En enero de 2007, el Comité por una Internacional de Trabajadores (CWI) tuvo su 9° Congreso Mundial. A este evento asistieron delegados de Australia, Austria, Bélgica, Brasil, Chile, Chipre, Republica Checa. Inglaterra y Gales, Francia, Alemania, Grecia, India, Irlanda, Israel, Italia, Cachemira, Kazajastán, Malasia, Holanda, Nigeria, Pakistán, Polonia, Portugal, Rusia, Escocia, Sri Lanka, Suecia, Ucrania, EEUU y Venezuela. El Congreso tuvo una duración de una semana. Debatió y discutió los principales asuntos que enfrenta la clase trabajadora a nivel internacional y las tareas para el CIT, y los trabajadores y jóvenes que quieren luchar por un mundo socialista.
Estamos publicando aquí el documento Resolución sobre Europa. Este documento fue objeto de debate, discusión y ha sido enmendado. Esta es la versión final del documento. Pronto publicaremos otros documentos del Congreso Mundial del CIT.
Europa está experimentando inmensos cambios y, en muchas áreas, enfrenta crisis esenciales. A pesar del reciente crecimiento económico, el continente está en una situación volátil, y en algunos países, potencialmente explosiva. Desde 2002 un número significativo de países ha pasado por huelgas generales y protestas de masas rechazando los ataques neoliberales.
La ira y la marginación han sido el trasfondo de las luchas de clases periódicas y de las olas de protesta que han estallado en diferentes países Europeos, no solamente en "los sospechosos habituales" como Francia, Italia y Grecia, sino también en países que no habían visto batallas de clase por algún tiempo, como Bélgica, Dinamarca, Holanda y Portugal. Esto ha ocurrido a pesar del hecho que la rabia, amargura y marginación en el terreno generalmente no son expresadas por ninguno de los antiguos partidos obreros. Por el contrario ha sido la presión o movimientos desde abajo lo que ha llevado a la lucha. A este respecto las huelgas francesas de 2006 y las manifestaciones contra la CPE sentaron un tremendo ejemplo para muchos trabajadores y jóvenes internacionalmente. Los trabajadores italianos también han salido al escenario de las luchas, con seis huelgas generales de un día contra el gobierno Berlusconi de 2001 a 2006, aunque los dirigentes sindicales limitaron esas acciones a protestas, antes que a movilizaciones para luchas ulteriores. En 2003, los trabajadores austriacos declararon una huelga de un día en defensa de sus pensiones, la acción de clase trabajadora más grande desde antes de la victoria del austro-fascismo en 1934. También ha habido señales de renacimiento del movimiento obrero en los antiguos países estalinistas, especialmente en Polonia. En algunos casos, como el de los profesores griegos en 2006, las luchas fueron prolongadas y encarnizadas.
La volatilidad se refleja de diversas maneras: cambios bruscos en la opinión de masas; explosiones de rabia; movimientos de masas aparentemente surgidos de ninguna parte; luchas encarnizadas; resultados electorales "chocantes"; disturbios, especialmente por jóvenes marginados y minorías. Tanto en países grandes (como Francia, Alemania e Italia) como en más pequeños (Grecia y Portugal) los capitalistas están exigiendo cambios estructurales fundamentales que significarían el drástico empeoramiento de las condiciones de vida de las clases trabajadora y medias.
Los problemas esenciales del capitalismo europeo han producido en la mayor parte de sus clases dominantes una crisis de confianza respecto a sus perspectivas. En países como Francia e Italia hay un debate público sobre cuál es el camino hacia delante, un debate que en Francia ha resultado en profundas divisiones dentro de los principales partidos políticos. Perspectivas inciertas, inseguridad, la manera en que la sociedad está cambiando y gobiernos generalmente impopulares han producido entre la clase trabajadora y otros sectores reacciones que van desde la insatisfacción a amargura e indignación.
La mayoría de los habitantes europeos tienen grandes temores acerca de su propio futuro incierto y el de sus familias. Por primera vez en décadas muchos jóvenes están enfrentando condiciones peores que las de sus padres. A través de Europa las clases dominantes han aprovechado el giro a la derecha en el movimiento obrero y la debilidad de los actuales dirigentes de trabajadores, para llevar adelante una ofensiva salvaje para aumentar sus beneficios y reducir las condiciones de vida. El crecimiento económico de 2006 no cambió la situación fundamentalmente y los estrategas burgueses, reflejando la crisis fundamental, advirtieron a los gobiernos de la UE que no aflojaran los ataques.
Las conquistas sociales, la mayoría obtenidas en el período posterior a 1945, están siendo minadas o anuladas bajo una ola de recortes sociales, comercialización y privatizaciones. Las condiciones de vida ahora son mantenidas, a menudo, sobre la base del endeudamiento y, para un número creciente, mediante más de un trabajo. En muchos países la sociedad es vista como retrocediendo no solamente en relación con los resultados de los ataques neoliberales sino en términos de presión en aumento, alienación, ruptura de comunidades y temor al crimen. Más y más trabajos, especialmente para los jóvenes, son temporales, de corto plazo o a jornada parcial, lo que significa a menudo que los trabajadores tienen varios trabajos parciales para sobrevivir. El número de trabajadores con contratos a plazo fijo de 6 a 24 meses aumentó de 3.2% en 1985 en lo que entonces era Alemania Occidental a 14% en toda Alemania en 2005, entre los 15 y 30 años de edad llegaba al 42% de todos los que tenían trabajo. Las jubilaciones están especialmente bajo ataque. A pesar del crecimiento económico en 2006, y los altos beneficios, una gran parte de la fuerza de trabajo sigue bajo la amenaza de la disminución de personal o reducción del pago o de las condiciones. La semana laboral ya no está siendo reducida, al contrario las horas están siendo extendidas, a menudo sin pago extra. El director operativo del FMI, Rato, dijo que limitar la semana laboral a 48 horas presionaría a la UE en "la dirección opuesta" a la del resto del mundo, "Está enviando el mensaje incorrecto". Pero no es solamente una jornada laboral más grande, sino que con la extensión de la edad de jubilación, también es una vida laboral más larga.
En la gran mayoría de los países de Europa Occidental ningún político burgués está intentando siquiera ofrecer una visión de mejores condiciones de vida y una vida mejor, especialmente menos estresante. Los votos de 2005 en Francia y Holanda contra la nueva Constitución de la UE fueron fundamentalmente protestas contra el violento ataque neoliberal. En ambos países esos votos fueron un rechazo de los gobiernos y del sistema político en su conjunto, aunque los gobiernos sobrevivieron en ausencia de cualquier desafío serio del movimiento de trabajadores. Esos resultados golpearon a los gobiernos en toda Europa, no solo hundieron los planes de los elementos pro UE sino que revelaron cuan impopular era la élite política. En los dos países casi toda la elite política había hecho campaña a favor del voto "Sí", solo para ver sus esfuerzos rechazados. Sin embargo, el gobierno Holandés previamente muy impopular fue capaz de recuperar apoyo durante la campaña para las elecciones generales de noviembre de 2006. Este referéndum arrojó a la UE a la confusión y fue un gran revés contra el "proyecto de gran UE" de muchos lideres. Esto abrió el camino para choques más numerosos, agresivos y nacionalistas entre los miembros de la UE. Este desarrollo fue una confirmación de los análisis del CIT que, a pesar del actual nivel relativamente alto de integración de la Unión Europea, las clases capitalistas europeas son incapaces de unir Europa mediante la construcción de unos "Estados Unidos de Europa".
Europa, como todos los continentes, está enfrentada con amenazas crecientes a su medio ambiente. Específicamente, en Europa hay asuntos regionales inmediatos de escasez cada vez mayor de agua debidos tanto al desarrollo capitalista anárquico y sequías regulares; polución urbana, la desorganización caótica del transporte, erosión costera acelerada, retroceso de los glaciares y en general clima más extremo, que ha provocado miles de muertos en veranos cada vez más calurosos. La especulación inmobiliaria a menudo ha empeorado la situación, por ejemplo la construcción en zonas de escasez de agua o sobre valles inundables. Estos desarrollados pueden producir oposición de masas como se vio cuando, en octubre de 2006, la localidad española de Cuevas del Becerro completa declaró una huelga general contra la amenaza a su aprovisionamiento de agua debido a la planeada construcción de dos canchas de golf, 800 viviendas de lujo y dos hoteles.
Un sondeo en 2005 mostró que en Europa Occidental los irlandeses eran los más optimistas acerca de la prosperidad en Occidente. Este fue un enorme vuelco comparado con la situación de desempleo masivo y emigración en los años 80, pero incluso en Irlanda los optimistas eran una minoría de 45%: Los europeos occidentales menos optimistas eran los alemanes con un 74% de pesimistas, lo que no es sorprendente dada la reducción de salarios y recortes sociales que están teniendo lugar allí. Otra encuesta en noviembre de 2006 encontró que 51% de los alemanes no están satisfechos con "como funciona la democracia" y solo el 27% encontraba la situación en Alemania entonces como "justa". Generalmente la población en Europa central y oriental tenía más esperanzas que la de la Europa Occidental, que en realidad eran ilusiones de que la entrada en la UE significaba alcanzar las condiciones de vida europeas occidentales.
La situación diferente en Europa central y oriental se debe a que la gran caída en las condiciones de vida tuvo lugar a comienzos de los años 90 cuando el capitalismo fue restaurado. En el periodo reciente esos países han visto algún crecimiento económico, aunque no en línea recta. Pero aunque ahora el PIB de la mayor parte de esos antiguos países estalinistas está sobre el nivel de 1989, solamente una minoría de su población se ha beneficiado económica y socialmente de la restauración del capitalismo. En dos países de la UE, Latvia y Lituania, su verdadero PIB en 2005 todavía estaba bajo el de 1989, una situación apremiante compartida por Bulgaria, uno de los entrantes a la UE en 2007. Sin embargo, el reciente crecimiento económico en los antiguos estados estalinistas está comenzando a producir exigencias de una distribución "más justa" de los beneficios, demandas que han contribuido a la derrota de la mayoría de los gobiernos del este Europeo cuando se han presentado a la reelección.
Europa Occidental, el centro histórico del imperialismo y la lucha de clases, está frente a desafíos que nunca enfrentó antes, con un nuevo desplazamiento en las relaciones mundiales. Su posición en el mundo está nuevamente bajo profundos cambios y sus estándares relativos están en declinación; ahora parece extraño recordar que menos de cien años atrás Gran Bretaña, Francia y los otros tenían imperios mundiales. En el siglo XX el imperialismo norteamericano sacó ventaja de su propia base económica domestica, enorme, y de las dos guerras mundiales para establecer definitivamente su superioridad sobre las viejas potencias europeas, mientras después de 1945 se transformaba simultáneamente en el último defensor contra la, entonces, superpotencia estalinista, la antigua Unión Soviética. Pero esa pérdida de posición mundial no impidió el crecimiento económico y el desarrollo, lo que en las condiciones especiales del periodo de posterior a 1945, fue uno de los factores que permitieron a la clase trabajadora y media europea occidental disfrutar los mejores estándares de vida que nunca hubo tenido.
Como ha explicado previamente el CIT, el colapso del estalinismo quitó el pegamento que mantenía unidas a las principales potenciales imperialistas después de 1945. Desde entonces ha habido rivalidades y divisiones crecientes entre las potencias imperialistas, algo que quedó demostrado particularmente en la escalada hacia la invasión a Irak de 2003. El posterior completo fracaso de los objetivos del imperialismo norteamericano en Irak, junto con la cada vez mayor hostilidad popular a la aventura destinada al fracaso de Bush, debilitó la capacidad de Washington para sumar a Europa. La derrota de Bush en las elecciones de mitad del periodo puede abrir una época de relaciones menos conflictivas entre las potencias europeas y los EEUU. Pero el imperialismo norteamericano no se ha dado por vencido en Europa; continúa interviniendo, a menudo intentando construir lasos sobre la base de "el enemigo de enemigo es mi amigo". Así Bush respaldó a dirigentes en Ucrania y Georgia contra Rusia y efectúo aperturas hacia Polonia después que el antiguo gobierno de Schröder en Alemania se opuso verbalmente a la invasión de Irak.
Contra este trasfondo los esfuerzos para desarrollar una capacidad militar independiente de la UE han hecho lentos progresos, especialmente porque un número de estados de la UE ven a los EEUU y la OTAN como un contrapeso a la dominación Franco-Alemana de la UE. Aunque a fines de 2004 Eufor, una fuerza dirigida por la UE, reemplazó el papel de la OTAN en Bosnia, la UE no tiene una fuerza similar a la de la OTAN. Ninguna potencia europea, o Europa como un todo, tiene la capacidad de desafiar el poderío militar norteamericano. Sin embargo, las principales potencias europeas han estado fortaleciendo su propia capacidad para intervenir militarmente, por en acciones de estilo policiales o "pequeñas guerras" alrededor del mundo. En Alemania fue Fischer el ministro de exteriores, verde, quien jugó un papel clave en romper el taboo posterior a 1945 sobre las misiones militares internacionales de Alemania.
Al mismo tiempo, la posición económica en el mundo de Europa Occidental está siendo desafiada una vez más por el desplazamiento de la producción a Asia y, a una extensión inferior, a Europa central y oriental. Esto no es tanto un desafío a la posición imperialista de muchas clases dominantes europeas, ya que las compañías europeas son activas en esas áreas. En lo inmediato plantea problemas serios a la clase trabajadora europea, y en menor grado, también a la clase media, de que trabajo futuro tiene el capitalismo para ofrecer. No obstante, las compañías europeas y norteamericanas enfrentan la posibilidad de nueva competencia directa producto del desarrollo de los equivalentes chinos o hindúes de Toyota, Sony, Samsung o LG.
La fase actual de la globalización capitalista es un factor clave que impulsa a las clases dirigentes a lanzar, y en algunos casos sostener significativamente, ataques con el objetivo de abaratar el costo de la mano de obra para aumentar su participación en la plusvalía y en respuesta a la competencia con productores de bajos salarios. Los capitalistas de Europa Occidental vieron la reciente expansión de la UE como una oportunidad de la traer a dentro de la "Fortaleza Europea" su propio suministro de mano de obra barata. Esto facilitó las amenazas hechas en muchos lugares de trabajo de mover la producción a países más baratos. Algo que ha sido usado para obligar a los trabajadores a aceptar trabajar más horas sin pago extra o para que acepten rebajas en los salarios reales.
Este proceso de desindustrialización cuando la producción es transferida al extranjero, junto con el desarrollo de técnicas que requieren menos fuerza de trabajo, está cambiando la posición de la clase trabajadora en muchos países de Europa. En algunos países y sectores ha habido una importante reducción tanto en el número como en la concentración de los trabajadores industriales, aunque permanecen muchos grandes centros de trabajo. Ha habido creación de nuevos sectores de la clase trabajadora, tal como la que ha surgido de la gran expansión de la venta detallista, y la proletarización de trabajos en sectores previamente relativamente "privilegiados" como la educación y la administración. Al mismo tiempo una parte importante de los ataques de la clase dominante se ha llevado a cabo mediante la privatización, la subcontratación, agencias de trabajo y trabajos temporales para debilitar los sindicatos debilitando la fuerza colectiva de los trabajadores. Un resultado es que muchos trabajadores jóvenes y migrantes carecen de experiencia de organización y lucha.
La aceleración del crecimiento económico europeo en la primera mitad de 2006, el más alto desde 2000, produjo un arrebato de optimismo de los comentaristas capitalistas oficiales y especialmente de los dirigentes políticos. Esto fue un cambio completo respecto al pesimismo y tristeza del año anterior. Pero en cuestión de meses esta confianza fue minada por la recesión en la segunda mitad de 2006, incluso antes del aumento del IVA (Impuesto al Valor Ajohnado) de 16% a 19% en Alemania, la economía más grande de Europa.
Durante un corto tiempo hubo esperanzas de efectos positivos de la caída en los precios de los combustibles después de mediados de 2006. Pero esto era suavizado por temores de que esta caída no fuera tan positiva si representaba el comienzo de una recesión económica mundial.
Incluso el vaticinado crecimiento "más rápido" de 2.6 alcanzado en la "vieja" Unión Europea de 15 países en 2006, está muy por debajo de lo que sucedió incluso en el pasado reciente. Entre 1998 y 2000 su tasa de crecimiento fue más alta, llegando a un máximo de 3.9% en 2000 antes de que tuviera lugar una aguda recesión. Este lento crecimiento económico ha resultado parcialmente de la ofensiva internacional de la clase dominante que ha reducido las condiciones de vida y limitado el gasto estatal, reduciendo así la demanda de los consumidores. Donde ha habido crecimiento económico interno en Europa ha sido ampliamente basado en el creciente endeudamiento.
La "Agenda de Lisboa" acordada en 2000, con el objetivo de la UE de alcanzar a los EEUU en 2010, no está en curso. Ha habido un fracaso en alcanzar las "metas de Lisboa" de crecimiento promedio anual del PIB del 3%. En 2005 la productividad por hora promedio en la UE fue el 91% del nivel de los EEUU, mientras que el PIB por cabeza de la UE fue el 73% del nivel de los EEUU.
Entre muchas clases dominantes en Europa hay desilusión que el temor a la respuesta de la clase trabajadora ha limitado, hasta ahora, la llamada "reforma" en Alemania, Francia, Italia y otros países. Lo que las clases dominantes quieren decir con esto es ser capaces de barrer mucho más con las conquistas pasadas de las clases trabajadoras, y hasta cierto punto medias.
El más rápido crecimiento económico de 2006 fue el resultado tanto de la situación económica mundial como, en algunos países, de diferentes factores internos. Por ejemplo, el boom económico de diez años ahora en España ha sido fuertemente impulsado por deuda y especulación, algo que no puede dudar indefinidamente. En general el crecimiento se debió al aumento de la demanda de EEUU y Asia por importaciones de bienes de consumo y maquinaria respectivamente, ganancias petroleros recicladas, dinero barato y alta rentabilidad corporativa. Pero ya para antes del fin de 2006 había dudas sobre si este nivel de expansión podría ser mantenida.
El trasfondo de la situación económica europea actual es el nuevo periodo de globalización que, en palabras de algunos comentaristas burgueses cambió todo. En las palabras del London Financial Times "la larga marcha hacia jornadas más cortas está terminada es insostenible frente a la competencia de China e India y la presión demográfica de la longevidad en aumento y la caída de la tasa de nacimientos" (17/2/2006). Es verdad que esas son las presiones ejercidas por la economía mundial hoy en día, pero, como los aranceles especiales extra de importación de la UE sobre los zapatos de China y Vietnam ilustran, eso no impide intentos de resistir esas presiones globales.
La globalización no se refleja solamente en la producción en el este de Asia. También es el desplazamiento de la producción a Europa centra y del este. Esto se ha visto especialmente en la industria automotriz de propiedad extranjera donde en Eslovaquia, por ejemplo, está planeado producir un millón de autos al año sobre la base de alta productividad y bajos salarios.
La cambiante relación de fuerza internacional también se ha visto en la debilitada posición de Europa en relación con el suministro de energía. Durante años Europa como un todo ha sido dependiente de importaciones para su energía. Ahora una combinación de demanda creciente y producción europea de carbón y gas en disminución, ha aumentado esto hasta el punto donde Rusia tiene agarrado sus suministros de energía. En 2004 Rusia suministró a los 15 países de la "vieja Unión Europa" con cerca de un tercio de sus importaciones de gas con Noruega suministrando cerca de un cuarto. El corte temporal de suministro de gas natural a Ucrania, de enero de 2006, fue una advertencia de cómo la clase dominante rusa podría usar esta situación. Esto fue reforzado con informes, a fines de 2006, de que Rusia estaba tratando de formar una "OPEC del gas" para manipular el mercado mundial del gas. Como resultado de esto, ahora hay tanto intentos de aumentar las importaciones desde el Medio Oriente y África, ninguna de las cuales son zonas exactamente estables, como un debate sobre las relaciones con Rusia.
Sin embargo, las principales potencias europeas siguen siendo potencias imperialistas claves. Alemania ha reconquistado su posición como el más grande exportador mundial de mercaderías manufacturadas. A pesar de su desarrollo China todavía no es una potencia dominante, como dijo el ministro chino de comercio en 2005, tiene que vender 800 mil camisetas para ser capaz de comprar un avión Airbus 380, aunque las exportaciones tecnológicas de China están creciendo.
Desde el 2000 el crecimiento económico europeo ha estado basado sobre exportaciones, ayudado por un tiempo por movimientos de monedas, y demanda interna financiada con endeudamiento. Esta situación ha variado de país en país. El crecimiento alemán ha estado basado en exportaciones, incluidos aquellas a otros países de la UE, mientras que el crecimiento de Francia estuvo basado en el consumo (y la deuda). El papel significativo de las exportaciones ha dejado a la UE vulnerable a los efectos de una recesión en EEUU o incluso solo a una caída adicional en el dólar que impulse los precios de las exportaciones europeas. Como un comentarista capitalista dijo "Su europeo promedio encontrará una recesión en EEUU más dolorosa que su norteamericano promedio".
En algunos países una explosión en el precio de las viviendas ha jugado un papel decisivo en sostener el gasto del consumidor al permitir a los propietarios de viviendas aumentar su crédito sobre la base que el precio nacional de sus propiedades se ha incrementado. Aunque Europa vio en Holanda el impacto negativo del fin del boom inmobiliario cuando el PIB disminuyó en 2003, muchos países ven actualmente un rápido aumento en los precios de las viviendas.
Algunos economistas burgueses han visto esto como una salida de la crisis, argumentando que el pequeño aumento de 14% del precio de las viviendas en Alemania entre 1990 y 2005 es una razón de su débil gasto de consumo. La vivienda no es la única fuente de endeudamiento. En enero de 2006 los préstamos a propietario de viviendas en la euro zona aumentaron a una tasa anual de 9.4%, la más alta desde 2000. En Italia algunos estrategas capitalistas están argumentando que los italianos deberían pedir más préstamos personales de manera que puedan mantener su gasto de consumo mientras la crisis del déficit del estado italiano es resuelta con fuertes reducciones en salarios y gastos gubernamentales.
En España un boom combinado inmobiliario y de deuda ha ayudado al crecimiento económico ininterrumpido desde 1995. En los últimos cuatro años cerca de 3 millones de hogares han sido construidos en España, parcialmente debido a migración en gran escala. Sin embargo, todos los economistas burgueses no consideran el crecimiento económico de España como estable. La compañía de clasificación internacional de deuda Standard & Poor argumenta que España es "especialmente vulnerable" a una caída sorpresiva en el precio de la vivienda. Algunos consideran que el boom económico español descansa sobre las "bases inseguras" de una "burbuja inmobiliaria" que ha aumentado el precio promedio de las propiedades en 120% entre 1998 y 2006; pero esto ha "ocultado el problema fundamental de España de falta de competitividad", que ha llevado su déficit actual cerca de llegar sobre el 9% de su PIB en 2007 (Financial Times, Londres, 20/2/06).
Los tres actores claves de la euro zona, Francia, Alemania e Italia, enfrentan diferentes debilidades económicas, todos sufren de alto desempleo. Alemania ha combinado un débil crecimiento interno con altas exportaciones; mientras que lo opuesto ocurre en Francia donde las débiles exportaciones fueron compensadas, por un tiempo, por el gasto de consumo impulsado por endeudamiento.
Italia actualmente es la más débil de las principales economías europeas, sufriendo de débil competitividad internacional; su tasa de intercambio real creció sobre el 20% desde 1999, más el impacto de las importaciones, especialmente de Asia sobre sus productos tradicionales. Tradicionalmente, Italia ha utilizado la devaluación como medio de restaurar su competitividad sin un ataque directo sobre los salarios. Entre 1992 y 1995 la lira cayo en 34% contra el ECU, un antecesor del Euro, pero al unirse al Euro se cerró esta opción. La clase dominante italiana tiene la elección de intentar un ataque más directo contra las condiciones de vida, algo que podría desencadenar un furioso contraataque de los trabajadores italianos, o a pesar de los obstáculos, en último caso podría verse obligada a abandonar el Euro y declarar la morosidad de sus deudas. Ninguna de estas es una propuesta atractiva, que es por que el nuevo gobierno de Prodi está vacilando antes de lanzar ataques directos a las condiciones de vida y espera que de alguna manera pueda evitar un enfrentamiento, pero los acontecimientos pueden forzar una crisis.
Una de las características de la situación actual es la enorme alza en los beneficios y la caída en el endeudamiento de las compañías. Pero esas inmensas cantidades de dinero están siendo destinadas a aumentar dividendos y a financiar la ola de adquisición de otras compañías antes que a las inversiones, algo que ha ayudado a impulsar el proteccionismo en aumento. Esto ya se vio en 2000 en la adquisición por Vodafone de la alemana Mannesmann; es significativo que en 2006 todavía haya casos criminales en relación con ese acuerdo.
Esto ha dado lugar, cada vez más, al aumento de defensas gubernamentales de "campeones nacionales". Recientemente Francia ha estado en la vanguardia de esto con el primer ministro Villepin hablando de "patriotismo económico". A fines de 2005 el gobierno francés introdujo un decreto dándose a si mismo derecho de veto sobre la adquisición de 11 industrias "sensibles" y en septiembre de 2006 la UE permitió "píldoras venenosas" como medidas anti-adquisición. Cuando la Enel italiana quería adquirir la compañía de energía Suez, el gobierno francés respondió fusionándola con EdF.
Sin embargo, a pesar de estos choques nacionales la tendencia hacia la monopolización internacional continúa actualmente. Un estudio de 55 de las 100 empresas más grande de la UE mostró que la participación en beneficios de la "región con la sede central" cayó de 50.2% en 1997 a 36.9% en 2005, mientras la participación del resto de la UE subió del 21.4% al 28.1% y la del resto del mundo de 28.4% al 35%.
Sobre la superficie la UE ha logrado muchos de sus objetivos. Desde 1992 el "mercado interno" de la UE ha implementado las ideas del "Acta Única Europea" de 1988. En 2004 se vio la ampliación de la UE de 10 a 25 miembros con 45 millones de personas y su expansión en Europa Central. La UE en 2007 se está expandiendo realmente en Europa del Este con la incorporación de Bulgaria y Rumania. Sin embargo, un rápido vistazo bajo la superficie revela que, a pesar de la pertenencia formal de 27 países, la UE está a un largo camino de ser realmente unida o remotamente igual.
Las negociaciones previas al acuerdo final para que Bulgaria y Rumania pudieran incorporarse al comienzo de 2007 revelaron una creciente oposición a ampliaciones adicionales. Esto es cierto especialmente en lo que respecta a Turquía, donde las presiones de EEUU jugaron un papel importante en el acuerdo de 2005 de un calendario para su entrada en 2015, un calendario que es poco probable que sea cumplido. A mediados de 2006 la oposición en la antigua "UE de los 15" a ampliaciones adicionales era del 46% con 41% a favor; en Alemania 66% estaban en contra.
Esta oposición creciente a ampliaciones refleja tanto los temores de los europeos occidentales de que sea traído aún más trabajo barato y en parte la creencia que el "proyecto de la UE" tienen muy poco que ofrecer a los trabajadores comunes.
Los votos holandeses y franceses contra la nueva Constitución fueron ambos una derrota clave para el "proyecto de la UE" pero también un golpe contra las políticas de los gobiernos nacionales. Ciertamente, hubo quienes votaron a favor de la nueva Constitución por lo que vieron como sus aspectos positivos: la idea de relaciones pacificas entre las naciones, libertad de desplazamiento, derechos humanos; mientras que la oposición se centro en su núcleo neoliberal y el temor al gobierno por una UE antidemocrática. Un comentarista explicó que la gente "está enojada sobre la globalización o ultra-liberalismo o inmigración, pero esto refleja un malestar más profundo. Sus condiciones de vida están cayendo, sus pensiones están en peligro, sus hijos están desempleados y su orgullo nacional se está volviendo turbación o incluso vergüenza" (Times, Londres, 26/5/05). Solo dos países, España y Luxemburgo, de los 15 países que ratificaron la constitución para fines de 2006 lo hicieron por voto popular.
Desde su fundación las tensiones nacionales repetidamente han aproblemado a la UE y se han hecho más fuertes desde las derrotas en Holanda y Francia sobre la nueva Constitución. Estas tendencias en la UE se plantean más agudamente en la euro zona, el grupo de países que usan la moneda Euro. Un aspecto de esto es la extendida percepción que la introducción del Euro en 2002 ha aumentado los precios, en un sondeo de opinión en la euro zona tomado en octubre de 2005 este fue el punto de vista de 91% de los hombres y del 65% de las mujeres.
Poco después de la entrada en vigencia del Euro se desarrolló una crisis con países claves que no cumplían las metas financieras que se habían comprometido en el Pacto de Estabilidad. En noviembre de 2003 el Pacto fue suspendido cuando Francia y Alemania lo hicieron colapsar al asegurarse de no pagar multas por superar el 3% de déficit gubernamental. Unos pocos meses más tarde, en marzo de 2005, se hicieron enormes concesiones a para permitir a Francia y Alemania evitar amenazas adicionales de multas en lo que fue llamado una "reformulación dramática" de las reglas. La ironía, por supuesto, es que fue Alemania la que insistió en el Pacto de Estabilidad en primer lugar con objeto de poner presión sobre otros países.
Pronto otros factores comenzaron a quebrar las bases del euro. Como se había predicho, la economía Italiana, mientras disfrutaba de bajas tasas de interés, estaba sufriendo especialmente, mientras subía el valor de mercado del euro. Hubo acusaciones de países manipulando sus estadísticas económicas para impedir posibles acciones bajo el Pacto de Estabilidad. Ya en 2004 se había descubierto que entonces el gobierno del PASOK griego mintió acerca de la verdadera situación de la economía griega con el objeto de asegurar la entrada en el euro en primer lugar.
Contra este trasfondo hubo reportes en 2005 que algunos Bancos Centrales nacionales europeos habían parado la venta de oro porque estaban preocupados sobre el futuro. Periódicamente hay discusiones sobre que país podría abandonar el euro, si un país como Italia podría ser sacado, con el peligro de una crisis al estilo de Argentina y la morosidad, o si Alemania podría salir, por no querer que su moneda sea usada como un impulsor de economías más débiles. De hecho, en mayo de 2005, el entonces ministros de finanzas alemán Eichel fue envuelto en discusiones sobre la sustentabilidad a largo plazo del euro. A comienzos de 2006 el ex comisionado de la UE ponía en duda "las posibilidades a largo plazo de sobrevivencia del euro". Claramente detrás del escenario hay un debate sobre el futuro del euro o, por último, sobre que países permanecerían dentro de la euro zona a medio y largo plazo.
Uno de los resultados ha sido la demora impuesta a nuevos países para incorporarse al euro. En 2006 se detuvo la incorporación a la euro zona de Estonia y Lituania, junto a Eslovenia en enero de 2007. Ahora las reglas de entrada al euro están siendo aplicadas más rigurosamente que lo que fueron con Grecia e Italia antes de 2002.
En general, ha habido un resurgimiento del hacer valer los derechos y el interés nacional propios, especialmente después del referéndum de 2005. Así los estados miembros de la UE han chocado en muchos asuntos diferentes, especialmente en 2006 respecto al presupuesto y los subsidios de la UE. Dentro de la euro zona existen tensiones en la Comisión de la UE y el Banco Central Europeo (BCE) y dentro del mismo BCE sobre política económica. La UE desea un énfasis en el crecimiento pero el BCE teme que un crecimiento muy rápido del suministro de dinero porque inflación.
Dentro de la UE hay diferentes grupos o "bloques", usualmente con Gran Bretaña entre los más neo liberales, aunque todos los gobiernos actualmente se están movimiento en la misma dirección. Gran Bretaña, junto con los EEUU, intentan formar alianzas con los estados de Europa Central esperando obtener ganancias de sus temores a ser dominados por Alemania y Francia. Pero, en una situación en que la globalización está impulsando una "carrera hacia el fondo", regularmente afloran conflictos entre todos los países. Hay una presión creciente, y amenazas de deslocalización, de grandes compañías que demandan impuestos más bajos. Y los impuestos corporativos han estado cayendo en Europa. En abril de 2006 Alemania atacó a Austria por "dumping de impuestos", al reducir sus impuestos a las empresas de 34% a 25%, lo que el entonces ministro de finanzas de Austria dijo que era en respuesta al establecimiento de una tasa de 19% por su vecina Eslovaquia.
La lucha sobre la directiva de servicios "Bolkestein" ilustró el verdadero carácter de la UE como un defensor y un luchador a favor de los intereses capitalistas. A este respecto, fue una respuesta a aquellos que siguen teniendo ilusiones en el carácter progresivo de la UE. Significativamente, la directiva de servicios fue propuesta originalmente por la Comisión UE dirigida entonces por Prodi, algo que no impidió que los llamados partidos de "izquierda" y el Prc en Italia apoyaran a Prodi en las elecciones italianas de 2006. El rechazo francés y holandés a la nueva Constitución de la UE junto con la creciente oposición de masas significaron que finalmente solo fue aprobada una versión diluida en 2006, no está claro que significará en la práctica la directiva. La modificada versión acordada todavía representa un pie en la puerta en lo que concierne a los capitalistas. Los temas sobre como luchar contra el "dumping de salarios" y por la unidad de los trabajadores son cruciales para el movimiento sindical. Significativamente, hubo protestas sindicales internacionales considerables contra la directiva "Bolkestein" y también, en enero de 2006, protestas y huelgas de 40.000 estibadores en 12 países de la UE contra la "liberalización" de los puertos. Hay que construir sobre estos primeros pasos no solamente en términos de protestas futuras sino también de luchas alrededor de demandas concretas.
Los limites de la "unificación" de la UE también se han visto en la extrema dificultad de la UE para tener una política exterior unificada y el intento de construir una capacidad militar se parada de la OTAN se ha estancado. No es simplemente una cuestión de choque de intereses nacionales con la UE. Ha habido intentos concientes de construir alianzas dentro de la UE. El imperialismo de EEUU ha estado especialmente preocupado de construir apoyo, a menudo utilizando, a Gran Bretaña entre los antiguos estados estalinistas como un contra peso a Francia y a Alemania. Esta política pasó a ser todavía más importante para Bush cuando perdió sus aliados para la guerra en Irak en Italia, Portugal y España. Washington incluso jugó un papel clave en conseguir que la UE avanzara formalmente la aplicación Turca de adhesión, esto fue hecho para ayudar un aliado clave de EEUU y parcialmente a cambio de que Ankara no se opusiera a la región autónoma kurda iraquí.
En la mayoría de las elecciones los políticos burgueses ni siquiera tratan de copiar los lemas de los años del boom, tal como "ustedes nunca estuvieron tan bien". De hecho lo mejor que pueden ofrecer son sacrificios hoy día en la esperanza de algo mejor mañana, más a menudo dicen que el mundo ha cambiado y no se puede volver al pasado.
Naturalmente esto ha tenido un efecto negativo en el estado de ánimo popular. Un sondeo a comienzos de 2006 reveló grandes mayorías en cuatro de los cinco mayores países europeos (Gran Bretaña, Francia, Alemania e Italia) que pensaban que su propio país no estaba yendo en la "dirección correcta". Solamente en España la situación era diferente, en donde un boom económico ininterrumpido desde 1995 y algunas esperanzas en el gobierno Zapatero, significaron que había una estrecha mayoría, 45% a 44%, que pensaba que el país no estaba yendo en la "dirección correcta".
Hay una opinión pública en desarrollo anti ricos alimentada por el enorme crecimiento de la brecha entre los súper ricos, los altamente remunerados gerentes en la cumbre y los especuladores y el resto. Hay un estado de ánimo explosivo bajo la superficie.
El contraste entre el estilo "osténtalo" de los súper ricos y los grandes beneficios de las compañías con las condiciones de las masas están provocando resentimientos que pueden estallar en un periodo de estancamiento económico, y no digamos recesión. La combinación de enormes ganancias, continuas pérdidas de puestos de trabajo está fortaleciendo un estado de ánimo "anti-empresarial". Europa está al borde de más explosiones sociales, especialmente si hay estancamiento económico o declinación.
Incluso sin una recesión económica Francia e Italia han mostrado como se puede desarrollar la lucha de masas. Hay repetidos temblores que indican lo que puede desarrollarse en el futuro. Un ejemplo fue el masivo estallido de indignación en 2006 en Alemania cuando una ex subsidiaria de Siemens colapsó justo después que los altos ejecutivos habían recibido un aumento salarial del 30%. Un incremento que después tuvieron que rechazar.
Un estado de ánimo hostil también se está desarrollando hacia el capital extranjero y extranjero mientras continúa el boom de adquisiciones, generalmente con pérdidas masivas de puestos de trabajo. Aunque este estado de ánimo "contra los ricos" y "contra el sistema" todavía no es ampliamente anti capitalista, en algunos países hay sectores crecientes que están rechazando el capitalismo y están abiertos a conclusiones socialistas y marxistas. En países como Francia e Italia hay muchos trabajadores y jóvenes y la clase media que, al tiempo que, se consideran socialistas, marxistas, comunistas o revolucionarios, en la actualidad no pueden ver como derrocar el capitalismo. La combinación de la experiencia de los acontecimientos, la lucha y la creciente evidencia que el capitalismo es incapaz de satisfacer las necesidades de la gente común mientras amenaza el futuro del planeta con su presión por el lucro, reforzará el crecimiento de esta tendencia socialista. Sin embargo, actualmente en general no hay forma que este estado de ánimo pueda expresarse abiertamente en un sentido de masas. No hay fuerzas socialistas de masas que pueda ventilar y dar una dirección a la rabia que se desarrolla bajo la superficie. Mientras no haya fuerzas significativas defendiendo las ideas socialistas el espacio será dejado tanto a la extrema derecha como, algunas veces, a políticos capitalistas con fraseología populista, que tratan de aprovechar la creciente hostilidad contra el sistema y los ricos.
En mayo de 2005 en Alemania, el presidente del SPD de ese entonces, Münterfering, trató de explotar este estado de ánimo en las elecciones regionales de NRW, con la llamada campaña "langosta". Esta campaña contra el capital financiero encontró un eco real pero no ayudó al SPD ya que fue percibida como una maniobra electoral para desviar la atención de las políticas neo-liberales del gobierno SPD-Verdes. Pero este estado de ánimo en la sociedad no ha desaparecido. La victoria Cristiano-demócrata en las elecciones de NRW encendió el debate continuo entre los dirigentes de la Democracia Cristiana, sobre cuán "social" habría que ser cuando, en 2006, denunciaron la "mentira" que "el recorte de impuestos llevaría a más inversión y trabajo" y presionaron al CDU a deshacerse de su imagen "capitalista".
Pero estas palabras de sonido "radical" tuvieron un impacto limitado, ya que sobre la base de la experiencia, hay cada vez menos expectativas cuando los viejos partidos forman gobiernos. Esta es una razón para la participación decreciente en muchas elecciones en Europa, especialmente en los antiguos estados estalinistas. Actualmente el record para la participación electoral más baja en una elección europea es el 11% en las elecciones regionales de Eslovaquia en diciembre de 2005. En general los que votan en las elecciones están votando "contra" partidos más que con entusiasmo por un partido, cada vez más es un voto por "el mal menor". A veces la hostilidad por partidos o gobiernos en particular pueden provocar una mayor participación de apoyo al "mal menor", algo que también puede ocurrir cuando las esperanzas son aumentadas por nuevas fuerzas o lideres.
En general a través de Europa la gran mayoría de los dirigentes sindicales no tienen deseos de desafiar seriamente la ofensiva de los patrones, ni menos aún el sistema capitalista. La mayoría actúan concientemente como un freno en la contraofensiva. Firmemente enraizados políticamente en el sistema capitalista, y definitivamente no apoyando la transformación socialista de la sociedad, estos dirigentes tratan de evitar el conflicto con la clase dominante. Faltos de un programa y análisis marxista incluso aquellos dirigentes sindicales que quieren, o están bajo presión, para luchar, a menudo son impotentes para ofrecer un camino serio para luchar contra la clase dominante y la ofensiva patronal. La mayoría de estos líderes rechazan desafiar al capitalismo en una situación en que este no puede ofrecer a los trabajadores de Europa Occidental una continuación, no digamos ya una mejora, de sus condiciones de vida actuales.
El máximo dirigente del DGB alemán reflejando los puntos de vista de la dirección de la central sindical dijo francamente que los sindicatos "ya no podían más" cambiar fundamentalmente la situación política. Los llamados de los sindicalistas para volver a los métodos "Keynesianos" ignorar el hecho que las condiciones actuales descartan la posibilidad del tipo de reformas de largo plazo que se lograron en el pasado. A pesar de la propaganda de los dirigentes sindicales que a veces suena radical, el bloqueo o limitación de luchas concretas ha provocado, en muchos países, el deterioro de los salarios y condiciones de los trabajadores, incluso en aquellos países donde la economía ha crecido.
Grandes sectores de los dirigentes sindicales han sido incorporados al estado o a los aparatos de las empresas y comprados. En 2002 solo el presidente del "consejo de trabajadores" de la VW alemana recibió, en total, poco menos de 693.000 euros de la compañía; en 11 años recibió una suma de 1.9 millones de euros en sobornos llamados "bonos especiales". A menudo, debido a que la mayoría de los dirigentes sindicales tienen temor de luchar, la rabia extendida sale raramente a la superficie. Por un tiempo los dirigentes sindicales pueden hacer retroceder a los trabajadores e impedir luchas serias. Pero la presión y la acción desde abajo puede cambiar esto, porque los dirigentes sindicales, a diferencia de los líderes de los ex partidos obreros, en último término todavía tienen que dar cuenta a su base o arriesgan ser depuestos. Esta fue la significación de la ola de huelgas masivas y de protestas que comenzaron desde abajo en Francia a comienzos de 2006 en apoyo a los jóvenes luchando contra el CPE. Los dirigentes sindicales que virtualmente no hicieron nada para impedir una ley similar, la CNE, en 2005 fueron obligados a llamar a acciones y protestas limitadas que fueron apoyadas masivamente. Para los trabajadores y jóvenes franceses esta ni fue simplemente una lucha contra una ley sino la oportunidad de demostrar su oposición contra una completa serie de ataques de los patrones y el gobierno. Sin embargo, los dirigentes sindicales asustados por la magnitud de las protestas y no deseando desafiar al gobierno, bloquearon cualquier movimiento más amplio y le pusieron fin una vez que el gobierno retiró la CPE.
A pesar de los retrocesos, los sindicatos no han sido aplastados y mantienen un enrome poder potencial en los grandes sectores industriales, del transporte y de la energía, en la mayor parte de los países. No obstante, tanto debido a la situación económica como a la política de los líderes sindicales, la combatividad y la lucha no se desarrollan en línea recta. También hay una cuestión de confianza de los trabajadores en la lucha, de trabajadores preguntando "¿Si luchamos hay una posibilidad de que podamos ganar?" o ¿que sentido tienen simples protestas simbólicas? En Alemania las manifestaciones de protesta de la DGB de octubre de 2006 tuvieron menos de la mitad de participantes que las anteriores protestas en 2004, un resultado de que los dirigentes sindicales abiertamente no estuvieran preparados para luchar seriamente. Pero una serie de duras disputas locales y la exasperada reacción nacional a las reducciones masivas de los antiguos trabajadores de Siemens mostraron la otra cara, el potencial de lucha que los dirigentes sindicales alemanes se niegan a movilizar. De entre todos los movimientos sindicales de Europa Occidental los británicos sufrieron, en los años 80, la más dura derrota reciente pero se han visto signos de recuperación, especialmente con la huelga de un día de un millón de funcionarios públicos en marzo de 2006 sobre las pensiones.
Los desafíos de las condiciones distintas de hoy en día, especialmente fuerzas de trabajo más pequeñas, más trabajadores a contrato y temporales implican que los sindicatos tienen que estar armados con programas de lucha que puedan responder a estos asuntos. Esto tiene que incluir reconstruir lo mejor lo mejor de lo viejo, y la creación de nuevas tradiciones, especialmente entre los trabajadores más jóvenes que ha menudo no tienen experiencia de sindicalismo.
Pero la rabia en aumento e incluso la desesperación, como en Portugal, pueden significar que los movimientos industriales más significativos empiecen a consecuencia de la presión, o acción, desde abajo. Incluso los dirigentes sindicales han procurado organizar regularmente protestas que son "válvulas de escape", no movilización para acciones adicionales. Las tradiciones nacionales pueden jugar una parte en como se desarrollan los movimientos. En Italia, la exigencia capitalista cada vez mayor por la reducción de los salarios y del gasto social podría provocar un nuevo movimiento espontáneo de clase desde abajo, algo en la tradición de la clase trabajadora italiana. En los años recientes hemos visto algunas acciones llamadas por los italianos "sindicatos de la base" bien apoyados y que ejercen presión sobre las grandes federaciones. A los pocos meses de la elección del gobierno Prodi cerca del 10% de los trabajadores apoyó una huelga de un día convocada por los "sindicatos de base" contra sus políticas.
En otras parte de Europa también se ha visto la rabia que se desarrolla expresarse en diferentes iniciativas desde abajo como la batalla contra el CPE en Francia y la manifestación de 100.000 trabajadores de base en Berlín contra la "Agenda 2010" de Schröder. Donde las estructuras oficiales, ya sea los sindicatos, consejos de trabajadores o incluso comités de representantes sindicales. Permanezcan como escollos se pueden desarrollar nuevos cuerpos no oficiales. Si estos organismos frescos desarrollan las políticas y la aproximación correctas a la masas de sus compañeros trabajadores entonces pueden ganar influencia en la clase y, de vuelta, tener un efecto sobre las organizaciones obreras oficiales.
Este es el trasfondo de número creciente de huelgas generales, o acciones a escala de huelgas generales, que se han visto recientemente en Europa. Estas huelgas ha menudo han gozado de apoyo de sectores de la clase media también, tomando el carácter de protestas nacionales. Estas acciones han ocurrido tanto en respuesta a ataques del gobierno y también parcialmente como reflejo de la comprensión de los trabajadores que, en este periodo, hay limites para lo que pueden lograr acciones confinadas a lugares de trabajo individuales. No obstante, hasta ahora, no ha habido huelga que hayan desafiado directamente la existencia de gobiernos, menos aún del sistema capitalista.
Pero lo importante es que esas protestas han ilustrado lo impopulares que son los gobiernos europeos y que, si son reelectos es porque aparecen como el mal menor. Juncker, el primer ministro de Luxemburgo, resumió el problema que enfrentan los gobiernos cuando dijo en 2005 que "Todos sabemos lo que tenemos que hacer. El problema es ganar las elecciones después de haberlo hecho."
Este fue el caso en Portugal donde el Partido Socialista, devuelto abrumadoramente al gobierno en 2005, comenzó a implementar ataques neoliberales y se enfrentó con poderosas protestas en 2006. En países como Dinamarca y Holanda los ataques hechos por los gobiernos de derecha recientemente electos han despertado a la clase trabajadora a la acción. Esto ahora también es una posibilidad en Suecia después de la formación de un gobierno de derecha en septiembre de 2006, donde un proceso similar ocurrió entre 1992 y 1996.
En esta atmósfera volátil el crecimiento económico no siempre es un seguro para la reelección. En España el gobierno del Partido Popular fue sacado del gobierno en 2004 debido a su apoyo a la guerra en Irak y sus mentiras sobre el atentado de Madrid. Mientras en Austria y Suecia los gobiernos fueron derrotados en 2006 debido a que los principales beneficios del crecimiento económico habían ido a los ricos mientras la mayoría estaba enfrentada con continuas demandas de recortes sociales. En Irlanda el Fianza Fáil está intentando superar esto y ganar apoyo prometiendo un aumento del 10% en el gasto público en 2007, un año electoral.
Pero el asunto que ha estado tenazmente presente en todas estas luchas y elecciones es la cuestión de ¿cual es la alternativa? Esto se vio vividamente en el maravilloso movimiento de masas en Francia contra el CPE a comienzos de 2006. Fueron millones los que participaron en una serie de protestas masivas, incluyendo enormes manifestaciones y huelgas de masas, que obligaron al gobierno a retroceder en este asunto. En algunos sentidos, este movimiento fue más avanzado que el de 1968, especialmente en la manera en que fue desarrollado concientemente desde abajo y en como, desde el principio, los jóvenes activistas procuraron concientemente movilizar a la clase trabajadora como un todo. Por otra parte, en 1968 había un acuerdo general que la alternativa para el capitalismo era el socialismo, hoy día eses no es el caso. Esto ilustra el efecto combinado continuado de cómo el colapso del estalinismo parece "probar" que no hay alternativa para el capitalismo; el posterior giro agudo hacia la derecha dentro del movimiento de trabajadores y los viejos partidos obreros; la transformación de la mayoría de los viejos partidos obrero-burgueses en formaciones principalmente burguesas y la experiencia negativa de estos partidos cuando han estado en el gobierno.
La estrecha derrota de Berlusconi en 2006 ilustra otra característica de la situación actual, la enorme presión que puede desarrollarse para sacar un gobierno aborrecido y reemplazarlo por un "mal menor". Berlusconi llegó al poder en 2001 debido al profundo desagrado y enfado con el gobierno de centro-izquierda de "Olivo", que fue reemplazado con una nueva versión del Olivo, aunque con la adición del Prc. Un proceso similar podría tener lugar en Francia en las elecciones presidenciales de 2007 a pesar de la derrota del PSF en su etapa de gobierno anterior. En las elecciones alemanas de 2005 el CDU/CSU recibió un resultado peor que el esperado debido a la reacción a la amenaza neo-liberal que hicieron, de hecho los dos grandes partidos perdieron en esa elección y la coalición fue una "coalición de los perdedores".
Incluso Blair, hasta un cierto punto, se beneficio del efecto del "mal menor", A pesar del profundo y amargo desagrado y enfado con su gobierno, especialmente por la guerra de Irak, el Laborismo fue reelecto en 1997 debido a la continua hostilidad a los Tories (Conservadores). Pero incluso el "mal menor" no pudo evitar que la votación real por el laborismo fuera de 29.3% en 2005, menor que en 1997, cuando Blair fue elegido por primera vez. Sin embargo es una cuestión abierta saber si el efecto del "mal menor" será suficiente para asegurar al laborismo una victoria en las próximas elecciones británicas.
Lo que ocurre después que un "mal menor" es elegido es otra cuestión. La historia no se repite a si misma pero la prueba del "mal menor" al gobierno ha dado regularmente oportunidades a la izquierda, como a la derecha. En Italia ocurrió la radicalización del Prc durante el gobierno del "Olivo"; en Francia la experiencia del gobierno de Jospin resultó en que los trotskistas ganaran cerca de 3 millones votos, 10.44% en 2002; en Alemania la Agenda 2010 de Schröder ayudó a dar nacimiento al WASG y el movimiento belga por el nuevo partido de trabajadores (el CAP) fue lanzado como consecuencia del papel clave de los dos partidos socialdemócratas en las políticas neo-liberales del gobierno. Ya en la actualidad las políticas neo-liberales del gobierno del Partido Socialista elegido en 2005 han provocado poderosas protestas de los trabajadores. El gobierno Prodi en Italia difícilmente ha disfrutado de algún periodo de "luna de miel" y es incierto cuanto tiempo puede sobrevivir, al menos en las presentes circunstancias. En Italia, sectores de la clase trabajadora se pusieron bastante rápido en movimiento después de la derrota de Berlusconi y hay una pregunta sobre que tan largo periodo de "luna de miel" va a tener un presidente PS en Francia. ¿Podría la rabia fundamental de la sociedad dar bastante rápidamente origen a nuevas luchas después de una victoria del PS en las elecciones presidenciales francesas de 2007, o habría un periodo de gracia más largo para el nuevo gobierno? Al mismo tiempo Dinamarca, Grecia y Holanda han mostrado como gobiernos recientemente electos de derecha pueden provocar luchas de los trabajadores.
Pero aunque surjan oportunidades para luchar y para que los socialistas ganen apoyo no es automático que ellas sean aprovechadas por organizaciones de trabajadores o de izquierda. De hecho el listado de altibajos del desarrollo de nuevas fuerzas de izquierda o de trabajadores en diferentes países europeos ha complicado la situación. Prácticamente todos ellos han sido afectados por la ofensiva ideológica burguesa desde principios de los años 90 e incluso aquellos que formalmente mencionan el socialismo como un objetivo distante no vinculan esa meta de ninguna manera con su practica diaria.
Por mucho tiempo los antiguos partidos de "izquierda", generalmente escisiones de partido "comunistas" o socialdemócratas, como los de Dinamarca, Noruega y Grecia han seguido la evolución derechista de los principales partidos socialdemócratas y "comunistas". Los nuevos partidos que surgieron en los años 90 y comienzos de los años 2000 chocaron bastante rápidamente con las limitaciones a las reformas en este periodo de ofensiva general de la clase dominante. Sin tener una posición revolucionaria, partidos como el Prc italiano o el WASG alemán han aceptado participar, ya sea en la práctica o en principio, en administración responsables de recortes sociales, argumentando que al menos los pueden limitar. Otros partidos o reagrupamientos como el Bloque de izquierda portugués, el SSP escocés, o la LCR y LO en Francia han sido incapaces de construir sobre victorias electorales significativas El resultado neto es que no ha habido fuerza significativa que pueda defender una alternativa socialista. Pero eso no significa que los "nuevos" partidos existentes u otros futuros, no jugarán un papel importante como pasos en el camino de reconstrucción del movimiento socialista de trabajadores.
Para el capitalismo europeo occidental la expansión de la UE significa una nueva fuente de mano de obra barata y mercaderías dentro de la UE y en un menor término, un mercado expandido. Un resultado ha sido que las diferencias entre, y dentro, de los ex estados estalinistas han crecido cuando ha habido cierto desarrollo económico. Basado en el trabajo barato, una mano de obra calificada, al menos entre los trabajadores mayores, y su cercanía geográfica a los mercados europeos occidentales ha habido alguna inversión, a menudo transferencia de producción como se ha visto especialmente en la industria automovilística y de repuesto de automóvil. Pero a pesar de estos desarrollos muchos países tienen grandes déficit comerciales y finanzas estatales inestables, en Hungría el déficit estatal está sobre el 10%. Esto ha provocado presiones, por ejemplo en Hungría y Eslovaquia, a favor de medidas neo-liberales más brutales. En la República Checa las exigencias por fuertes recortes presupuestarios fue uno de los actores de incapacidad para formar un gobierno estable durante meses después de las elecciones de junio de 2006.
Pero estos llamados para más recortes corren contra el estado de ánimo eneros países. Después de años de sacrificios, incluyendo aquellos para cumplir los criterios de admisión de la UE, existe el deseo de ver algunas ganancias, de conseguir participación en el crecimiento económico. Sobre todo esto esta el resentimiento contra aquellos, tanto nacionales como extranjeros, que se han beneficiado de la restauración capitalista. Esto es un boleto para el conflicto cuando hay renovadas presiones sobre los gobiernos para recortar el gasto.
Mientras la mayoría de las economías de países ex estalinistas europeos, - aunque no sus niveles de vida se ha recuperado de la profundidad de su crisis post restauración el PIB real de seis de estos estados (Bulgaria, Croacia, Latvia, Lituania, Rusia y Ucrania) todavía en 2005 estaba debajo del nivel de 1989.
En general en los países de Europa central y del este, con la posible excepción de Polonia, la lucha de clases está en un punto muy bajo, reflejando la situación económica, la ausencia de tradiciones recientes de lucha y la emigración de la mayoría de los elementos más
aventurados y decididos. Las frustraciones y tensiones se revelan actualmente más en las crisis políticas en diferentes países, en la inestabilidad de los gobiernos y en derrotas regulares de la mayoría de los gobiernos en las elecciones.
El hecho que la mayoría de la nueva clase capitalista está constituida por antiguos miembros de la elite estalinista o del aparato que fueron capaces de robar efectivamente activos estatales es una profunda fuente adicional de amargura. Estos elementos a menudo son vistos como simples ladrones; ellos claramente no pueden reclamar que han "ganado" históricamente su riqueza como otras clases capitalistas tratan de hacer. La amargura contra los ex estalinistas, a menudo, es explotada de manera populista por sus rivales para el poder.
Este fue uno de los factores detrás de la crisis de 2006 en Hungría después que el primer ministro Gyurcsany, un antiguo líder juvenil estalinista, fue puesto en evidencia de haber dicho a su partido, que "mentimos en la mañana, mentimos al atardecer" durante 18 meses antes de las elecciones de abril de 2006. Esto se filtró apenas unos días después de implementar lo que un periódico alemán llamó el "más duro" paquete de austeridad en la EU, el 1° de septiembre. Justo en el momento Gyurcsany estaba siendo felicitado por dirigir el único de los seis gobiernos de Europa Central dispuesto a introducir los recortes que el Banco Mundial estimaba necesarios. Mientras se desarrollaba la crisis la UE misma llamó a la coalición en el gobierno de Hungría a mantenerse apegado a su programa de austeridad mientras el London Financial Times comentó que el "Partido Socialista" húngaro, el ex partido estalinista gobernante, esta" a menudo más comprometido con la economía libre de mercado que sus rivales".
En septiembre de 2006 el Banco Mundial advirtió del peligro, para los intereses capitalistas, del alza de "fuerzas populistas". Aunque esas fuerzas atacan muchos de los resultados más amargos de la restauración capitalista, desafortunadamente debido a la debilidad del movimiento de trabajadores, muchos de ellos son derechistas y nacionalistas.
Estas fuerzas tienen características diferentes, algunas más a la derecha que otras. En Bulgaria, la coalición Ataka (Ataque) de Siderov obtuvo el 22% exigiendo "Devuelvan Bulgaria de vuelta a los Búlgaros" y "Alto al terror gitano", en la primera vuelta de las elecciones de 2006. En Eslovaquia el Partido Nacional (SNS) de extrema derecha obtuvo cerca del 12% en las elecciones parlamentarias de 2006. El líder del SNS, Slota, llamó a la deportación de los húngaros étnicos y que los gitanos (Roma) se sometieran a un esquema voluntario de esterilización. Mientras tanto en Hungría las fuerzas nacionalistas de derecha como 64VIM ("Movimiento joven de las 64 regiones") y Jobbik ("Movimiento por una mejor Hungría") que son partidarios de la "reunificación" con los más de 3 millones de húngaros que viven en áreas separadas de Hungría en 1920, trataron de explotar las protestas del otoño de 2006.
Mientras se oponen resueltamente al racismo, sexismo, chovinismo y fascismo, los marxistas tienen que juzgar en que dirección cada movimiento populista individual tiende a desarrollarse. En la mayoría de los casos han podido construirse sobre la base de pretender defender los intereses de los pobres y de los perdedores con la reintroducción del capitalismo.; los ataques demagógicos contra los ricos, especialmente aquellos que antes eran estalinistas o extranjeros; y en el caso de las fuerzas derechistas, el nacionalismo. El desarrollo en Polonia del sindicato Sierpen 80 (Agosto 80) y del Partido del Trabajo Polaco (PPP) hacia la izquierda son indicaciones de cómo, en algunos casos, el populismo puede ser una etapa inicial en el desarrollo hacia un movimiento socialista.
Donde, como en Polonia, las corrientes dominantes de las fuerzas populistas entran al gobierno, llevan la inestabilidad dentro del régimen. Esto se ha visto en las crisis regulares que han afectado el gobierno de los mellizos Kaczynski mientras ellos buscan el equilibrio con sus inestables socios de coalición, Auto-Defensa (Samoobrona) y la Liga de Familias Polacas (LPR). Los dirigentes populistas siempre tienen que intentar cuidadosamente al menos ser vistos como defensores de los intereses de sus votantes y no transformarse en políticos burgueses "normales".
En toda esta región se han reabierto cuestiones nacionales no resueltas que ya han provocado la separación de Checoslovaquia y el sangriento estallido de Yugoslavia. A menudo estos asuntos son el legado ya sea de tratados posteriores a la segunda guerra mundial o del estalinismo. La insistencia de la UE que sus fronteras orientales deberían ser parte de la "Fortaleza Europea" también ha creado amargura, ya que a menudo esas son fronteras artificiales que cortan en por la mitad familias y grupos étnicos. También están los asuntos separados de discriminación y hostilidad a minorías nacionales y étnicas, especialmente roma (gitanos), y las minorías rusas étnicas. En Latvia, donde 40% son rusos (y la mayoría en las ciudades) que son discriminados, todavía hoy día alrededor del 20% de la población Latvia son "no-ciudadanos", sin muchos derechos, debido a que son étnicamente rusos.
El asunto de la cambiante mezcla étnica de Europa y los enormes movimientos de población que ahora están teniendo lugar son un ejemplo de cómo la actual debilidad política del movimiento de trabajadores crea nuevas dificultades y peligros. Esto no es simplemente sobre migración. En un número de países europeos está ocurriendo una polarización no sólo entre los ricos y el resto de la sociedad sino también, hasta cierto punto en algunas áreas, sobre la base de la etnicidad y la religión. En algunos países la persistencia de desempleo juvenil a gran escala o subempleo está produciendo un sector desclasado, a menudo pero no siempre, entre los hijos de los inmigrantes. A su vez, esto ha sido explotado por políticos derechistas como, por ejemplo, en Dinamarca y Holanda.
El desarrollo de la población de Europa tiene dos caras. Por una parte todos los países de la UE enfrentan la caída de las tasas de nacimientos, actualmente por debajo de la "tasa de reemplazo" natural necesaria para mantener una población estable. A las tasas actuales la población de la UE caerá en 7 millones, 1.5% en 2050. Pero esto asume alguna inmigración. Si no hubiera inmigración la población actual de la UE de cerca de 450 millones podría caer cerca de 60 millones. En general la burguesía europea quiere importar mano de obra barata y, en algunos sectores, como la salud, trabajadores especializados que no tuvieron que preparar. No obstante, ahora los gobiernos, enfrentados con las presiones políticas y sociales causadas por la rápida migración en sociedades capitalistas y una renovada alza de la extrema derecha, están tomando acciones para controlar el movimiento.
Actualmente ya hay un gran número de migrantes en la UE; a mediados de 2006 la ONU calculó que el total era de 64 millones. Recientemente un número de países europeos han experimentado inmigración significativa. Desde 2000 el número de inmigrantes que viven en España ha aumentado de 900.000 a 3.700.000 a mediados de 2006, con al menos 1.200.000 procedentes de Latino América. Entre 2004 y 2006 alrededor de 600.000 personas se trasladaron a Gran Bretaña de Europa Central y del Este. La población de Londres ha crecido sobre 700.000 desde 1987 a 7.4 millones en 2006, y se pronostica un crecimiento de otros 800.000 para 2016.
Dentro de Europa occidental el mayor número de migrantes recientes ha sido de Europa central y del este, en su mayoría elementos más jóvenes y enérgicos cuya migración afectará la situación social y política en sus países natales.
Los países ex estalinistas han visto movimientos de población muy grandes y rápidos. Desde 1990 cerca de 1.5 de búlgaros han partido para trabajar en el extranjero, en su mayoría a EEUU y Canadá, y la población búlgara ha caído de 9 a 7.6 millones, se estima que su población descenderá a 5 millones para 2050. A mediados de 2006 se estimaba que 2 millones de Rumanos estaba trabajando en la UE, el 90% ilegalmente y principalmente en Italia y España, de una población de 21.7 millones. Lituania vio 100.000 personas, 3% de su población abandonarla, desde que se incorporó a la UE en mayo de 2004. Pero no todos estos migrantes se han trasladado a Europa occidental. De los 170.000 eslovacos trabajando legalmente en la UE en enero de 2006, había 76.000 en la República Checa. En Latvia hay miles de trabajadores de Rusia, Bielorusia y Ucrania trabajando ilegalmente para reemplazar algunos de los Latvios que se han trasladado hacia el Oeste para trabajar en otros países de la UE. Entre los que escapan de los efectos posteriores a la restauración capitalista hay un significativo número de Alemanes del Este que se han trasladado a Alemania Occidental o a Austria.
Estos rápidos movimientos de población, comprensiblemente, han producido temores dentro de los países receptores de trabajadores migrantes que los salarios serán reducidos y que la infraestructura no podrá responder a tan rápidos cambios de población. La exitosa lucha en Irlanda de los trabajadores turcos empleados por Gama, una lucha, en la cual el CIT jugó un papel decisivo, fue un ejemplo de cómo la oposición a las tácticas de los patrones de "dividir para reinar" y la efectiva solidaridad entre los trabajadores puede ser construida. Sin embargo, el hecho que los Feries (Transbordadores) Irlandeses pudieran emplear tripulaciones baratas del este europeo, a pesar de la protesta de más de 100.000 personas en diciembre de 2005, fue otro ejemplo de cómo solo las acciones más decididas pueden esperar detener los ataques de los patrones.
Pero desafortunadamente los movimientos de trabajadores, hasta ahora, no han adelantado un programa que puede responder a los temores que la migración en gran escala pueda reducir los salarios mientras se produce escasez de viviendas e infraestructura. Aunque en algunos países, como Gran Bretaña, los sindicatos están tratando de organizar a los trabajadores migrantes, este es sólo un primer paso positivo. El movimiento de trabajadores necesita tener un programa de lucha no solamente sobre los salarios y las condiciones sino también sobre necesidades sociales más amplias planteadas por el aumento de la población.
En la ausencia general de una posición clara del movimiento de trabajadores hacia la migración la derecha y la extrema derecha han buscado construir apoyo exigiendo poner freno a la inmigración, no solamente de fuera de la UE sino también hacia los trabajadores de los nuevos miembros de la UE, especialmente en la cuenta atrás para la incorporación de Bulgaria y Rumania. Se pusieron límites a los trabajadores de 8 de los 10 "nuevos" países (no sobre Chipre o Malta) que se unieron en mayo de 2004 en todos los países de la UE excepto Gran Bretaña, Irlanda y Suecia. Aunque, más tarde, Finlandia, Portugal y España acordaron levantar estas restricciones más pronto; los otros países de la UE las mantuvieron, con Austria y Alemania aplicando la totalidad de las restricciones transitorias de 7 años. Pero estos límites no detienen la importación controlada de mano de obra barata, algo que muchos empleadores están exigiendo. En Alemania, a pesar de los límites oficiales, se les dio permisos temporales a 500.000 trabajadores de los nuevos estados de la UE, para trabajar allá en los primeros 16 meses después de mayo de 2004.
Generalmente se han estado desarrollando tensiones. No únicamente debido a la migración dentro de la UE sino, especialmente en los países mediterráneos, por los miles que tratan de llegar a Europa desde África y Asia. Las guerras de Afganistán e Irak junto con atentados terroristas han provocado una mayor polarización entre grupos étnicos, algo que ha estado profundizándose con el aumento de los controles sobre comunidades inmigrantes, prejuicios anti-islámicos y el crecimiento del fundamentalismo islámico.
Los choques en 2005 en los suburbios, las barriadas pobres a las afueras de las ciudades y pueblos franceses, deberían haber sido una advertencia al movimiento de trabajadores. Los disturbios fueron provocados por el entonces ministro del interior Sarkozy que llamó "racaille" (escoria) a los jóvenes de inmigrantes que habían protestado contra él en los suburbios de Paris y, luego dos días más tarde, por la muerte de dos jóvenes acorralados por la policía. En cuestión de días hubo disturbios en toda Francia, una muestra no solamente del enojo que sienten los jóvenes si no también que desde el movimiento de trabajadores no estaba llegando ninguna orientación. Tres meses más tarde comenzaron las luchas anti-CPE y, aunque muchos jóvenes inmigrantes participaron en este movimiento en Francia, en algunas ocasiones jóvenes manifestantes fueron atacados y robados por jóvenes criminalizados, algo frente a los cual la policía cerró un ojo con objeto de amedrentar a los jóvenes para sacarlos de las manifestaciones. La ausencia de una dirección clara del movimiento de trabajadores que ofreciera tanto una alternativa a los jóvenes y su propio programa en cuestiones como crimen y desorden crea nuevos peligros. De una parte esta el espectro de la profundización de divisiones que se abren sobre líneas nacionales, étnicas o religiosas, mientras un estado de ánimo terrorista se puede desarrollar sobre la juventud más oprimida.
Estas divisiones crecientes han sido uno de los factores de trasfondo en el apoyo continuo, en algunos países un apoyo creciente, para formaciones de extrema derecha. Austria, ha mostrado que se ofrezca una clara alternativa socialista, este tipo de organizaciones no desaparecerán simplemente. El FPÖ de Haider recibió 26.9% en las elecciones austriacas, pero luego su participación en el gobierno lo socavó y luego lo escindió. Pero, a pesar de esto, en las elecciones 2006 los votos por el "viejo" FPÖ aumentaron en comparación con 2002 y, contando también el nuevo BZÖ de Haider, la extrema derecha todavía recibió 15%. En Bélgica, Francia y Alemania la extrema derecha y las organizaciones neo-fascistas mantienen, y en algunos casos han aumentado significativamente, su apoyo electoral. El hecho que algunos de ellos, como el NPD alemán, usen consignas "sociales" junto con sus consignas más normales anti-extranjeros y nacionalistas es una indicación que una seria campaña del movimiento de trabajadores podría romper al menos una parte del apoyo a la extrema derecha. En algunas áreas habrá una competencia directa entre marxistas y extrema derecha para ganar el apoyo de los sectores marginados, oprimidos. Pero sin una campaña así la extrema derecha y los neo-fascistas pueden mantener una base y ser una amenaza aunque no tienen posibilidades de llegar al poder por si mismos. Al mismo tiempo estos desarrollos también pueden ser un estimulo sobre aquellos elementos en búsqueda de un programa y política, no solo el anti-fascismo simple, basado moralmente, que puede debilitar el apoyo que ellos reúnen a veces.
Los asuntos de racismo y chovinismo han recibido nuevos giros como resultado de los efectos de la migración masiva y de los ataques en aumento y creciente marginación de las minorías musulmanas que viven en Europa. Especialmente en España e Italia esto a pasado a ser un asunto clave, mientras se ven intentos desesperados de migrantes de llegar a Europa mediante intentos de alto riesgo de cruzar el Mediterráneo o alcanzar las costas de las Islas canarias.
Los atentados de Madrid y Londres, junto con la generalizada "Guerra al Terror", ha provocado un fortalecimiento masivo de la maquinaria estatal, incluyendo nuevas leyes represivas, vigilancia y controles más estrechos sobre el movimiento de las personas. Usando la cobertura de "combatir al terrorismo" los gobiernos han sido capaces de implementar estas medidas aunque en el futuro ellas pueden ser usadas para reprimir la oposición. Por ahora ellas han sido, en algunos países, utilizadas fuertemente contra la población musulmana, algo que ha profundizado las divisiones. Esta situación, y el fortalecimiento de prejuicios anti-islámicos en algunos sectores, ha sido aprovechada tanto por políticos de la extrema derecha como de partidos capitalistas más de "centro", con campañas como el uso de velo por las mujeres, la construcción de mezquitas o el intento de Turquía de unirse a la UE.
Pero estos no son los únicos asuntos respecto a la religión o a la nacionalidad que pueden saltar a la palestra. A pesar de algunas apariencias en sentido contrario, la mayor parte de las cuestiones nacionales no han sido resueltas permanentemente en Europa. El "proceso de paz" en Irlanda del Norte está teniendo lugar contra un trasfondo de separación política y física profundizándose que ha dejado el área más sejohnada que nunca antes, una bomba de tiempo potencial en términos de futuro conflicto sectario. En parte sobre la base del ejemplo de Irlanda del Norte el gobierno Zapatero está tratando de llegar a un acuerdo con ETA en el país Vasco. Pero en Chipre los intentos de la UE de resolver la división de la isla están paralizados. En Bélgica y Escocia hay un apoyo creciente a los llamados "divorcios amistosos" a semejanza de la ruptura de Checoslovaquia en 1993, y esta opinión podría desarrollarse nuevamente en el norte de Italia. En España los movimientos para dar más poder a Cataluña y negociar con la dirección de ETA en el país Vasco han provocado una reacción de elementos reaccionarios. Aunque un golpe militar de ninguna manera es inminente en España, el discurso del general Mena, entonces comandante de las fuerzas. Aunque un golpe militar de ninguna manera es inminente en España, el discurso del general Mena, entonces comandante de las fuerzas terrestres españolas, sosteniendo que el ejercito "tendría que actuar" si la "unidad de España" era amenazada por los poderes adicionales otorgados a Cataluña fue una advertencia significativa.
En Europa Central y del Este la situación es más aguda, con las herencias de fronteras artificiales impuestas después de ambas guerras mundiales y los movimientos forzados de población. En los años recientes se ha visto la reapertura de cuestiones nacionales no resueltas, a menudo enraizadas de tratados de paz posteriores a la primera guerra mundial o al estalinismo, como las minorías húngaras en Eslovaquia, Rumania y Serbia, y los rusos en los estados bálticos. En algunos países, especialmente Eslovaquia, hay una continua discriminación contra la población gitana. Entre Alemania y Polonia hay tensiones persistentes, recientemente avivadas por las exigencias de los "Vertreiben" (los expulsados), alemanes expulsados hacia el oeste cuando las fronteras cambiaron después de 1945, y el apoyo de Merkel por la exhibición propuesta del "Centro contra las Expulsiones" en Berlín. Entretanto alrededor del mediterráneo están las continuas tensiones en los Balcanes, especialmente sobre Kosovo y las minorías en los países que sucedieron a la antigua Yugoslavia, más la isla de Chipre, dividida desde la invasión turca de 1974.
Europa está, hoy día, en una situación extremadamente inestable. Su economía depende de la deuda, tanto en casa como en los EEUU, para alimentar el crecimiento. Generalmente sus gobiernos son impopulares y muchas instituciones burguesas han perdido autoridad, un signo de la creciente alienación profundizada por la corrupción recurrente y otros escándalos en prácticamente todos los países.
Los acontecimientos, ya sea económicos, políticos o sociales, pueden producir efectos mucho mayores que el asunto original. La cuestión es como afectarán la reconstrucción política y hasta cierto punto organizacional del movimiento socialista y de trabajadores. Esto no es simplemente una cuestión de los acontecimientos en si mismos sino también del papel de los socialistas. Ya ha habido ejemplos, en esta década, en Europa donde oportunidades para avances significativos han sido perdidos o aprovechados solo a medias. El ejemplo más flagrante es Francia, después de las elecciones presidenciales de 2002, los efectos negativos de la incorporación del Prc al gobierno de la coalición de centro-izquierda y las oportunidades que el WASG ha perdido en Alemania.
En el futuro inmediato en Europa son posibles grandes acontecimientos. Las luchas se vana a continuar desarrollando. Estas no dependen necesariamente del cambio en la situación económica, aunque naturalmente una crisis económica mundial sacudiría Europa. Incluso sin tales desarrollos, la extensión de la crisis económica en Italia podría abrir un nuevo periodo tormentoso, algo que actualmente se está viendo a menor escala en Gracia y Portugal. De particular importancia son los desarrollos en los países continentales más grandes, Italia, Francia y Alemania, pero los acontecimientos en países más pequeños como Bélgica Y Francia también pueden ser importantes tanto para la clase trabajadora como para el CIT. Alrededor de esas luchas habrá grandes oportunidades y desafíos enfrente del CIT cuando los trabajadores y jóvenes ganen experiencia y saquen conclusiones de los acontecimientos. Desde nuestro último Congreso Mundial en 2002 el CIT ha jugado un importante papel tanto en luchas locales y en algunos casos nacionales, así como desarrollos que se han abierto en algunos países europeos. Esto ha sido un preludio de lo que promete ser un periodo aún más tormentoso en el futuro que abrirá grandes oportunidades tanto para ampliar el apoyo para las ideas socialistas como para construir las secciones del CIT.