Grant propuso que todos los que salieron del LSSP como protesta por su desastrosa política de coalición deberían reincorporarse. Esto era absurdo, especialmente considerando que Vasu sacrificó su posición como parlamentario y se pasó a la oposición.
"En la elección misma el LSSP fue barrido de la política parlamentaria y no pudo ganar ni un solo asiento en el parlamento. En esa situación cualquiera haciendo campaña para que Vasu volviera a la política del LSSP claramente tiene que estar loco "
"En esta situación nadie tomaría a Woods seriamente ya que está sugiriendo que Vasu y los demás deberían reincorporarse al LSSP. Esto es realmente una perspectiva ridícula; cualquiera que entienda simple política puede verlo. En realidad el LSSP ya no existe. Si alguien está pensando en hacer una táctica entrista en el LSSP ¡Debería ir al cementerio! El LSSP ya no funciona más como un partido."
La carta, que circuló entre la izquierda en Sri Lanka, convirtió a Woods en un hazmerreír. El LSSP ahora tiene menos de cien miembros y su único parlamentario es un monje budista. Hay más posibilidades de resucitar a Lázaro que al LSSP.
Sin embargo, un cambio en la situación en Sri Lanka, ha abierto un espacio para la posibilidad de desarrollo de una nueva formación radical, que a su tiempo podría llevar a un nuevo partido de masas. Todo esto es un libro cerrado para Woods y Grant. Esto es un ejemplo más de cómo las formulas, correctas en un periodo de la historia, pueden volverse en su opuesto cuando las condiciones camban y pueden transformarse en una barrera para el avance del movimiento marxista y trotskista.
Un error cometido hace once o doce años atrás en relación con el cambio de carácter de las antiguas organizaciones tradicionales o respecto de las perspectivas del estalinismo por ejemplo, podría no haber sido serio si se hubiera corregido honestamente a tiempo. Pero al persistir tozudamente, contra toda evidencia, sosteniendo lo contrario, se ha condenado la organización a la marginalidad. Ellos se han retirado al estudio, para regurgitar, de forma apenas diferente, todos los viejos argumentos y posiciones del pasado.